La industria argelina fuerza el desbloqueo bancario con España

Los empresarios con intereses en el país norteafricano confían “con prudencia” en que se reactive el comercio bilateral

Varios operarios en el puerto de Argel el pasado febrero.
Varios operarios en el puerto de Argel el pasado febrero.NurPhoto (NurPhoto via Getty Images)

Después de un mes y medio con las mercancías españolas varadas en los puertos de Argelia, las presiones de los empresarios argelinos a su Gobierno han propiciado el desbloqueo de las transferencias entre los bancos de ambos países decretado el jueves por la Asociación Profesional de Bancos y Establecimientos Financieros de Argelia. La congelación de los flujos bancarios fue una de las represalias que tomó Argel como respuesta a la decisión del Ejecutivo de Pedro Sánchez de abandonar la postura tradicional española de neutralidad en el conflicto del Sáhara Occidental para adoptar las tesis de Marruecos.

La decisión aspira a restablecer el intercambio comercial entre las compañías españolas y argelinas, que han padecido especialmente el bloqueo. El presidente del Círculo de Comercio e Industria Argelino-Español (CCIAE), Djamel Eddine Bouabdallah, ha asegurado este viernes a la agencia Efe: “Creo que ha habido un arbitraje para evaluar la situación porque también han sufrido muchas empresas argelinas, sobre todo aquellas que importan material industrial y agroalimentario”. Bouabdellah apunta a “una vuelta a la normalidad” y expresa un deseo: “Tenemos que dejar de lado los sentimientos políticos para ver la realidad económica”.

Durante el bloqueo, varias fábricas argelinas han tenido que reducir su ritmo de producción a causa de la falta de componentes, lo que amenazaba centenares de empleos. El analista Otman Lahiani ve en la medida una respuesta a las necesidades industriales de Argelia. “Más que un gesto hacia Madrid, la decisión de permitir las transferencias bancarias con España responde a una defensa de los intereses del país, ya que algunas empresas se habían visto perjudicadas por la falta de piezas y materias primas españolas”, especifica. Con todo, Lahiani cree que “la crisis continúa abierta”.

Lo confirma una fuente cercana al Gobierno argelino: “La confianza con el Gobierno español está rota. El daño hecho no se ha reparado”. Ante la imposibilidad de satisfacer la petición argelina de volver a la posición de neutralidad en el Sáhara, el Gobierno español ha intentado rebajar la tensión enviando señales amistosas y evitando cualquier nueva polémica. En Argelia sentaron muy mal las declaraciones en junio de la ministra de Economía, Nadia Calviño, en las que atribuía la suspensión del tratado bilateral a presiones de Rusia.

El Gobierno español espera que el desbloqueo sea el primer paso en el camino de la reconciliación con Argel. En una primera reacción oficial tras el anuncio, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares se mostró confiado de que se van a “normalizar” las relaciones comerciales entre ambos países, que se vieron congeladas el pasado 8 de junio tras la decisión de Argel de suspender el Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación con España. “Esperamos que se concrete sobre el terreno el desbloqueo”, ha añadido Albares. El Ejecutivo argelino mostró de inmediato su enojo por el cambio de la postura española respecto al Sáhara Occidental: tan solo esperó unas horas para llamar a consultas a su embajador en Madrid, Mohamed Antar Daoud, que hace dos semanas fue nombrado nuevo delegado argelino en Francia.

Al conocer la medida de represalia económica, el Gobierno de Pedro Sánchez solicitó inmediatamente la intervención de la UE. La Comisión Europea se posicionó a favor de Madrid, y recordó a Argel que obstaculizar el comercio bilateral con España sería una violación de los tratados con los Veintisiete, lo que provocó que el Gobierno argelino sugiriera una marcha atrás que hasta el pasado jueves no se confirmó.

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Optimismo y cautela

Los empresarios españoles que han visto congelados sus negocios con el país norteafricano han acogido la noticia del desbloqueo con optimismo, pero con cautela. “La reacción ha sido inmediata. Nuestros clientes no han parado de llamarnos en toda la mañana. Estamos encantados, pero se trata de Argelia y hay que tomarlo con prudencia”, sostiene Job Pero, director general de Barcelona PMS International, distribuidora de productos químicos, entre otros. Se habían planteado repatriar el producto de tres expediciones que continúan paralizadas en el puerto argelino pero, tras recibir el comunicado, han decidido esperar a poder liberarlo entre el domingo y el lunes, cuando previsiblemente se empezará a notar la medida.

Además del desbloqueo bancario, se han derogado dos instrucciones que estaban generando grandes problemas para comerciar con el país africano. La primera obligaba a las empresas de reventa y distribuidoras (pero no a las fabricadoras o transformadoras) a domiciliar y depositar en el banco el 120% del valor de la importación 30 días antes del embarque, algo que, según Pero, “era una brutalidad para la capacidad de operar”. La eliminación de la segunda implica levantar el veto a los productos categorizados bajo la etiqueta de “otros”, un tipo de código en el que se sitúa gran parte de la mercancía y cuya prohibición estaba causando muchas dificultades de organización también entre los propios responsables argelinos.

Las exportaciones españolas al país sumaron en 2019 ―último año de referencia por no verse afectado por la pandemia del coronavirus― casi 3.000 millones de euros, un 1% del total. Entre los sectores más expuestos, destacan el de las semimanufacturas (más de 1.100 millones de euros) y el de la metalurgia y la automoción (605 millones y 460 millones, respectivamente), según la Secretaría de Estado de Comercio.

Las que se han llevado la peor parte son las que fabricaban su mercancía en España. Es el caso de Saica, empresa productora de bobinas de papel que centraliza en torno al 60% de los casi 140 millones de euros que factura la industria papelera en el país africano. “La noticia del desbloqueo nos ha pillado en medio del quebradero de cabeza para intentar ordenar el puzle”, relata Enrique de Yraolagoitia, director general de la empresa. En torno al 80% de su producción es española, y todavía tienen más de 3.000 toneladas paralizadas en el puerto de Barcelona: “Ahora todos los transitarios e incluso las navieras que iban de España a Argelia habrán buscado otros destinos y orígenes, así que hay que rehacer toda esa cadena logística. Entiendo que costará todavía unas semanas volver al punto de partida”.

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