EL FINAL DE ETA

Josu Ternera busca un resquicio legal para evitar ser juzgado por el atentado de Zaragoza

El exjefe de ETA aprovecha su segunda cita con la justicia española tras su arresto en Francia para cuestionar su entrega por aquellos hechos

El exjefe de ETA José Antonio Urrutikoetxea, 'Josu Ternera', a su llegada el pasado 22 de febrero al Tribunal de Apelación de París.
El exjefe de ETA José Antonio Urrutikoetxea, 'Josu Ternera', a su llegada el pasado 22 de febrero al Tribunal de Apelación de París.STEPHANE DE SAKUTIN / AFP

El exdirigente de ETA José Antonio Urrutikoetxea, Josu Ternera, ha aprovechado este miércoles su segunda cita con la justicia española desde que fue detenido en Francia en 2019 para cuestionar la legalidad de una futura entrega a la Audiencia Nacional para ser juzgado por el atentado con coche bomba en 1987 contra la casa cuartel de la Guardia Civil en Zaragoza, que causó 11 muertos, entre ellos cinco niños. El argumento esgrimido por el exjefe etarra es que aquellos hechos, por los que la justicia gala ya autorizó de manera definitiva en noviembre de 2020 su extradición a España, están supuestamente incluidos en otra demanda de entrega cursada por la Audiencia Nacional y que fue rechazada por París, según detallan fuentes jurídicas presentes en el acto.

Ternera, de 70 años, ha planteado sus objeciones por videoconferencia, desde la Corte de Apelaciones de París, la ciudad en la que permanece en libertad vigilada bajo control telemático, después de que el juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno le informase del auto en el que se le procesaba por el atentado de Zaragoza. Durante la llamada declaración indagatoria, que acompaña a este trámite judicial, Urrutikoetxea se ha negado a contestar a las preguntas del magistrado, la Fiscalía y las acusaciones, y se ha limitado a leer, como ya hizo en su primera cita con la justicia española el pasado 17 de febrero, un texto en español y francés. En él, Ternera ha mostrado su disconformidad con su procesamiento y ha alegado que no tuvo nada que ver con aquellos hechos. Urrutikoetxea pasó a la clandestinidad en noviembre de 2002, cuando era miembro del Parlamento vasco, después de que el Tribunal Supremo le citara a declarar por su presunta implicación, como dirigente de ETA, en la colocación de aquel coche bomba.

En su declaración de este miércoles, Ternera ha recalcado que por aquel atentado, cuyos autores ya fueron juzgados, está siendo investigado en otra causa por la que también le ha reclamado la justicia española, lo que considera una irregularidad, ya que opina que no puede ser encausado dos veces por los mismos hechos. Se refería al sumario en el que se le acusa de crímenes de lesa humanidad en el que también están imputados otros exdirigentes etarras como Garikoitz Aspiazu, Txeroki; Mikel Carrera, Ata, y Aitzol Iriondo, Gurbitz. Con ello, Urrutikoetxea pretende beneficiarse del hecho de que la justicia francesa rechazó la petición de España de entregarle por esta segunda causa al estimar que ese delito no tiene encaje en el Código Penal galo. Tras leer Ternera su breve declaración, el juez español ha dado por finalizado el acto, detallan fuentes jurídicas.

Un largo periplo judicial pendiente

Tras cerca de 17 años huido, el exdirigente etarra fue detenido el 16 de mayo de 2019 por agentes de la Guardia Civil y la Direction Générale de la Sécurité Intérieure (DGSI) francesa cuando iba a entrar en un centro médico de la localidad alpina francesa de Sallanches para tratarse de un cáncer que sufre. En prisión provisional desde entonces, el 30 de julio del año pasado la justicia francesa le concedió la libertad vigilada. Desde esa fecha, Ternera vive en un apartamento de París que puede abandonar varias horas al día con una pulsera de control telemático.

Tras su arresto en 2019, la Audiencia Nacional reactivó dos euroórdenes y otras tantas demandas de extradición —el instrumento jurídico utilizado antes de la creación de las euroórdenes en 1993— contra el exjefe de ETA. Además de por el atentado de la casa cuartel de Zaragoza y la causa por el delito de crímenes de lesa humanidad, la justicia española le reclamó por el atentado de 1980 en Vitoria que costó la vida a Luis María Hergueta, directivo de la empresa Michelin, y por la financiación de la organización terrorista a través de las herriko tabernas, locales a los que acuden simpatizantes de la izquierda abertzale radical.

Por estos dos últimos, Ternera ya compareció ante la justicia española el pasado febrero, también por videoconferencia. Entonces, el exdirigente etarra también negó cualquier relación con aquellos hechos, aunque entonces no alegó, como ahora, que esas actividades estuvieran incluidas en la causa en la que está encausado junto a otros exjefes de ETA. En el caso de la financiación de la organización terrorista, las autoridades galas ya autorizaron de manera definitiva su entrega el pasado noviembre.

No obstante, la extradición no será efectiva hasta que Urrutikoetxea sea juzgado por otras dos causas que tiene pendientes con la justicia francesa y por las que ya fue condenado cuando estaba en la clandestinidad, pero cuyo juicio el dirigente etarra ha solicitado repetir. Una de estas vistas estaba prevista que se celebrase el pasado 22 de febrero en París, pero fue suspendida hasta septiembre por la crisis del coronavirus. En el caso de ser condenado por cualquiera de estas dos causas, Ternera deberá cumplir en Francia la pena impuesta y solo al término de la misma será entregado a España.

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