Esquerra se sitúa en el Congreso en el bloque del no a la reforma laboral

Yolanda Díaz insiste en negociar: “Nunca me levanto de la mesa”. ERC, EH Bildu, la CUP y el BNG presentan un manifiesto con demandas sobre el decreto

La portavoz en el Congreso de EH Bildu, Mertxe Aizpurua (izquierda), junto con el diputado del BNG Néstor Rego, el de ERC Jordi Salvador y la de la CUP Mireia Vehí, este jueves, durante la presentación de su manifiesto.
La portavoz en el Congreso de EH Bildu, Mertxe Aizpurua (izquierda), junto con el diputado del BNG Néstor Rego, el de ERC Jordi Salvador y la de la CUP Mireia Vehí, este jueves, durante la presentación de su manifiesto.Chema Moya (EFE)

ERC se ha situado este jueves del lado del bloque del no a la reforma laboral que el Gobierno intenta convalidar en el Congreso en apenas una semana. La formación independentista catalana ha participado, junto a EH Bildu, la CUP y el BNG, en la lectura de un manifiesto conjunto sobre la reforma laboral en el que se considera que las medidas impulsadas por el Ejecutivo de coalición son “totalmente insuficientes” y muestran su “sincera y absoluta voluntad para abrir un proceso de negociación con el Gobierno para alcanzar un acuerdo que permita aprobar una reforma laboral ambiciosa”. El negociador de ERC en el Congreso, Jordi Salvador, ha lanzado varios avisos al Gobierno, al sector socialista y a la vicepresidenta Yolanda Díaz, estos días de visita a Barcelona, a la que ha espetado que la negociación la lleva él en Madrid. Díaz ha insistido en su voluntad de negociar hasta el final: “Nunca me levanto de la mesa”, ha dicho en Martorell (Barcelona).

“Valoramos ciertos aspectos y medidas que la reforma laboral contempla en relación a dos cuestiones como son la temporalidad y la precariedad, cuestiones importantes del mercado laboral que, compartimos, deben ser corregidas. Pero igualmente consideramos que las medidas contempladas en estos campos son totalmente insuficientes para alcanzar el objetivo de restituir los derechos laborales básicos arrebatados mediante la reforma laboral de 2012″. Con esta contundencia y claridad comienza el manifiesto de los cuatro partidos de izquierdas, nacionalistas e independentistas presentado este jueves en el Congreso para presionar al Gobierno en esta fase final de la negociación de uno de los proyectos más emblemáticos de la legislatura.

Los cuatro partidos de ese bloque claramente situado ahora en el no al proyecto pactado por el Gobierno, la patronal y los sindicatos en Navidades aclaran así, con firmeza, que ese decreto que ahora se pretende convalidar en las Cortes, en un pleno el 3 de febrero, “no constituye la derogación” de la reforma laboral impulsada en 2012 con mayoría absoluta por un Ejecutivo del PP de Mariano Rajoy.

Esas cuatro fuerzas “soberanistas y de izquierda” apuntan que aún estarían dispuestas a dialogar y negociar con el Gobierno “cambios y mejoras” antes de la votación final, pero introducen un catálogo de siete reclamaciones básicas que el Gobierno y en especial el PSOE no contemplan de ninguna manera, como, para empezar, la posibilidad de tramitar ahora esa reforma como proyecto de ley en el Congreso. El Ejecutivo, en este caso tanto en su sector socialista como en el de Unidas Podemos, está comprometido a no ofrecer esa opción porque la rechaza tajantemente la patronal, que no se fía de posibles cambios o retoques a lo ya pactado, en las enmiendas que tendrían que consensuarse con muchos partidos.

Por su parte, tras reunirse con el presidente de SEAT, Wayne Griffiths y visitar la fábrica de Martorell, la vicepresidenta Díaz ha comparecido para desgranar las bondades de la reforma laboral porque, ha dicho, “mejoran la vida de la gente. Es muy difícil decirle que no a este texto”. La vicepresidenta, que ya ha cerrado este mediodía su visita a Cataluña, ha deslizado que conocía el contenido del manifiesto presentado en el Congreso y ha sostenido que sus negociaciones con ERC continúan. “Y desde luego”, ha recalcado explícitamente, “con Jordi Salvador con el que estamos trabajando. Deseo decir a los trabajadores que esta norma no está en riesgo y no corre peligro”.

Díaz no ha querido revelar el contenido de las conversaciones con los republicanos para favorecer el consenso y ha expresado su confianza de que no sea necesario abrir la puerta a un acuerdo con Ciudadanos. “No sé si saben en Cataluña que nunca me levanto de la mesa”, ha avisado. “Es muy difícil. Voy a agotar la negociación. Estoy convencida de que esas fuerzas [las firmantes del manifiesto] saben desde el precepto uno hasta la última disposición que con la reforma se recuperan derechos de los trabajadores de nuestro país”.

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Los portavoces de esas cuatro formaciones soberanistas y de izquierdas, que en muchos casos sí han respaldado en esta legislatura proyectos e iniciativas del Ejecutivo de coalición, fueron leyendo sucesivamente y por párrafos los tres folios de su manifiesto con la pretensión, por ahora muy lejana, de que el Gobierno se pliegue a emprender una negociación de futuras enmiendas en el trámite parlamentario que entienden respalda “una mayoría social y de los pueblos del Estado”, según precisó Mireia Vehí, la representante de la CUP.

La rueda de prensa posterior a la lectura del manifiesto se concentró, sin embargo, en preguntas para aclarar la posición que tendrá en esa votación Esquerra Republicana. El portavoz en materia laboral de ERC, Jordi Salvador, intentó por un lado dar la impresión de que se adhería a las demandas más radicales de las otras formaciones de izquierdas e independentistas de la Cámara y al mismo tiempo dejar entreabierto algún resquicio para una negociación in extremis. Salvador es, además de diputado de ERC, exsecretario general de UGT en Tarragona e interlocutor de su formación en los contactos con la vicepresidenta Díaz. UGT firmó el acuerdo social con el Gobierno y la patronal, y defiende su validez. Salvador entiende que los sindicatos han hecho “lo que han podido en ese proceso” pero sostiene que ahora le debería tocar el turno al trámite parlamentario. Y cree, frente a lo que se ha comprometido el PSOE, que sí habría tiempo ahora para tocar algunas comas a su paso por el Congreso.

“Cada fuerza tiene su personalidad propia”, apuntó Salvador para intentar explicar los complejos momentos por los que está atravesando ERC, y agregó que al PSOE hay que obligarle siempre a negociar y cambiar sus posiciones cuando está en el Gobierno, en línea con una conclusión que siempre marca en sus comparecencias ante este tipo de negociaciones su portavoz en la Cámara, Gabriel Rufián.

La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, está de gira estos días en Barcelona para defender ante los sindicatos catalanes la reforma laboral. Las reuniones en Cataluña se enmarcan en la negociación para aprobar la nueva normativa en el Congreso. Durante esos encuentros, la vicepresidenta segunda se ha reunido y hasta ha cenado con el conseller de Trabajo catalán, Roger Torrent, para recabar el apoyo de Esquerra a la reforma laboral. El Govern lleva semanas reiterando que la reforma laboral, además de ser un medio camino de lo que pretendía el Gobierno, debería incorporar la capacidad de la Generalitat para autorizar las regulaciones de empleo (ERE) y la prevalencia de los convenios autonómicos sobre los de rango estatal, si bien la mayor parte que se firman son provinciales. Esa exigencia también figura en uno de los puntos del manifiesto presentado este jueves en el Congreso.

El portavoz en temas laborales de ERC en la Cámara baja, que ha intercambiado en estas semanas contactos, llamadas y documentos con el Ministerio de Trabajo que encabeza Díaz, quiso diferenciar en esta fase clave de la negociación el papel de la vicepresidenta del que está ejerciendo el PSOE como guardián más firme del pacto ya cerrado. “Son diferentes, por parte de Díaz hay intentos, pero esto es un Gobierno de coalición y aquí hay otras personas que yo no conozco y que no sé quién les ha votado que están ejerciendo un veto”, apostilló Salvador. Fuentes de ERC precisaron luego que se refería al presidente de la patronal CEOE, Antonio Garamendi. Salvador, en cualquier caso, alertó a Díaz de que la negociación por parte de ERC no la llevan en Cataluña ni el conseller Torrent ni los sindicatos: “El negociador está aquí en Madrid”. Dijo para referirse a él mismo.

Mireia Vehí, de la CUP, apuntó sobre el papel de Díaz y su interlocución solo con los sindicatos CC OO y UGT que la vicepresidenta “solo habla con quien le interesa y con los que están de acuerdo con su reforma laboral” e indicó que en Cataluña hay otras fuerzas sociales que han convocado importantes huelgas y que no están en esa sintonía. Néstor Rego, el diputado del BNG, matizó que en Galicia hay también otros representantes sindicales relevantes y también que en esa comunidad existe pero no está firmado el acuerdo intersectorial sellado desde enero de 2017 en Euskadi en el que ya se fija la prevalencia de los convenios autonómicos sobre los de ámbito nacional. Otro de los puntos que se metió en el manifiesto.

En la noche del miércoles, Díaz defendió que el texto se pueda aprobar con la mayoría de la investidura, esto es, con el PNV y ERC. Sobre el apoyo de Ciudadanos a la iniciativa, mantuvo que es una vía cegada que no suma suficientes apoyos.

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