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Un cambio de lenguaje en el PP vasco

Feijóo encarga a Javier de Andrés devolver el partido a la centralidad de la política vasca para atraer a los votantes desencantados del PNV

Javier de Andrés (con camisa azul), junto al vicesecretario de Organización de PP, Miguel Tellado (segundo por la izquierda), Carlos Iturgaiz (a la derecha)  e Iñaki Oyarzabal en un acto electoral en Vitoria en julio pasado.
Javier de Andrés (con camisa azul), junto al vicesecretario de Organización de PP, Miguel Tellado (segundo por la izquierda), Carlos Iturgaiz (a la derecha) e Iñaki Oyarzabal en un acto electoral en Vitoria en julio pasado.David Aguilar (EFE)
Mikel Ormazabal

El Partido Popular del País Vasco está a las puertas de someterse a un cambio de liderazgo, de imagen, de discurso y de estrategia política. Javier de Andrés (56 años), diputado por Álava en el Congreso, está llamado a dirigir esta revolución interna. Él es el mejor colocado para suceder a Carlos Iturgaiz en la presidencia del PP vasco en el congreso regional que este partido celebrará el próximo 4 de noviembre. Tiene la bendición de Alberto Núñez Feijóo para liderar a los populares vascos y presentarse como candidato a lehendakari en las elecciones autonómicas que se convocarán en el primer semestre de 2024. De Andrés se pondrá al frente de un PP vasco en horas bajas -es la quinta fuerza política, solo por delante de Vox- y se encargará de reflotar un partido que quiere recuperar la centralidad de la política vasca.

De Andrés estudió Periodismo y realizó un máster en Hacienda y Finanzas Públicas. Es padre de tres hijos y está casado con una profesora vascoparlante en una ikastola de Vitoria. Ramón Rabanera, diputado general de Álava entre 1999 y 2007, le fichó como responsable de Comunicación a finales de los 90 y, en vista de sus aptitudes políticas, en aquellos años en los que se estaba cocinando el plan Ibarretxe, le promocionó como diputado foral de Obras Públicas. Fue el más votado en las elecciones forales de 2007, 2011 y 2015 en Álava, aunque solo pudo presidir la Diputación durante cuatro años, entre 2011 y 2015. Rabanera, su descubridor y mentor político, le describe como “una persona amable, agradable y próxima”. “Tiene experiencia en la gestión, sabe distinguir entre el nacionalismo moderado y radical y reúne las condiciones para dirigir un partido al que se le abre un abanico de posibilidades tras la deriva izquierdista del PNV”, agrega el histórico dirigente del PP alavés.

A De Andrés se le observa en su partido como “el hombre capaz de atraer y recuperar a sectores que en su momento votaron al centroderecha y ahora se han ido al PNV por el temor a que Bildu llegue al poder en el País Vasco”, afirma Alfonso Alonso, su amigo y ministro de Sanidad con Mariano Rajoy, además de diputado en Madrid, parlamentario vasco y presidente del PP vasco. “Es un político de posiciones moderadas, una persona de impulso liberal, defensor de la foralidad y del Concierto Económico. Está muy convencido de que se debe buscar una alternativa al nacionalismo vasco y marcar un perfil social y económico que identifique al PP con una opción que defiende la prosperidad de los vascos”, opina Alonso.

De sus virtudes políticas habla un diputado vasco de su partido en el Congreso: “Tiene experiencia institucional de primer nivel, como delegado del Gobierno, pero sobre todo como diputado general, y esa trayectoria le da un conocimiento de Euskadi para entender las claves de poder y le confiere capacidad de interlocución con los agentes sociales”. Y destaca que es el dirigente idóneo “para tratar de tú a tú al PNV” y , a la vez, “evidenciar un PP vasco que no es sucursal de Madrid, sino un partido asentado en el territorio y con un discurso propio en Euskadi”.

Rajoy le eligió en 2016 para ser el delegado del Gobierno en el País Vasco, donde coincidió con Macarena Olona, entonces abogada del Estado. Sustituyó en el cargo a Carlos Urquijo, cuyo paso por esta institución se distinguió por los continuos recursos del Ejecutivo por la aplicación de la denominada ley de banderas y contra decisiones administrativas sobre el euskera. De Andrés optó por un tono más conciliador en su etapa en la Delegación del Gobierno, hasta que tuvo que abandonar esta responsabilidad tras prosperar la moción de censura contra el presidente popular.

Estuvo cinco años apartado de la política activa (entre 2018 y 2023), hasta que su partido le rescató como cabeza de lista por Álava para las elecciones generales de julio pasado. Logró el escaño, algo que el PP no había conseguido en Álava desde 2015. De Andrés dejará ahora el Congreso para tomar los mandos del PP vasco y darle un giro al lenguaje y la línea política del partido en Euskadi. Rabanera cree que De Andrés “defenderá un discurso autonomista” y “presentará una imagen más amable del País Vasco ante el resto de España”. Le recomienda que “recupere la importancia del PP vasco ante el PP nacional”, porque “hubo momentos en los que saltaron por encima de nosotros para negociar con el PNV y eso nos debilitó”.

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De Andrés, de un talante alejado al discurso identitario que ha distinguido a su antecesor Iturgaiz, tratará de reconstruir los puentes que el PNV rompió en 2018 con el PP tras su apoyo a la moción de censura contra Rajoy. Las relaciones entre estas dos fuerzas no atraviesan el mejor momento después de que los nacionalistas dieran un no rotundo a la investidura de Feijoo y este reaccionara con dureza en el Congreso contra el PNV: “¿Van a ser el kleenex de Sanchez?”, les espetó a los nacionalistas. “¿A ustedes les votaron para apoyar el programa económico de Podemos?, volvió a criticarles.

Itziar García Carretero, consultora de comunicación política, sostiene que a De Andrés le resultará “difícil” captar votantes desencantados con el PNV porque “al PP se le asocia en Euskadi con Vox, una formación que ha expresado su deseo de ilegalizar partidos nacionalistas”. De Andrés, a su juicio, “puede ser, a diferencia de Iturgaiz, una palanca interesante de cara a poder dialogar con el PNV y llegar a acuerdos a medio plazo. Feijóo necesita alianzas y aliados, y para ello, tiene que rodearse de un equipo que entienda muy bien la realidad y las sensibilidades del País Vasco”.

Para Eva Silván, politóloga y directora de Silvan&Miracle, De Andrés tiene un discurso “mucho más moderado que Iturgaiz y arraigado en asuntos como el autogobierno, el reconocimiento de la autonomía y los valores del centro derecha, como la competitividad y el crecimiento económico”. La apuesta por él encaja con el deseo de captar “una parte del votante del PNV que se ha quedado en casa porque observa un viraje hacia posiciones de centroizquierda”. Rabanera incide en ello: “El PNV está en una deriva radical y se está viendo arrastrado por Bildu. Tenemos que aproximarnos a sectores que en su momeento nos votaron y que, por temor a que Bildu gane, han acabado votando al PNV. Hay que hacer una labor de reencuentro con esa gente, que vean al PP vasco como un partido moderado, defensor de lo vasco y también de la unidad de España”.

El próximo presidente del PP vasco tiene la encomienda de marcar un perfil “pragmático” en Euskadi, apunta Alonso: “Las heridas por las últimas crisis internas ya están cerradas. Ahora, el problema que tiene aquí el PP es que hay una tendencia de voto útil hacia al PNV ante el temor de que Bildu gane las elecciones y llegue al poder. Este es el reto: presentar el partido como una alternativa al nacionalismo vasco”. Una muestra de su talante moderado y centrado es lo que declaró durante la campaña de las últimas generales: “Lo razonable sería no gobernar con Vox”, dijo en julio en una entrevista en la Cadena SER.

En el plano personal, Alonso le describe como una persona que “escribe mucho y le gusta pintar”. “Es muy cocinillas y frecuenta las sociedades gastronómicas. Un tipo típicamente vitoriano”, agrega. De Andrés Guerra tiene parentesco con la primera santa vasca, Josefa Sancho Guerra, vitoriana como él y fundadora de las Siervas de Jesús. En 2000, con motivo de su canonización, De Andrés acudió al Vaticano en compañía de Rabanera en representación de la Diputación alavesa y le regaló una makila al entonces Papa, Juan Pablo II.

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Sobre la firma

Mikel Ormazabal
Corresponsal de EL PAÍS en el País Vasco, tarea que viene desempeñando durante los últimos 25 años. Se ocupa de la información sobre la actualidad política, económica y cultural vasca. Se licenció en Periodismo por la Universidad de Navarra en 1988. Comenzó su carrera profesional en Radiocadena Española y el diario Deia. Vive en San Sebastián.

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