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Josu Ternera permanecerá detenido mientras se examinan las peticiones de extradición españolas

Un juez ordena su nuevo ingreso en prisión. La próxima vista ha sido fijada para el 26 de junio

Retrato de Josu Ternera durante la vista en el tribunal de Apelaciones en París el 19 de junio
Retrato de Josu Ternera durante la vista en el tribunal de Apelaciones en París el 19 de junio AFP

Josu Ternera no recobrará, al menos por el momento, la libertad. Un juez ha decretado este jueves nuevamente su puesta en detención provisional, a solicitud de la fiscalía, mientras se estudian las peticiones de entrega que realizó España tras su arresto el 16 de mayo en la localidad alpina de Sallanches, tras permanecer casi 17 años en la clandestinidad.

Según ha informado la Fiscalía de París, este mismo jueves le ha notificado a José Antonio Urrutikoetxea, Josu Ternera, una euroorden y dos peticiones de extradición “transmitidas por las autoridades españolas para solicitar su devolución a su país”. Inmediatamente después, y siguiendo las recomendaciones de la fiscalía, un juez de instrucción ha ordenado la puesta en detención provisional de Urrutikoetxea “a la espera de que se examinen las demandas de las autoridades judiciales españolas”. El magistrado ha fijado una primera audiencia para el 26 de junio próximo.

Sobre Ternera pesan dos órdenes de extradición y dos euroórdenes relativas a las cuatro causas que tiene abiertas en España, aunque solo se han tramitado por el momento tres de estas solicitudes. Se trata del atentado perpetrado en 1987 contra la casa cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza, que causó 11 muertos, entre ellos seis niños. Urrutikoetxea fue procesado en 2002, el mismo año que entró en clandestinidad, por ese ataque, por el que fue acusado de un delito de atentado terrorista con resultado de muerte, 10 de asesinato y otros 73 de tentativa de asesinato. España también reclama a Urrutikoetxea por el asesinato de Luis María Hergueta Guinea, directivo de Michelin, en 1980. El exjefe político de ETA también tiene sendas causas abiertas por la financiación de ETA a través de herriko tabernas, y por una cuarta de delitos de lesa humanidad junto con otros cuatro antiguos dirigentes de la organización por los atentados de la banda a partir de 2004, cuando entró en vigor esta figura penal.

Según había confirmado este mismo jueves la Audiencia Nacional, las dos órdenes de detención y entrega (OEDE) emitidas por los casos de Zaragoza y Michelin han sido transformadas, a petición de los jueces franceses, en demandas de extradición, ya que se trata de hechos anteriores a la entrada en vigor de la también denominada euroorden.

Al menos tres de las demandas estaban ya activadas cuando el tribunal de Apelaciones de París decretó, la víspera —y en contra de la opinión de la fiscalía— la “liberación inmediata”bajo control judicial —fichar una vez por semana en comisaría, entrega de pasaporte y prohibición de abandonar el territorio nacional— de Josu Ternera. Por ello, el etarra no pudo recobrar su libertad el mismo miércoles, tal como esperaban sus hijos, que aguardaron durante horas ante la prisión parisina de la Santé donde había permanecido en detención provisional desde que fue trasladado a la capital francesa, un día después de su arresto en Sallanches.

En vez de salir por su propio pie de la prisión, Ternera fue trasladado hasta las dependencias de la Dirección General de Seguridad Interior (DGSI), donde podía permanecer retenido hasta 48 horas.

Las autoridades francesas han preferido sin embargo no agotar ese plazo y han acelerado este jueves todo el procedimiento. La Fiscalía ha confirmado asimismo que ha presentado sendos recursos de casación contra las decisiones tomadas la víspera por el Tribunal de Apelación, con el objetivo principal de evitar la puesta en libertad de Urrutikoetxea.

Uno de los interrogantes que quedan es el delicado estado de salud de Urrutikoetxea, pese a que  según fuentes cercanas a la investigación, no fuera este el motivo principal por el que decidieron las jueces del tribunal de Apelaciones concederle la libertad condicional, sino por cuestiones procedimentales. Tanto el exdirigente etarra como sus abogados afirman que debe ser sometido con la mayor urgencia a una operación de próstata —de hecho, fue detenido en un hospital alpino donde ese mismo día tenía previsto operarse— para la cual las autoridades penitenciarias, denunciaron, aún no le habían dado ni siquiera una fecha. Josu Ternera tiene además pendientes en Francia la celebración de dos nuevos juicios, tras haber hecho uso de su derecho a rechazar las condenas que le fueron impuestas en rebeldía mientras él se encontraba en la clandestinidad.

 

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