EL FINAL DE ETA

Los expresidentes plantan a Sánchez en el acto simbólico de la derrota de ETA

La destrucción de 1.400 armas de grupos terroristas se ve ensombrecida por las ausencias políticas

En vídeo, una apisonadora destruye armas de ETA y los Grapo en el acto celebrado este jueves en Valdemoro (Madrid) con la presencia del presidente Pedro Sánchez.(FOTO: LUIS SEVILLANO | VÍDEO: EPV)

La destrucción de 1.400 armas de ETA y los GRAPO realizada este jueves en Valdemoro (Madrid) como acto simbólico de la derrota del terrorismo se vio ensombrecido por las ausencias. El presidente, Pedro Sánchez, estuvo arropado por seis ministros —todos del PSOE—, pero no acudieron, pese a estar invitados, los expresidentes Felipe González, José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy. También faltó el líder de la oposición, Pablo Casado, que tildó el acto de “propagandístico”, y su compañera del PP Isabel Díaz Ayuso, presidenta de Madrid. Dos asociaciones de víctimas rechazaron participar.

El acto había sido propuesto en 2017 por la Fundación Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo. Entonces, el Gobierno de Mariano Rajoy declinó organizarlo. También lo descartó, en 2019, el Ejecutivo de Sánchez. Finalmente, se decidió celebrarlo este jueves con una escenografía que buscaba “convertirlo en un acto de la democracia, y no de un gobierno o un partido”, señalan fuentes del Ejecutivo. Para ello, se eligió como escenario el patio de Colegio de Guardias Jóvenes Duque de Ahumada, que la Guardia Civil tiene en Valdemoro (Madrid), y se decidió que en él participaran miembros del propio instituto armado, las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional, las policías autonómicas y locales, así como funcionarios de prisiones y colectivos golpeados por la violencia etarra.

Un integrante de cada uno de ellos participó en la retirada de la tela que cubría las 1.377 armas de fuego completas y 19 piezas fundamentales que se habían dispuesto en el suelo antes de que una apisonadora escenificara su destrucción pasando por encima de parte de ellas (todas serían trasladadas más tarde a un horno de fundición para su eliminación total, como fijan los protocolos). Eran armas intervenidas a ETA y a los GRAPO en operaciones desarrolladas en España; las causas judiciales por los atentados en las que se usaron habían sido instruidas en la Audiencia Nacional entre 1977 y 2005, y ya estaban juzgadas.

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Tras el achatarramiento de las armas, Sánchez tomó la palabra para recordar que “aún queda arrojar luz sobre crímenes sin resolver” de ETA, más de 300 según las asociaciones de víctimas. “No podemos recuperar las vidas, no podemos destruir el pasado, sí está en nuestra mano luchar contra la desmemoria”, recalcó. El presidente incidió que el acto debía servir para “reforzar la idea de la derrota de la banda terrorista”.

Durante el acto, que duró media hora, numerosas sillas quedaron vacías. El pasado 25 de febrero se enviaron invitaciones a los cuatro expresidentes, pero ninguno acudió. Rodríguez Zapatero se disculpó por haberse comprometido hace tiempo para participar en un foro sobre igualdad. Rajoy también adujo tener un compromiso previo, mientras que González dijo que se encontraba fuera de Madrid y Aznar simplemente se excusó.

Otro de los grandes ausentes fue el líder del PP, Pablo Casado, invitado en su condición de jefe de la oposición. Casado justificó su ausencia con un mensaje en Twitter en el que calificaba el acto “de propaganda” y criticaba al Gobierno “los pactos con Bildu y los acercamientos de presos etarras”. Tampoco acudió la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Fuentes de su equipo aseguraron que la invitación había llegado “cuando la agenda de la presidenta estaba comprometida”. Otro cargo del PP que no acudió a la cita fue el consejero de Presidencia del Gobierno andaluz, Elías Bendodo, invitado en su condición de patrono de la fundación del centro memorial.

Sánchez sí estuvo acompañado por seis ministros de su Gobierno, todos del PSOE: los titulares de Interior, Fernando Grande-Marlaska; Justicia, Juan Carlos Campo; Defensa, Margarita Robles; Asuntos Exteriores, Arancha González Laya; Educación, Isabel Celaá; y Administraciones Públicas, Miquel Iceta. También acudió la vicelehendakari y líder del PSE, Idoia Mendia.

Quien no lo hizo fue su compañero de Ejecutivo Josu Erkoreka, del PNV, también invitado. Tampoco acudió ningún cargo público de Unidas Podemos, socio de Gobierno de Sánchez, ni del resto de partidos, salvo de Ciudadanos, representado por el alcalde Valdemoro, Sergio Parra. Fuentes de la organización explican que no se invitó a los dirigentes de todos los partidos, “pero si hubieran querido venir solo lo hubieran tenido que pedir”, afirman. Sí estuvo presente la mayoría de las asociaciones de víctimas, salvo Covite y Dignidad y Justicia. Al término del acto, la presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Maite Araluce, se acercó a Sánchez para recriminarle el traslado de presos de ETA.

Con información de Elsa García de Blas, Javier Casqueiro y Carlos E. Cué.

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