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Las familias denuncian trabas de los colegios catalanes para llevar a los niños

Varios colectivos se organizan para reclamar un regreso más generalizado y lamentan que la escuela sea la olvidada de esta pandemia

Un alumno y su profesora, en una escuela de Sitges.
Un alumno y su profesora, en una escuela de Sitges.Quique Garcia / EFE

El regreso a las aulas no ha sido tan numeroso como se podría prever: muchas familias han preferido no correr el riesgo, especialmente después de recibir algunos mensajes de los colegios destacando aspectos negativos que animaban a no llevar a sus hijos. Tampoco entienden por qué las escuelas son las últimas en desconfinarse. Los centros también han preferido reducir a la mínima expresión la reapertura en junio para no tener problemas ante un posible brote. Pero ambos colectivos coinciden en culpar de la situación al Departamento de Educación por no marcar unas directrices claras.

“Si vas a traer a tu hijo piensa que estará casi solo, en un aula que no es la suya, con una maestra que no es la suya, deberá traer un juguete de casa y solo podrá jugar con él todo el día”. Es una de las respuestas de una maestra a unos padres que preguntaron sobre el regreso de su hijo de P3 a la escuela este junio. Un panorama que desanimaría a cualquier familia. Y no es un caso puntual. Las familias se quejan de que algunos centros están llevando a cabo “prácticas desincentivadoras” para reducir a la mínima expresión el regreso a las aulas en junio. “Hay familias que explican que han recibido llamadas de los colegios diciendo que no tienen los suficientes medios humanos y materiales y que les agradecerían que no llevaran a los niños”, asevera Lidón Gasull, directora de la Federación de asociaciones de familias (Fapac). “Los correos eran en plan: ‘si no venís, mejor’. No te dicen que no vayas, pero te lo pintan de una manera que se te quitan las ganas”, añade Núria Riquelme, portavoz de un nuevo colectivo de familias de Girona.

Otra de las prácticas que denuncia la Fapac para frenar el regreso de los niños es que algunos centros hacen firmar a los padres un documento en que, si hubiera un contagio, se exculpa a los docentes de toda responsabilidad. “Esto genera poca confianza entre las familias, que dudan sobre las condiciones en las que dejan a sus hijos”, asevera Gasull.

Pero desde la Fapac no quieren iniciar una guerra con el profesorado y señalan como culpable de la situación al Departamento de Educación. “Con el plan de reapertura se traspasaba toda la responsabilidad a los centros y cada uno hace lo que buenamente puede, ya se preveía este caos y estas diferencias. Si el Departamento quería abrir las puertas tendría que haber dado unas directrices más claras. Al final es normal que las escuelas sean conservadoras porque no quieren tener la responsabilidad”, tercia Gasull. En la misma línea se expresan las familias de Girona, que también consideran el profesorado un colectivo heterogéneo. “Los profesores se han tenido que adaptar a la situación como todos, pero unos lo han sabido hacer más que otros, tanto a nivel profesional como emocional, pero como ha pasado en todos los sectores”, asegura Riquelme.

Las familias han empezado a organizarse para hacer sentir su voz y quejarse de la forma en que se está haciendo la reapertura en junio. 23 asociaciones de familias de escuelas infantiles y de primaria de la ciudad de Girona —casi todas las de la ciudad— se han unido para firmar un manifiesto en el que afirman que el regreso a las aulas tal y como se ha diseñado “no resuelve nada”. “La gente que teletrabaja ha quedado excluida y es difícil trabajar en casa con niños pequeños. Además, ¿cómo se puede justificar que una familia con un niño en P3 y otro en 1º de primaria pueda llevar al pequeño a la escuela y al grande no?”, reflexiona su portavoz, Núria Riquelme, que también es presidenta del AFA de la escuela Eiximenis.

Otro de los colectivos que ha surgido es el que se ha bautizado bajo el nombre Tornem a les escoles (Volvamos a las escuelas), que está promoviendo un manifiesto titulado Defendemos el derecho a la educación, pidiendo que se tengan más en cuenta las escuelas, que fueron “las primeras en cerrar y serán las últimas en abrir”. “No puede ser que el ocio y el consumo continúe igual y las escuelas, no. Y en verano se harán los casals, en las mismas escuelas. ¿Pero qué tipo de sociedad somos?”, se queja Núria Vallès, la portavoz de este colectivo, formado por familias de escuelas públicas y concertadas, principalmente de Barcelona.

Desde Ustec, el principal sindicato de docentes, aseguran que “el profesorado ha hecho lo que debía hacer: minimizar riesgos”, destaca su portavoz, Ramon Font, quien considera que el plan de reapertura de Educación “ha fracasado”. “Las escuelas están abiertas, pero solo un poco. Educación quería que todo el mundo que quisiera pudiera ir, pero esto no está pasando. Solo se están haciendo encuentros para cerrar el curso”, añade. Ustec había recurrido a los tribunales la orden de apertura de los centros por el riesgo que suponía, pero el juez no lo ha admitido porque considera que no hay evidencias suficientes y que debe prevalecer el “servicio público”.

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