PSOE y Podemos se dividen en el Congreso sobre la agenda de la mesa de diálogo con Cataluña

Los socialistas se suman a la derecha para rechazar una propuesta de la CUP que insistía en la necesidad de un referéndum de autodeterminación y en la ley de amnistía

A la izquierda, Rafael Simancas y Adriana Lastra, secretario general y portavoz del Grupo Socialista, hablan este jueves con el diputado del PP José Antonio Bermúdez de Castro.
A la izquierda, Rafael Simancas y Adriana Lastra, secretario general y portavoz del Grupo Socialista, hablan este jueves con el diputado del PP José Antonio Bermúdez de Castro.Javier Lizon (EFE)

Los dos socios del Gobierno de coalición se han separado de nuevo en el Congreso este jueves en la votación de una moción de la CUP que insistía en la necesidad de un referéndum de autodeterminación para Cataluña y una ley de amnistía general sobre los políticos independentistas presos. El PSOE ha rechazado la iniciativa, con el apoyo de los partidos de la derecha (PP, Vox y Ciudadanos), porque no quiere predeterminar el guion de la mesa de diálogo que el Gobierno central pretende reabrir con el nuevo Govern. La votación ha cosechado 272 votos en contra y 71 a favor. Unidas Podemos negoció y acabó votando con la CUP tras presentar una enmienda que corregía algo las intenciones de la formación separatista catalana y se limitaba a pedir al Gobierno una propuesta de solución al conflicto y un calendario de trabajo sin excluir en las posibles soluciones ni el referéndum ni la amnistía.

El pleno del Congreso, en cualquier caso, ha rechazado la moción final de la CUP por una amplia mayoría en la que PSOE, PP, Vox y Ciudadanos han formado un frente ante la suma de los partidos nacionalistas e independentistas. Este jueves solo se ha registrado la votación. Los debates sobre la propuesta ya se dilucidaron hace dos semanas, con una interpelación de la diputada de la CUP, Mireia Vehí, al ministro de Política Territorial y Función Pública, Miquel Iceta, y este pasado martes con la moción consiguiente.

En el texto original de la iniciativa de la CUP, que es el que levantó más recelos en el PSOE y la oposición frontal de la derecha, Vehí defendió que el Congreso debería reclamar al Ejecutivo central que en la mesa de diálogo con la Generalitat debía contemplarse “una propuesta de referéndum, aprovechando el calendario y los trabajos que ya ha iniciado el Gobierno de Escocia”. Y también exigió a Iceta una amnistía para todos los líderes del proceso separatista catalán presos por la condena del Tribunal Supremo. Iceta ya aclaró entonces que el Ejecutivo no permitirá ninguna consulta y tampoco una ley de amnistía, porque no lo contempla la Constitución de 1978 y solo se implantó en 1977 con el cambio de régimen.

El debate, sin embargo, llega en un momento especialmente delicado para el Ejecutivo de Pedro Sánchez, tras mostrar su intención de estudiar algunos indultos a los líderes del procés y después de conocerse la posición contraria y por unanimidad del propio Tribunal Supremo y la Fiscalía. El asunto ha enervado las complicadas relaciones del PSOE con la oposición de derechas, que anuncia todo tipo de movilizaciones.

En Unidas Podemos son plenamente conscientes de ese escenario y se reservaron su posición de voto ante la iniciativa de la CUP hasta el último momento. Negociaron algunas correcciones y enmendaron algo a la baja el texto final. La propuesta votada y rechazada este jueves decía literalmente lo siguiente: “El Congreso insta al Gobierno a que presente a la mesa de diálogo con el Govern de Catalunya una propuesta de trabajo y calendario para abordar el conflicto político en Catalunya. En el debate sobre las propuestas de solución no se excluirá, entre otras, la del referéndum de autodeterminación y la amnistía”.

Jaume Asens, presidente del grupo parlamentario de Unidas Podemos, ha precisado, tras el desmarque de su partido de sus socios en la votación, que “no se puede ir a una mesa de diálogo con líneas rojas y se debe poder hablar de todo”. Y añade con respeto a la divergencia de fondo con el PSOE sobre qué asuntos poner sobre la mesa de diálogo que “una parte no le puede decir a la otra qué propuestas debe llevar o no”. Asens defiende que esa matización es la que al final ha aceptado la CUP con su enmienda rechazada por el pleno: “Nuestra postura responde al compromiso que ha manifestado anteriormente el Gobierno sobre que se tiene que poder hablar de todo porque el diálogo no es un monólogo de una de las partes”. Y reconoce esta discrepancia clara con los socialistas: “Nos sorprende que el PSOE no esté de acuerdo con lo que ha defendido en el pasado”.

En la moción original de la CUP, con el respaldo de ERC, JuntsxCAT y PDeCAT, se pretendía forzar una votación del pleno de la Cámara sobre una ley de Amnistía en favor de todos los procesados y condenados, tanto de la consulta soberanista de 2014 como del referéndum ilegal de 2017, pero ese intento ya fue bloqueado por la mayoría de la Mesa, a instancias de los propios letrados del Congreso, que desaconsejaron esa votación alegando que “las mociones no son un instrumento idóneo para pronunciarse” sobre ese tipo de cuestiones y que los indultos generalizados están prohibidos por la Constitución.

El PSOE se alineó al final con las formaciones que vetaron esa propuesta, primero en la Mesa y este jueves en la votación en pleno, porque recelan políticamente de todo lo que provenga de la CUP, incluso retocado, y, sobre todo, porque entienden que sobre este asunto tan complejo no se debería adelantar unilateralmente el guion de los temas a abordar en esa Mesa, todavía no convocada, y porque tanto la autodeterminación como la amnistía son claramente anticonstitucionales.

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