La Confederación Hidrográfica declara la sequía extraordinaria en la cuenca del Guadalquivir

La reservas de agua están al 26,2% de su capacidad y el abastecimiento a la población está garantizado durante dos años

El presidente de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), Joaquín Páez, segundo por la izquierda, este martes en Sevilla, en la junta de Gobierno del organismo.
El presidente de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), Joaquín Páez, segundo por la izquierda, este martes en Sevilla, en la junta de Gobierno del organismo.Julio Muñoz (EFE)

La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) ha declarado esta mañana la “situación excepcional por sequía extraordinaria” en el 80% del territorio que se nutre de las aguas de su cuenca. La declaración, aprobada por la junta de gobierno del organismo, es el paso previo para pedir al Gobierno de la nación la aprobación de un real decreto ley en el que se adopten medidas urgentes para paliar los efectos de una sequía que comenzó en 2012 y que, salvo la temporada hídrica de 2017-2018 en la que se alcanzaron unos valores medios de precipitaciones, aún no ha terminado.

El presidente de la CHG, Joaquín Páez, ha asegurado esta tarde en Sevilla que el abastecimiento doméstico está asegurado para los próximos dos años, pero que actualmente la cuenca está al 26,2% de su capacidad y si en ese periodo no se registran precipitaciones “la cosa se complicará”. Es decir, la cuenca del Guadalquivir tiene actualmente 2.131 hectómetros cúbicos de los 8.115 que puede albergar. La declaración de sequía extraordinaria implica también que se suspende todo el abastecimiento para regadío, actividad a la que normalmente se destina el 87% del agua, el 3% lo consume la industria y el 10% restante es para uso doméstico.

En el pasado año hidrológico, del 1 de octubre de 2020 al 30 de septiembre de 2021, el consumo total de agua fue de 965 hectómetros cúbicos en una cuenca que abastece a 4,3 millones de personas de 554 municipios repartidos en las ocho provincias andaluzas, así como de Badajoz, Ciudad Real, Albacete y Murcia. “En 20 años la CHG ha conseguido reducir 430 hectómetros cúbicos anuales del consumo general”, ha afirmado Páez.

Según los datos aportados por el organismo público, que depende del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, en el último año hidrológico se ha registrado un 17% menos de precipitación acumulada que en la media histórica de los últimos 25 años, el 57% menos de aportaciones a los embalses y hasta el 20% menos de volumen medio. Y, a pesar de las lluvias registradas a finales de octubre, la media anual se sitúa en 42 litros por metro cuadrado, muy por debajo de la media histórica para el mismo periodo que alcanza los 71 litros por metro cuadrado.

Para el presidente de la CHG, el cambio climático es ya una realidad: “Llevamos 25 años afectados por el cambio climático”, ha afirmado basándose en la evolución de los datos en la cuenca del Guadalquivir. “Si analizamos la temperatura media desde 1940 hasta 2016 comprobamos que en la segunda mitad de este periodo ha aumentado medio grado, las precipitaciones han descendido un 7% y las aportaciones a los embalses han bajado un 20%”, ha asegurado.

La declaración de sequía extraordinaria conlleva una serie de medidas como las restricciones al uso industrial, la reserva de 400 hectómetros cúbicos para el abastecimiento doméstico y la reserva de 100 hectómetros para mantener los cultivos de leñosos en caso de emergencia, ya que se trata de árboles que necesitan años de crecimiento, frente a los cultivos de herbáceos que se plantan cada temporada. Además, la CHG garantiza que solo se producirán desembalses para el mantenimiento de los caudales ecológicos mientras se mantenga la sequía y la ausencia de precipitaciones.

Ante las críticas recibidas por expertos en la materia como las vertidas desde el Observatorio de la Sequía de la Universidad Pablo de Olavide (UPO) que afirman que la emergencia no se debe a la escasez de lluvias sino al mal uso de los recursos, Páez ha afirmado: “En la CHG no hay ni una nueva hectárea de regadío por concesión desde 2005. Solo se pueden conseguir más usando aguas depuradas o si el regante su cultivo por otro que necesite menos riego y puede regar más extensión con la misma cantidad de agua”.

“Llevamos ocho años muy malos. Nos gustaría tener más cantidad de agua, pero gestionamos la realidad, no las hipótesis y eso es complejo porque se toman decisiones complicadas”, ha abundado Páez sobre la situación que tienen que afrontar ahora los regantes. La aprobación del decreto ley, que previsiblemente se producirá en dos o tres meses, podría suponer ayudas económicas que los agricultores afectados puedan paliar el efecto de la sequía.

Por su parte, la Asociación de Comunidades de Regantes de Andalucía (Feragua), que ha participado en de la Junta de Gobierno y Pleno de Comisión de Desembalse de la CHG, ha demandado la condonación de los cánones y tarifas de riego para todos los regantes del Guadalquivir, así como otras medidas fiscales y económicas compensatorias. “Son medidas que ya fueron aprobadas por el Gobierno de España en 2006, 2007 y 2008″, ha aclarado el presidente de Feragua, José Manuel Cepeda.

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Sobre la firma

Margot Molina

Ha desarrollado su carrera en El PAÍS, la mayor parte en la redacción de Andalucía a la que llegó en 1988. Especializada en Cultura, se ha ocupado también de Educación, Sociedad, Viajes y Gastronomía. Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado, entre otras, la guía de viajes 'Sevilla de cerca' de Lonely Planet.

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