El Congreso aprueba el tercer Presupuesto de la legislatura pese a la tensión política

El Gobierno saca su proyecto de cuentas públicas de nuevo con el apoyo de independentistas vascos y catalanes

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se abraza a la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, tras la aprobación de los Presupuestos en el Congreso. En el vídeo, señal en directo del Pleno del Congreso.Foto: ANDREA COMAS | Vídeo: Congreso

A pesar del agitado clima de tensión, una mayoría parlamentaria amplia y persistente ha vuelto a ratificar este jueves por tercer año consecutivo el proyecto de Presupuestos del Estado, en este caso para 2023. Los Presupuestos han quedado refrendados finalmente a las seis y media de la tarde, con 187 votos a favor, 156 en contra y una única abstención. El contexto de ruido, tensión y dureza creciente en el nivel de ataques en el que ha derivado la confrontación política del país ―que se cuela cada vez más frecuentemente y con intromisiones personales y machistas, incluso en los debates más relevantes del Congreso― no ha podido tapar la realidad.

ERC ha esperado hasta última hora, como ya hizo en 2020 y 2021, para sumarse a la decena de partidos que conforman más de la mitad de la Cámara y confirmar el apoyo esperado. Durante su intervención en el debate, el portavoz republicano, Gabriel Rufián, ha detallado todos los logros conseguidos por sus 13 escaños para resaltar su utilidad. El Gobierno sustenta sus cuentas en previsiones económicas de crecimiento para 2023, aunque inferiores a las de este año por las incertidumbres de la guerra en Ucrania, y por el aumento de partidas e inversiones para sostener políticas sociales y el Estado del bienestar. El presidente, Pedro Sánchez, ha alabado la estabilidad que estas cuentas públicas proporcionan en un contexto de crisis e incertidumbre internacional.

Los terceros Presupuestos Generales del Estado de esta legislatura probablemente sean los últimos de este convulso mandato. ERC ha negociado hasta el último segundo, sobre todo para intentar conseguir la transferencia de la gestión de los Cercanías de Renfe en Cataluña, pero al final se ha contentado con otras promesas de inversiones en ese territorio, que estiman en un total de 900 millones. Rufián, de hecho, ni siquiera ha querido avanzar el voto afirmativo durante su exposición final en el hemiciclo, que ha tenido mensajes en varias direcciones para justificar “la utilidad” de su apoyo, pero sobre todo hacia los nacionalistas catalanes, que cuestionan su entreguismo al Gobierno. Ha enumerado inversiones, partidas, mejoras, algunas catalanas y otras más globales, y ha concluido: “Esto es lo que hace y ha hecho ERC a cambio de sus 13 votos”. A continuación, ha valorado que ahora su formación “milita más en la razón de lo útil que en la de la moral” perdedora, porque entiende que es el momento de “contrarrestar a los cenizos y fascistas que protestan más desde el sofá que legislando desde un escaño”.

Ese guion de lo práctico es el que sigue últimamente ERC, como hizo en su época el nacionalismo catalán pragmático de CiU; el que ejecuta históricamente el PNV, el que le disputa en el País Vasco desde hace un tiempo EH Bildu, y el que ha vuelto a ejercer en esta ocasión Coalición Canaria a cambio de sus determinantes votos. Los responsables económicos de estas formaciones y en algunos casos hasta de sus respectivos gobiernos autonómicos acuden a Madrid, se reúnen con altos cargos del Ministerio de Hacienda, plantean sus reivindicaciones, transaccionan y firman acuerdos, que en muchos casos no se llegan a ejecutar y se repiten en el curso siguiente. En el debate final de este jueves, los portavoces de Bildu, PDeCAT y Más País han recalcado esa misma idea de lo “responsable y determinante” de su voto.

“Política útil” frente al “hooliganismo’ de la derecha”

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, aludió este jueves a “la política útil” que da estabilidad al país frente “al hooliganismo de la derecha”. El mismo argumento lo recogió la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, al llegar para votar en la Cámara. Y remarcó “la confianza y seguridad” que da para España disponer de cuentas públicas por tercer año consecutivo, “algo que no sucedía hace 10 años”, en este contexto internacional. Y puso como ejemplo las consecuencias de las recientes inversiones internacionales recabadas: 20.000 millones de euros y más de 100.000 empleos. Sánchez, por su parte, ha ensalzado que en ese contexto haya “primado el entendimiento entre dispares” y destacó: “No es una victoria frente a nadie, sino ante los desafíos de la sociedad española”.

El presidente de gobierno Pedro Sánchez abraza a la ministra de hacienda María Jesús Montero después de la aprobación de los PGE en el congreso de los diputados en Madrid. Foto: ANDREA COMAS | Vídeo: Congreso de los Diputados

La oposición de derechas también suele responder de la misma manera ante la evidencia de los apoyos de la coalición gubernamental. En alguna de esas demandas de los socios, descubre cesiones que tacha de renuncias sobre la unidad del Estado. Estas pueden variar desde obras a la gestión del salario mínimo, trámites de pensiones de la Seguridad Social, el calendario previsto para revisar el cupo vasco o la transferencia de las multas de tráfico, en este caso a Navarra, como hicieron en el pasado otros ejecutivos, y de otras ideologías, con Cataluña.

El marcador registrado para impulsar al final de la sesión con 187 votos el preámbulo de los Presupuestos para 2023, que es la referencia que se toma para anotar el apoyo a la ley más relevante del curso político, quedó establecido así: PSOE (120; uno de sus diputados, Adolfo Pérez, viajaba de regreso desde Chile y no llegó a tiempo para votar), Unidas Podemos (33), ERC (13), PNV (seis), EH Bildu (cinco), PDeCAT (cuatro), Coalición Canaria (dos), Más País (dos), Compromís (uno) y el Partido Regionalista de Cantabria. El diputado del BNG se abstuvo. Entre los 156 votos negativos estuvieron los parlamentarios del PP (88), Vox (52), Ciudadanos (nueve), otras formaciones minoritarias y los separatistas de Junts y la CUP. Al final de la sesión, nueve horas y media después de que comenzara, los parlamentarios votaron por secciones y departamentos las cuentas. Y ahí se volvió a reflejar que para las partidas de la Casa Real se agregaron hasta 250 votos afirmativos, frente a 68 rechazos y 25 abstenciones. Fue casi un récord, que, sin embargo, lo ostentó el capítulo precisamente programado para las Cortes Generales: 272 síes, 66 noes y seis abstenciones.

Sobre la firma

Javier Casqueiro

Es corresponsal político de EL PAÍS, donde lleva más de 30 años especializado en este tipo de información con distintas responsabilidades. Fue corresponsal diplomático, vivió en Washington y Rabat, se encargó del área Nacional en Cuatro y CNN+. Y en la prehistoria trabajó seis años en La Voz de Galicia. Colabora en tertulias de radio y televisión.

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