Detenido en Madrid uno de los máximos jefes de la mafia calabresa

Domenico Paviglianiti, que ya había sido arrestado en 1996 en España, lidera uno de los clanes de la ‘Ndrangheta

Detención al máximo responsable de la mafia calabresa 'Ndrangueta en Madrid, Domenico Paviglianiti. En vídeo, imágenes de cómo ha sido la detención.Vídeo: POLICÍA NACIONAL | EPV

Agentes de la Policía Nacional han detenido en Madrid a Domenico Paviglianiti, de 60 años, considerado jefe de uno de los clanes de la ‘Ndrangheta, la mafia originaria de la región italiana de Calabria. El arresto, realizado el pasado martes cuando abandonaba la vivienda en la que se ocultaba en la capital, se produce a instancias de la justicia italiana, que reclama a Paviglianiti para cumplir condena por el crimen de Valente Felice Domenico, un recluso que fue acribillado a tiros en Bolonia en 1989 cuando regresaba a la prisión después de un permiso. No es la primera vez que el presunto mafioso es detenido en España. En 1996 fue capturado en una amplia operación desarrollada también en Madrid en la que cayeron otros 16 miembros de su organización. Tres años después fue extraditado a Italia para cumplir una pena de 30 años por otro crimen, pero más tarde tuvo que ser puesto en libertad tras una sentencia del Tribunal Constitucional español que anuló aquella entrega. Entonces, la justicia italiana llegó a indagar si miembros de su clan habían intentado sin éxito sobornar a funcionarios judiciales españoles con 70 millones de pesetas (420.000 euros).

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La Operación Rosa de los Vientos, como ha sido bautizado el operativo, la inició la Unidad Central de Drogas y contra el Crimen Organizado (Udyco) el pasado enero a petición de la Fiscalía de Bolonia tras comprobar que Paviglianiti había huido de Italia después de ser excarcelado por un error judicial: fue puesto en libertad cuando aún tenía pendiente de cumplir 11 años y ocho meses de los 16 años a los que había sido condenado por la muerte de Valente Felice. Las indagaciones sobre su paradero se dirigieron desde el primer momento a España, donde se sospechaba que el capo aún podía conservar contactos tras la actividad que había desarrollado en los años ochenta y noventa, antes de su primer arresto. Según detallan fuentes cercanas a la investigación, las primeras pesquisas se centraron en Barcelona, ciudad a la que acudía una de las hijas del presunto mafioso. “Entre ellos no tenían contacto directo, solo a través de intermediarios”, señalan agentes italianos. Las sospechas se incrementaron cuando las autoridades italianas comunicaron que de las intervenciones telefónicas se había conocido el próximo traslado de otros familiares del capo a España, así como el envío de dinero.

Sin embargo, las gestiones policiales en la capital catalana fueron infructuosas y se dirigieron entonces a Madrid. En la calle Don Quijote, en el barrio de Cuatro Caminos, fue localizado el domicilio donde Paviglianiti supuestamente se ocultaba junto a una mujer de origen latinoamericano y el hijo adolescente de esta. Los policías sometieron al sospechoso a vigilancia para corroborar que se trataba del presunto capo italiano comparando su aspecto con el que presentaba en las imágenes que habían remitido los Carabinieri. Finalmente, y ante el convencimiento “en un 99%” de que aquel sexagenario que aparentaba tener una vida tranquila, que se hablaba con sus vecinos y que no hacía ningún tipo de ostentación, era el jefe mafioso, el pasado martes se decidió su arresto. Como se puede ver en las imágenes distribuidas por la policía, tres agentes le abordaron tras recorrer unos metros al abandonar el portal. No opuso resistencia.

“Había cogido algo más de peso”, señalan fuentes policiales italianas al ver el aspecto que presentaba ahora. Estas mismas fuentes añaden que los miembros de la ‘Ndrangueta suelen tener un perfil bajo, procuran no llamar la atención y es habitual que no digan una palabra cuando son detenidos para “no dar ningún paso en falso en su estrategia de defensa”. Agentes policiales confirman que así actuó en esta ocasión el capo italiano: “Estuvo muy tranquilo y se limitó a decir que todo se trataba de un error de las autoridades italianas”. En el momento de su arresto, Paviglianiti portaba documentación portuguesa falsa, así como 6.000 euros en efectivo, la mayoría en billetes de 200 euros, y un teléfono móvil. En el registro de la vivienda fueron localizadas otros cinco terminales, cuyo contenido está siendo analizado por los investigadores para reconstruir su vida en España y las supuestas actividades ilícitas de él y su clan.

Paviglianiti está considerado como “uno de los máximos exponentes del crimen organizado en Calabria”, dedicado, principalmente, al tráfico de drogas y armas, según ha destacado la policía en una nota. “Está entre los tres más buscados por la justicia italiana”, señala a EL PAÍS uno de los agentes que ha intervenido en el operativo, y que destaca que la justicia italiana le implica como inductor de cerca de 130 asesinatos. La policía señala que desde que recobró la libertad, tras el pronunciamiento del Tribunal Constitucional, Paviglianiti se desplazaba por Italia “en un vehículo blindado por miedo a caer bajo los golpes de la banda”. El juez de la Audiencia Nacional Alejandro Abascal ha ordenado ahora su ingreso en prisión a la espera de su extradición.

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Un alto mando de la policía italiana confirma que se trata de un boss [jefe] “relevante” cuyo nombre ya era conocido por las autoridades de su país desde los años ochenta por acumular ya entonces una treintena de homicidios. “En Italia, ese término se usa para distinguir a las personas dentro de las familias que ostentan el mando y toman las decisiones”, recalca. El clan de los Paviglianiti fue uno de los más relevantes durante una de las guerras de la mafia que enfrentaron a varias familias en Calabria en los años ochenta y sigue manteniendo su peso. Se asienta en la zona de Italia en la que esta organización criminal es más fuerte, cerca de la capital, Reggio Calabria.

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