Gobierno de España

Sánchez engrasa el Gobierno para salvar a la coalición sin Iglesias

Unidas Podemos teme que el PSOE imponga su criterio en leyes sociales como vivienda

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias en el Congreso.
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias en el Congreso.JOSE LUIS ROCA / GTRES

La Moncloa trabaja desde hace días para que la salida de Pablo Iglesias del Gobierno sea lo menos traumática posible para Unidas Podemos. Pedro Sánchez cesará el martes al vicepresidente segundo, un día antes de que finalice el plazo para registrar las candidaturas a las elecciones de Madrid. El PSOE se compromete a respetar el espacio del socio minoritario, donde Yolanda Díaz, Irene Montero e Ione Belarra ganarán relevancia sin Iglesias, para no tensionar más la coalición. Pero Unidas Podemos no se fía y cree que los socialistas tratarán de aprovechar la remodelación para imponer sus criterios económicos y en leyes como vivienda.

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Los últimos arrebatos que han perturbado la ya de por sí imprevisible e incandescente política española no han alterado el pulso de Pedro Sánchez. El presidente ha reiterado esta semana a los suyos, frente al ruido constante de que la coalición de Gobierno se irá a pique antes o después, que la hoja de ruta se mantiene invariable. Su idea sigue siendo la misma: agotar la legislatura y celebrar elecciones en 2023, aprovechando el viento de cola de los fondos europeos y de la recuperación económica. Antes, la covid deberá estar bajo control gracias a la inmunización de la población y la abundancia de vacunas. Sánchez se muestra tan seguro que incluso en la ejecutiva federal del PSOE del lunes pasado destacó que España asumirá la presidencia rotatoria del Consejo de la Unión Europea en el segundo semestre de ese año. Será la primera vez desde 2010. Y no se lo quiere perder. Pero para eso necesita que la otra alma del Gobierno no se hunda.

El vértigo se ha palpado los últimos días en Unidas Podemos. El abrupto adiós de Pablo Iglesias al Gobierno, donde ya no podrá permanecer como quería hasta el 14 de abril, día de la República, ha acelerado una transición que, de no ser por el impulso de Isabel Díaz Ayuso de convocar elecciones en Madrid, quién sabe cuándo se habría producido. Iván Redondo, jefe de gabinete del presidente, y Juanma del Olmo, director de estrategia y comunicación del vicepresidente segundo, están en contacto permanente para engrasar la coalición desde que el suelo se abrió a los pies de Iglesias el pasado martes en el Senado. Nadie en Unidas Podemos advirtió que la Ley Electoral de la Comunidad de Madrid impide que los miembros del Gobierno sean candidatos.

Las caras de circunstancias y rictus serios de Julio Rodríguez, el jefe de gabinete de Iglesias, y de los asesores de los ministros de Unidas Podemos conforme iban llegando a la Cámara Alta lo decían todo. Los periodistas se apiñaban ante la puerta por la que debía salir Iglesias. Su reacción fue no salir del hemiciclo desde las 16.00 a las 19.30, el tiempo que estuvo en el Senado —“hasta me viene bien quedarme aquí”, le confesó a algún senador socialista extrañado de que no se moviera de su asiento, donde hizo tiempo hasta su última interpelación—, mientras su equipo pedía informes jurídicos que les dejara una salida. No la encontraron. El fallo, garrafal e impropio de la alta política según los interlocutores socialistas consultados, entre ellos ministros —“no tienen un equipo legal con experiencia jurídica”—, resume la falta de experiencia de su socio del Gobierno. Yolanda Díaz se vería como la excepción.

Una de las primeras pruebas de fuego de la nueva etapa en el Gobierno de coalición será la entrada de Ione Belarra, que ha sido muy crítica en público con José Luis Ábalos, pero sobre todo con Margarita Robles, en el Consejo de Ministros como titular de la cartera de Derechos Sociales. La actual secretaria de Estado de Agenda 2030 ha sido puesta al día, en reuniones en La Moncloa en las que además de Redondo y Del Olmo también ha estado Félix Bolaños, secretario general de Presidencia, de los retos del Gobierno en el presente inmediato. La previsión es que los relevos en el Gobierno se ejecuten el miércoles.

Sánchez e Iglesias continuarán manteniendo la interlocución, pero a partir del martes Unidas Podemos entrará en territorio desconocido. Sin el hiperliderazgo de su fundador ni su enorme capacidad para atraer los focos aprovechando su presencia en el Consejo de Ministros, la ministra de Trabajo y futura vicepresidenta tercera, por detrás de la responsable de Economía, Nadia Calviño —Iglesias quería que mantuviera su rango— deberá dar un paso al frente. Lo mismo que Irene Montero, la ministra de Igualdad, Belarra o Nacho Álvarez, secretario de Estado de Derechos Sociales y responsable económico de Unidas Podemos. Iglesias, que ha señalado a Díaz como sucesora al frente de su proyecto político, piensa que la ministra comunista se ha ganado un espacio tras demostrar su capacidad para cerrar acuerdos con la patronal y los sindicatos durante la pandemia. Sin que eso la convierta en una negociadora fácil.

El PSOE no disimula su alivio y da por hecho que los choques públicos se reducirán ostensiblemente con Iglesias fuera del Consejo de Ministros. Pero a nadie se le escapa que Díaz y Calviño parten de posiciones antagónicas en asuntos como la reforma laboral, el elefante en la habitación que provoca las fricciones más serias entre el PSOE y Unidas Podemos. La ley trans que impulsa Irene Montero es hoy por hoy el otro gran punto de desencuentro entre los socios de Gobierno. Fuentes socialistas conocedoras de la evolución de las negociaciones sostienen que parece que las posturas se están acercando. En Unidas Podemos desconfían y tiene muy presente que la vicepresidenta primera Carmen Calvo anunció hace una semana una ley contra la prostitución y la trata.

Donde la cosa tampoco fluye es en la ley de vivienda. El lunes está prevista una reunión entre Belarra y David Lucas, secretario general de Agenda Urbana y Vivienda, pero las posiciones sobre la intervención en el mercado del alquiler siguen muy distantes. “Quedan cosas por cumplir, tendremos que cumplir lo que firmamos el presidente y yo en lo que se refiere a la vivienda”, advirtió Iglesias el martes en su despedida del Senado. Los dos socios del Ejecutivo pactaron el pasado octubre introducir límites de rentas en la futura ley de vivienda. Los socialistas se inclinan ahora por las bonificaciones a los propietarios que bajen el precio del alquiler.

Mientras el Gobierno se resetea, Unidas Podemos también ultima los reajustes como organización. El paso emprendido por Iglesias para salvar el 4-M a la marca en Madrid, donde surgió en 2014, ha sido celebrado en Ferraz y La Moncloa. No solo porque sin Iglesias el día a día en el Gobierno será más fácil. La prueba más palpable de que el PSOE necesita a Unidas Podemos es que moviliza a un electorado al que los socialistas no llegan. Y eso, en Madrid, puede decidir otro Gobierno.

Cambios en los segundos niveles del Ejecutivo

Pedro Sánchez tiene la última palabra, pero las diferentes fuentes consultadas del Ejecutivo coinciden en que no habrá más cambios en el Consejo de Ministros que los ya conocidos. “Pedro no es de muchos cambios”, sentencian en Unidas Podemos, donde no obstante reconocen que si el presidente tuviera en mente una remodelación más profunda de ministros, no se lo habría comunicado. Descartadas las sorpresas en las cúpulas de los ministerios, en los segundos niveles del Gobierno sí habrá novedades. El refuerzo de la candidatura de Ángel Gabilondo con perfiles jóvenes y con experiencia de gestión obliga a varios nombramientos para cubrir las vacantes que se han producido. Hana Jalloul, número dos de la lista del PSOE, no puede continuar como secretaria de Estado de Migraciones. Irene Lozano, número cinco, es la secretaria de Estado de Deportes. Y Jesús Ángel Celada es director general de Políticas de Discapacidad.

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