ERC se suma en el Senado a la exigencia de dimisión de Puente
Los populares se quedan solos en el rechazo al plan del Gobierno para regularizar inmigrantes


El martillo del PP busca cada día una nueva forma de machacar el clavo de Óscar Puente. El Senado, ese campo donde los populares marcan las reglas y tienen la victoria asegurada desde antes de empezar el juego, ofrece diferentes posibilidades. Allí el primer partido de la oposición blandió este miércoles contra el ministro de Transportes una de sus armas más socorridas: una moción para reprobarlo y exigir su renuncia al puesto. El instrumento ha sido utilizado con reiteración en el Senado contra buena parte del Gobierno sin mayores efectos prácticos. “Traen las reprobaciones como churros y ninguna se ha llevado a efecto”, recordó el senador de EH Bildu Josu Estarrona, tras recitar la larga lista de ministros que han merecido esa misma censura de la Cámara alta. El mismo hastío que expresó Igotz López, del PNV: “Pueden traer una en cada pleno, que entre ustedes y Vox siempre van a salir”.
Tantas reprobaciones ha aprobado el PP en el Senado que la votada este miércoles suma la cuarta de la legislatura con Puente como objetivo. A cada incidencia de envergadura en la red ferroviaria durante los últimos meses le siguió la iniciativa del PP reclamando la salida del titular de Transportes. Así que una crisis de la magnitud de la desatada en los últimos días no podía merecer menos. La novedad ahora es que el caos de Rodalies ha permitido al PP sumar a los independentistas catalanes al frente crítico con el ministro. Y con resultados sorprendentes: ERC se apuntó a la solicitud de dimisión, mientras que Junts, pese a su durísimo discurso, prefirió quedarse en la abstención.
A Junts hasta la cabeza de Puente le parece poco ante la penosa situación de la red ferroviaria de cercanías en Cataluña. “Esta crisis tendría que hacer caer al Gobierno”, sentenció su senador Eduard Pujol, tras ridiculizar al Ministerio de Transportes, Renfe y Adif como “la Santísima Trinidad de la incompetencia y la dejadez”. La dureza de Pujol parecía anticipar un voto favorable a la iniciativa del PP. Pero Junts evitó esta vez hacer frente con la derecha nacional y optó por abstenerse. En cambio, ERC, habitualmente alineada con el Gobierno, se apuntó a reclamar junto al PP el cese de Puente. Su siempre cáustico senador Joan Queralt había resumido así el diagnóstico sobre Rodalies: “Es peor que el tren de la bruja”.
El PP abrió el debate llamando “cobarde” al presidente del Gobierno. A continuación, la senadora Carmen López Zapata ensayó un chiste de temática zoológica: “Ha pasado de galgo de Paiporta a avestruz”. Como ya habían hecho la víspera en una comparecencia del ministro en el Congreso, los populares pasaron por alto los problemas en Cataluña y centraron todo el tiro en el accidente de Adamuz, que, según ellos, solo es explicable como “consecuencia directa del deterioro del sistema ferroviario”, dijo Gerardo Camps. Para los socialistas, en palabras de Marcos Albadalejo, la oposición está dibujando un cuadro de “una España en negro que no se corresponde con la realidad”.
En la misma Cámara alta, Puente había afrontado la pasada semana un extenuante examen de siete horas. Sus detractores no conceden gran valor a tal esfuerzo explicativo. De aquella comparecencia solo resaltan la “soberbia” del protagonista. El ministro es una de las grandes bestias negras de toda la derecha nacional y en el reproche coincidieron las diferentes versiones de ese espectro político: los populares; Vox, por boca de Ángel Pelayo Gordillo, y la regionalista navarra María Caballero. Aunque las explicaciones de Puente también han dejado insatisfechos a algunos de los que se distancian de su vapuleo político. Uxue Barkos, de Geroa Bai, aseguró que le ha quedado “mal sabor de boca” tras la comparecencia de la pasada semana porque el responsable de Transportes no aclaró las razones de que, a raíz de la tragedia de Adamuz, se hayan implantado limitaciones de velocidad en distintos puntos de la red. Con todo, su formación votó en contra, al igual que el PNV, mientras que BNG y Coalición Canaria se abstuvieron.
Peor le salió al PP el pronunciamiento del Senado contra la regularización de inmigrantes anunciada por el Gobierno. Los populares no lograron arrancar ni los apoyos del resto de la derecha. Vox se abstuvo porque no le aceptaron una enmienda con un texto más duro, tras reconvenir a los populares por sus cambios de postura sobre la cuestión. UPN también se abstuvo, en su caso porque no se opone a dar papeles a quienes ya trabajan en España, al igual que Coalición Canaria. Y Junts, pese a haber endurecido últimamente su discurso sobre la inmigración, votó en contra junto a la izquierda.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.




























































