Educación

La Generalitat: “Empezaremos el curso con normalidad, con todos los alumnos en los centros cada día”

Educación invertirá 370 millones de euros para contratar 5.000 profesores y dotar a los alumnos de dispositivos. Cada escuela podrá decidir las ratios de los grupos

Reinicio de las cases, el 8 de junio, en una escuela de Barcelona.
Reinicio de las cases, el 8 de junio, en una escuela de Barcelona.Albert Garcia

“Empezaremos el curso con normalidad, con todos los alumnos en los centros, cada día”. El consejero de Educación, Josep Bargalló, ha querido lanzar este lunes un mensaje tranquilizador sobre el inicio del curso escolar en septiembre, incidiendo además en que las escuelas serán “seguras”. La voluntad de la Generalitat es que los alumnos puedan volver al aula con sus compañeros habituales –en los llamados “grupos estables de convivencia”– donde no sea necesario llevar mascarilla.

Después de casi tres meses con los centros cerrados y una reapertura en junio mínima y muy irregular, la voluntad de la Generalitat es que en septiembre las escuelas “abran con la absoluta normalidad que las normas sanitarias permitan”. Bargalló se rodeó del vicepresidente de Economía, Pere Aragonès, y de la consejera de Salud, Alba Vergés, para explicar las líneas organizativas, económicas y sanitarias que marcarán el próximo curso, que arranca el 14 de septiembre.

Pero algunos interrogantes quedaron en el aire. Como el número de alumnos que habrá en cada clase. Educación ha optado por no poner ningún límite y deja la decisión en manos de las direcciones de los centros. “No estableceremos un número de ratio porque lo importante es que los grupos sean compactos. Las ratios sanitarias tenían sentido hace unos meses”, justificó Bargalló. Lo que sí plantea el Departamento es que estos alumnos se organicen en “grupos estables de convivencia, que funcionen como una familia” y que siempre tengan los mismos profesores, que en primaria serán un mínimo de dos y en secundaria, al menos cinco. Con esta estabilidad, la Generalitat considera que no es necesario el uso habitual de mascarillas en el aula.

La falta de directrices sobre las ratios evita dos de los quebraderos de cabeza que se le habían planteado al departamento en las últimas semanas: la falta de personal y de aulas necesaria para desdoblar grupos. Sobre esta última, Bargalló aseguró que ya tenían los espacios localizados fuera de las escuelas “por si hiciera falta”, pero aventuró que solo se necesitarán en casos “excepcionales”.

Y sobre el aumento de plantilla, el objetivo es contratar “un mínimo de 5.000 profesores”, según se encargó de anunciar el vicepresidente económico. Aragonès aseguró que se inyectarán 370 millones adicionales de cara al nuevo curso escolar. De este monto, 233 se destinarán a contratar este personal, que incluye tanto docentes como personal de apoyo (técnicos de educación infantil, psicopedagogos…). El Departamento de Educación espera concretar más la cifra antes del 15 de julio, cuando los centros habrán comunicado cuántos docentes adicionales necesitan. Además, este lunes empieza la negociación con los sindicatos para decidir detalles como el tipo de contrato o jornada que tendrán.

En esta inversión se recogen también 103 millones para desarrollar un plan de educación digital para dotar a los alumnos de dispositivos y conexión, en previsión de que se vuelva a producir un rebrote y un nuevo confinamiento. Educación ha detectado un total de 140.000 alumnos que no pueden seguir adecuadamente una enseñanza a distancia, ya sea porque la conexión a Internet no es suficientemente potente o porque, aunque cuenten con un ordenador, lo deben compartir con varios hermanos. En abril, el departamento ya cifró en 52.447 las familias sin ordenadores o sin conexión –los casos más urgentes–, pero el reparto de dispositivos no llegó a todos.

Aragonès explicó que el plan de educación digital no contempla solo la compra de ordenadores, sino también el desarrollo de contenido pedagógico “para garantizar que todos los alumnos asumen las competencias educativas” si hay un rebrote. El plan se desarrollará en tres años y se dotará de recursos a alumnos y profesores de forma progresiva, empezando por los estudiantes de 3º y 4º de ESO, Bachillerato y FP, a partir “del primer trimestre”, detalló Bargalló. “La presencialidad será indiscutible para las enseñanzas obligatorias (hasta 4º de ESO)”, apuntó el consejero, quien no descartó llevar a cabo una enseñanza híbrida, combinando “clases presenciales y virtuales”, en cursos superiores, según los casos.

Los 33 millones restantes se destinarán a la lucha contra la segregación escolar. Educación no ha dado muchos detalles y ha asegurado que contiene “un paquete de medidas” relacionadas con las extraescolares, los planes educativos de entorno…

Por su parte, la consejera de Salud, Alba Vergés, dedicó su intervención a recordar que los niños son el colectivo menos afectado por la covid-19. “Lo viven de forma más ligera y con menos síntomas”, apuntó, al mismo tiempo que aseguró que menos del 1% de los casos positivos corresponde a menores de 15 años y, además, son menos transmisores del virus. Vergés consideró que el próximo curso se puede realizar “prácticamente normal” siguiendo tres principios: respetando las medidas higiénicas, manteniendo estos grupos estables (que ayudarán a hacer un seguimiento de los nuevos casos) y con una gestión rápido de las nuevas infecciones. En este sentido, Vergés aseguró que, en el caso que se registre un contagio en un centro escolar, se pondrá en cuarentena el grupo estable de alumnos afectado, pero la intención es que el resto de la escuela pueda continuar funcionando con normalidad. Y es que, según la titular de Salud, el cierre de escuelas “ha tenido poco impacto en el curso del virus”.

Cantidad “insuficiente y ridícula”

Las cifras e intenciones anunciadas por Educación dejaron “helados” a los directores de centros. “Cuando se hablaba de ampliación de plantilla esperábamos uno o dos profesores por línea, pero 5.000 profesionales no llegan ni a dos por centro”, se queja Isabel Sánchez, presidenta de la asociación de directores Axia, que califica las cifras de “insuficientes” y “ridículas”. Sánchez también pone en duda que los grupos estables se puedan mantener durante el patio o el comedor y critica que el criterio de mantener la distancia “no se vea necesario ahora en el aula y sí en las extraescolares”.

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