Dentro de la cabeza de Franco: los documentos “secuestrados” hallados en el Pazo de Meirás

El listado de bienes reclamados por el Estado incluye una agenda el dictador y el informe reservado sobre un intento para instaurar la tercera república. “Llevo 40 años investigando y me encantaría verlos”, afirma el historiador Julián Casanova

Francisco Franco Bahamonte, en un retrato de 1970 de la Biblioteca Nacional de España.
Francisco Franco Bahamonte, en un retrato de 1970 de la Biblioteca Nacional de España.

El inventario de 564 bienes del interior del Pazo de Meirás (Sada, A Coruña) que el Estado reclama a los herederos de Franco incluye cientos de documentos, libros y cartas que se encontraban en la biblioteca y el despacho personal del dictador. Se conservaron porque Franco así lo quiso, y por ese motivo no solo pueden resultar de gran interés para el estudio de la Guerra Civil y la dictadura, sino para meterse, de alguna manera, en su cabeza. El inventario incluye, por ejemplo, numerosos listados de adhesiones de exmilitares y falangistas a lo que llamó “la guerra de liberación”, pero también informes reservados sobre la resistencia y escritos de instituciones y personalidades intentando congraciarse con el dictador. El catedrático de historia contemporánea Julián Casanova, preguntado por este diario, asegura: “Llevo 40 años investigando a Franco y me encantaría ver esos documentos que llevan tantos años secuestrados. Seguro que son relevantes y deben ser investigados, pasar al Archivo Histórico Nacional y ser compartidos con el público. Son documentos de un jefe del Estado. Los de Mussolini o Hitler ya están en los archivos”.

La Fundación Franco asegura que compartió con el Estado los documentos en su posesión, pero Casanova no se lo cree. “Es mentira. No han pasado todo. Y si hay documentos que desconocíamos en el Pazo de Meirás, imagínense los que había en El Pardo. Como el Estado y Franco se confundían, han hecho lo que han querido porque además y por desgracia, durante la Transición nadie se preocupó por proteger todo eso”.

Estos son algunos de los escritos hallados en el Pazo y que no había sido posible enumerar en su totalidad hasta ahora por las reiteradas negativas de los Franco a permitir el acceso al inmueble hasta que la justicia —queda pendiente el recurso del Supremo— dio su titularidad al Estado en 2020.

“Proyecto Cáncer. Informes reservados relativos a un movimiento para instaurar la tercera república”. El documento así titulado data de 1963. Explica que “desde Argel e Islas Canarias” se estaban “canalizando recursos desde México y países del telón de acero” para derribar al Régimen. El listado de la demanda asegura que “contiene mapas, planos, recortes de prensa y otros materiales complementarios a las noticias del servicio de información” franquista, así como “detalles de personas”. También aclara que el expediente está en “mal estado de conservación, afectado por el fuego”. Algunas hojas no se pueden leer. “Habría que verlo”, afirma el historiador Julián Casanova, “pero en esos años tiene toda la pinta de ser un informe que ha hecho la policía exagerando algún panfleto requisado porque en ese momento no había ningún intento serio para esto. El último había sido después de la II Guerra Mundial, pero en el momento en que se firma el pacto con EE UU en 1953 se sabe que nadie va a apoyar a los republicanos”.

Listado de adhesiones a “la guerra de liberación”. En el Pazo de Meirás hay hasta 45 volúmenes que recogen el listado de exmilitares y falangistas que habían mostrado su “adhesión a la guerra de liberación”, es decir, a la Guerra Civil iniciada por el golpe de Estado en 1936. “A Franco le preocupaban mucho las disidencias”, explica Casanova, “y esa documentación puede ser muy interesante”.

“Estudio previo sobre la posible asociación de España al Mercado Común”. El documento así titulado data de 1962. Casanova explica que a partir de 1959, “cuando entraron ministros del Opus Dei, empezaron a intentar modernizar la Administración, lo que incluía una mayor integración en Europa. Eso avanzó sobre todo a principios de los setenta. A Franco le daba igual, pero a los ministros del Opus Dei no”.

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Fotografías en el frente de guerra. En el despacho de Franco en el Pazo de Meirás también han aparecido imágenes sin datar de una visita al frente de guerra, informes de daños causados en distintas ciudades durante el conflicto bélico y una “narración de Maximino Vila con cuentos y alegorías de la guerra y la victoria de Franco” y “dibujos alegóricos infantiles”.

Memorias de la justicia franquista. En “huecos de estantes del fondo izquierda del despacho de Franco” fue hallada una memoria de los fiscales militares del Consejo Supremo de Justicia Militar” correspondiente al año 1948. El reciente hallazgo de un texto similar, la memoria escrita en 1939 por el general Felipe Acedo Colunga, fiscal jefe del Ejército de Ocupación, permitió a los historiadores Ángel Viñas, Francisco Espinosa y Guillermo Portilla realizar un exhaustivo análisis sobre el método empleado por el franquismo para retorcer el derecho y construir una “justicia de exterminio” que se inspiró en la Inquisición y en los nazis.

Relación con mandatarios extranjeros: de Trujillo a Eva Perón. El inventario de bienes documentales que la Abogacía del Estado reclama ahora como de interés público incluye el diseño, en 1947, del programa de actos “en honor de la excelentísima Eva Duarte de Perón, esposa de su excelencia el Presidente de la República Argentina con ocasión de su viaje a España”, especificando una invitación de boda de los marqueses de San Juan de Benavista y los condes de Vallellano. También figura en el listado el “ejercicio táctico desarrollado ante el Generalísimo Trujillo de la República Dominicana en el Campamento de Carabanchel”.

Agendas y listines telefónicos. En el despacho de Franco ha aparecido su agenda personal del año 1955, con el detalle de las horas de sus reuniones y un listín telefónico sin fecha. “Eso”, añade Casanova, “me interesa mucho: saber quién estaba de verdad en su corte, quiénes le organizaban su día a día. Es algo que sabemos de Stalin, de Hitler, de Mussolini y no tanto de Franco”.

“Proyecto de reforma del nuevo estadio del Real Madrid”. Este documento, que aparece sin fecha, también estaba en el despacho personal de Franco.

El Estado reclama más de 400 documentos de este tipo hallados en el Pazo de Meirás porque los considera fundamentales para analizar tanto la figura de Franco como la dictadura. El catedrático Julián Casanova lamenta los muchos escritos que se han perdido o destruido de ese periodo y recuerda la importancia de los documentos oficiales en cualquier época. “Tenemos un caso muy reciente con Donald Trump, que en los cuatro años que estuvo de presidente de EE UU se llevó importante documentación a su casa. Franco no estuvo cuatro años, sino cuarenta”.

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Sobre la firma

Natalia Junquera

Reportera de la sección de España desde 2006. Los jueves publica una columna en Madrid, Kilómetro cero. Durante la semana comenta las redes sociales en Anatomía de Twitter y realiza entrevistas para la serie Conversaciones a la contra. Especialista en memoria histórica, ha escrito dos libros, Valientes y Vidas Robadas (Aguilar).

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