Juan Carlos I prepara su viaje a Londres sin pasar por Madrid para asistir al funeral de Isabel II

El rey emérito comunicó a la Casa de Windsor su intención de acudir a las exequias de la reina de Inglaterra antes que a La Zarzuela

El rey emérito Juan Carlos I a su salida de Madrid con dirección Abu Dabi, tras su visita a España en mayo. Foto: EDUARDO PARRA (EUROPA PRESS) | Vídeo: EPV

El rey emérito planea viajar directamente a Londres para asistir el próximo lunes al funeral por la reina Isabel II de Inglaterra, según fuentes de su entorno. Juan Carlos I ha descartado pasar primero por Madrid para unirse a la delegación de Estado de la que formarán parte los reyes Felipe VI y Letizia, la reina Sofía y el titular de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares. La presencia del rey emérito en Madrid suponía un quebradero de cabeza para el Gobierno, ya que el primero renunció expresamente a pernoctar en La Zarzuela durante sus estancias en España y a utilizar medios oficiales, como el avión Falcon de la Fuerza Aérea que se utiliza para estos desplazamientos oficiales.

Juan Carlos I también ha confirmado a empresarios y amigos de su entorno directo, que lo han visitado durante estos años en Abu Dabi y con los que ha hablado tras la muerte de Isabel II, que ya ha organizado por su cuenta el viaje a Londres para participar en los funerales de Estado. El rey emérito les ha precisado que incluso tiene los billetes de ida y vuelta a la capital británica en vuelo comercial desde Emiratos Árabes Unidos (EUA), donde se encuentra expatriado desde agosto de 2020, y que por tanto, no tiene pensado pasar por Madrid para incorporarse a la delegación que encabezará su hijo, el actual jefe del Estado. No se descarta, sin embargo, que finalmente pudiera desplazarse en el jet privado que usen los miembros de la casa real emiratí para acudir a las exequias. El rey emérito es huésped del jeque Mohamed Bin Zayeb, que en mayo pasado asumió la presidencia de este país del golfo Pérsico.

El anterior monarca ha comentado a esos empresarios y amigos que permanecerá en Londres apenas 24 horas antes de retornar a Abu Dabi, las justas para participar en el funeral, previsto para las doce del mediodía (hora peninsular española) del próximo lunes 19. Aún no está claro si habrá una imagen de Felipe VI junto a su padre, pues no se sabe si el protocolo británico agrupará a los miembros de las distintas delegaciones o situará en las primeras filas a los jefes de Estado en ejercicio postergando a los que ya no ejercen dicha función. La Zarzuela se ha limitado a señalar que se adaptará a lo dispuesto por los organizadores de la ceremonia. Lo que se da por descontado es que al rey Juan Carlos le corresponderá situarse junto a su esposa, la reina Sofía, que el sábado regresa de un viaje a Estados Unidos.

El Gobierno no ha ocultado su incomodidad por la presencia de Juan Carlos I en la delegación que acudirá al funeral por Isabel II, pero no ha tenido más remedio que aceptarla. Al contrario que en otras ocasiones, no ha sido el Ejecutivo el que ha elegido a los miembros de la delegación, sino que la casa real británica ha dirigido invitaciones personales e intransferibles a los reyes Felipe y Letizia y a los eméritos Juan Carlos y Sofía.

La invitación a Juan Carlos I no solo se debe a su parentesco con la Casa de Windsor (él y la reina Sofía son tataranietos de la reina Victoria de Inglaterra), sino también a la relación “particular y cercana” que tenía con Isabel II, según su entorno. El rey emérito ha recordado estos días a algunos de sus interlocutores que la pasada primavera la reina Isabel II, que pasaba largas temporadas en el castillo de Balmoral tras el fallecimiento de su marido, le remitió una invitación personal para visitarla en su residencia de Escocia. Juan Carlos I, agregan las mismas fuentes, declinó entonces la oferta con el argumento de que solo abandonaría Abu Dabi para regresar a España, como hizo a finales de mayo con su polémica visita a Sanxenxo (Pontevedra) para participar en unas regatas.

Aunque se ha especulado con que Felipe VI tampoco quería que su padre acudiese a las exequias de la monarca británica, la propia Casa del Rey hizo público el lunes que había trasladado a los reyes eméritos la invitación cursada el día anterior por el Foreign Office a través de la Embajada española en Londres y que estaba a la espera de su respuesta. En realidad, según fuentes de su entorno, Juan Carlos I ya había transmitido directamente a la casa real británica su intención de acudir al funeral de Estado antes de comunicar su respuesta a La Zarzuela. El hecho de que el monarca emérito revelara la existencia de la invitación al periodista Carlos Herrera y este la hiciera pública a través de la cadena Cope limitaba aún más el margen de maniobra de la Casa del Rey.

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Como en otras ocasiones, todos los extremos relativos a la presencia de Juan Carlos I en el funeral de Estado se han tratado a través de intermediarios, sin una conversación directa entre Felipe VI y su padre, aunque las fuentes consultadas no descartan que esta se haya producido con posterioridad. Más allá de su malestar, el Gobierno ha trasladado toda la responsabilidad de la decisión a La Zarzuela y se ha limitado a designar al ministro de jornada que acompañará a Felipe VI, el titular de Exteriores.

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