El PSOE apura al máximo los trámites para salvar su crisis interna y con Podemos por la ‘ley trans’

Los socialistas aún estudian prorrogar o cerrar este miércoles el plazo para presentar enmiendas al proyecto que lidera Irene Montero

Irene Montero, en su escaño de ministra, antes del pleno del 6 de octubre que aprobó el proyecto de la ley trans.Foto: Eduardo Parra (Europa Press) | Vídeo: EPV

El grupo socialista en el Congreso aún no ha decidido, y esa demora en sí ya es bastante reveladora, qué hará este miércoles sobre si vuelve a ampliar el plazo por sexta vez para presentar enmiendas a la llamada ley trans o lo cierra ya, en medio de un fuerte debate interno y con Unidas Podemos, y tramita sus propias enmiendas a ese proyecto tan simbólico para su socio de coalición. El PSOE y el sector socialista del Gobierno se tomarán este martes y el miércoles hasta que se reúna la Mesa de la Cámara para estudiar sus opciones, ante un escenario enmarañado y después de haberse disparado una discusión dentro del movimiento feminista y en su partido sobre la trascendencia jurídica y social de ese proyecto liderado por la ministra de Igualdad, Irene Montero. El PSOE ni siquiera ha mantenido ningún contacto previo en estos días con Unidas Podemos ni con las ministras de esa formación.

En condiciones normales la Mesa del Congreso, el órgano que regula el funcionamiento y calendario del Parlamento, se cita en la mañana de los martes y así fue la semana pasada cuando se abordó y aprobó, con los votos de los seis representantes del PSOE, PP y Vox, aplazar una semana más el límite para registrar enmiendas a la denominada ley trans. Ya había sucedido algo similar en las dos semanas anteriores. Los miembros de la Mesa de Unidas Podemos rechazaron entonces esa propuesta e interpretaron el comportamiento del PSOE en alianza con la derecha y la ultraderecha como una maniobra para demorar la discusión de fondo en una comisión de la Cámara del contenido de ese proyecto. Ese retraso, que los dirigentes socialistas intentaron justificar como algo normal que sucede habitualmente con muchas leyes para mejorarla, ocasionó la renuncia a la militancia socialista de Carla Antonelli, la primera y hasta ahora única mujer transexual en ocupar un cargo parlamentario en España como diputada de la Asamblea de Madrid (de 2011 a 2021).

La Mesa del Congreso está convocada esta semana el miércoles, por la ocupación del calendario de la Cámara baja con comparecencias de altos cargos previas a la discusión, desde esa misma jornada, del proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2023. El PSOE aún no ha resuelto qué hará esta semana sobre el trámite de la ley trans. En el grupo sopesan todos los escenarios y han constatado que no tienen una solución fácil. Si añaden una nueva prórroga al debate final en el Parlamento, con el argumento de que la ley afecta derechos fundamentales y debe pulirse bien ante posibles recursos ya anunciados por el PP, Vox y Cs ante el Tribunal Constitucional, tendrá un nuevo problema con Podemos y el movimiento feminista más cercano ahora a los trans. Si cierra ya ese plazo y registra, por tanto, sus enmiendas parciales con sus correcciones al texto podría desatar discusiones de fondo también con su socio y, sobre todo, con el sector feminista clásico del PSOE, que ha mostrado abiertamente su rotundo rechazo a la norma.

Ese debate interno en el PSOE se aceleró el pasado jueves, después de que EL PAÍS publicase que el partido estaba estudiando presentar enmiendas en aspectos sobre la autodeterminación de género de menores y la violencia intragénero. El principal partido del Gobierno descartó finalmente cuestionar el corazón de la futura ley y, por tanto, no tocaría la autodeterminación. La dirección del PSOE decidió anunciar, ante la magnitud de la polémica y las dudas sobre cómo actuar, cuáles serían sus próximos pasos sin esperar a tener concluidas las enmiendas. El posicionamiento del PSOE, favorable a la parte sustancial de la ley trans, en línea con las resoluciones del 40º Congreso Federal del año pasado en Valencia, atemperó la relación con Unidas Podemos, que bajo ningún concepto está dispuesto a permitir que se reabra la discusión sobre el contenido de la autodeterminación de género que tantas tensiones generó ya el año pasado entre los socios de Gobierno.

El PSOE, desde entonces, ha ganado algo de tiempo para intentar reconducir esta crisis. “Nuestros adversarios, nuestros enemigos, no están dentro de casa, sino enfrente, en la ultraderecha”, resaltó este lunes Pilar Alegría. La ministra de Educación y portavoz de la dirección socialista instó a mantener un debate “sereno” y “sosegado” como algo “sano y natural”.

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La responsabilidad de elaborar las enmiendas que el PSOE presente ha recaído sobre todo en la responsable de Igualdad del partido, Andrea Fernández, y la portavoz en la comisión de Igualdad, Laura Berja. En Ferraz y La Moncloa dan por hecho que el PP y Vox la recurrirán ante el Constitucional, motivo por el que quieren que el texto no presente puntos débiles y sea garante de seguridad jurídica. “No podemos equivocarnos: si hay un enemigo de la igualdad entre hombres y mujeres, y de la ampliación de los derechos de las personas trans, es la ultraderecha”, insistió Alegría. La violencia intragénero, añadida al proyecto de ley en segunda vuelta en el Consejo de Ministros, provoca muchas dudas en el PSOE, donde el sentir general es que el proyecto de ley tal y como está redactado podría equiparar la violencia entre personas del mismo género con las agresiones machistas.

“Vox en estado puro”

La portavoz de Vox en la Asamblea de Madrid, Rocío Monasterio, anunció precisamente este lunes que su partido ha registrado la derogación de la Ley 2/2016 de Identidad y Expresión de Género e Igualdad Social y no Discriminación conocida como ley trans de la Comunidad de Madrid. “Es Vox en estado puro, si hay un partido con una ideología contraria a ese avance de derechos es la ultraderecha”, zanjó Alegría.

Los intentos del PSOE de dejar atrás la crisis no han tenido éxito. La reacción de la Asociación Española de Feministas Socialistas (FeMes) tras conocer que se renunciaba a revisar la autodeterminación de género fue durísima. “No tocar la autodeterminación del sexo es inaceptable (…) Esta ley, en los términos redactados tiene claros visos de inconstitucionalidad, es una ley que atenta a los derechos de las mujeres y desprotege a la infancia. Que el PSOE no se plantee enmendarla con seriedad y rigor no puede más que calificarse de políticamente irresponsable. Es una ley que nace muerta”, afirmó la organización el viernes en un comunicado. Previamente, la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales y más (Felgtbi+), Chrysallis, la asociación de familias de infancia y juventud Trans y Fundación Triángulo advirtieron que “no aceptarán recortes a la ley trans pactada con Carmen Calvo en junio de 2021″. “Reabrir elementos ya pactados en 2021 con Vicepresidencia bloquearía la ley”, apostillaron. La exvicepresidenta primera es ahora la presidenta de la Comisión de Igualdad, justo donde se debatirá la ley.

También desde las filas socialistas, la exvicepresidenta del Gobierno Carmen Calvo se mostró contraria a algunos aspectos que entiende recoge la ley y en la tertulia del programa Hora 25 de la SER, la noche de este lunes, señaló que no estaba de acuerdo con que “se hormone a los niños” y se hable de “persona gestante” en lugar de “mujer”, y mostró además su preocupación por el hecho de que, en su opinión, en el texto de la ley, diferente dijo al que ella dejó antes de su salida de Gobierno en julio de 2021, “se vuelve a debilitar el concepto de violencia de género prácticamente dándole la razón a Vox”.


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