Presupuestos Generales del Estado

El Ejecutivo se vuelca en lograr 15 votos para sacar los Presupuestos

“Las siglas que le importan a este Gobierno son las de PGE”, dice Sánchez

Adriana Lastra y Pablo Echenique, en el Congreso.
Adriana Lastra y Pablo Echenique, en el Congreso.POOL. Bernardo Díaz/El Mundo / Europa Press

El Gobierno apura las negociaciones a múltiples bandas en el Congreso más fragmentado desde la Segunda República con la certeza de que logrará los apoyos necesarios para aprobar los Presupuestos. Amarrado ya el PNV, la gran incógnita es quiénes serán los demás aliados en una votación que, al ser una ley ordinaria en vez de orgánica, no requiere de mayoría absoluta sino de mayoría simple. Es decir, le basta con obtener más síes que noes aunque el objetivo es asegurar los 176 escaños que dan la mayoría absoluta. Y las abstenciones también pueden ser determinantes, como ya demostró ERC en la investidura.

Pedro Sánchez está a 15 votos de la cifra mágica. “Las siglas que le importan a este Gobierno son las de PGE [Presupuestos Generales del Estado], no podemos estar trabajando con unos Presupuestos de 2018”, afirmó este domingo el presidente sobre el apoyo de EH Bildu a la tramitación de los Presupuestos, que salió adelante por 198 votos a favor y 150 en contra. Fue un respaldo sin precedentes. “Ni siquiera cuando Felipe González tenía más de 200 diputados se produjo una votación de estas características”, apostilló Sánchez, aludiendo a la legislatura de 1982-1986, la primera del PSOE tras el final de la dictadura. Nadie ha rebasado la marca de 202 diputados socialistas de entonces.

El Gobierno no se cierra a ningún apoyo, dentro de lo que ha pasado a conocerse como geometría variable o cuadratura del círculo según el interlocutor, entre los partidos que no presentaron enmiendas a la totalidad. Las fuentes del Ejecutivo consultadas estiman que los Presupuestos cuentan en contra con 150 votos seguros de los 350 diputados del Parlamento: los 88 del PP, 52 de Vox, cuatro de Junts, dos de UPN, dos de la CUP y los de los únicos representantes de Foro Asturias y de Coalición Canaria. El resto de votos, descontados los 155 de los socios del Gobierno y los seis del PNV, serían negociables. Los votos del diputado de Teruel Existe y el de PRC parecen asegurados tras el acuerdo de enmiendas. Los 37 votos restantes en juego abarcan el arco parlamentario: desde Ciudadanos a ERC y EH Bildu.

El acuerdo de enmiendas con el PNV del viernes le permitió al Ejecutivo serenar el tablero político y cerrar con un balón de oxígeno una semana de muchísima tensión en la que el Gobierno ha arrastrado el apoyo de la izquierda abertzale a la tramitación de los Presupuestos y el respaldo de Unidas Podemos a una enmienda antidesahucios de ERC y EH Bildu. El remate fue la aprobación por los pelos de la ley Celaá. El pacto con los nacionalistas vascos alivió la presión de los últimos días. Una de sus primeras consecuencias es que los cinco diputados de EH Bildu sean menos necesarios. Esto es, daría más margen para facilitar el entendimiento con partidos abiertamente críticos con los abertzales, como Ciudadanos, o con ERC.

La presión de Pablo Iglesias, vicepresidente segundo y secretario general de Podemos, para truncar un acuerdo con el partido de Inés Arrimadas, ha orillado los planes de Pedro Sánchez. El PSOE trabaja en el voto positivo de ERC y confía en que Ciudadanos tenga presente que se han atendido sus peticiones fiscales y al menos se abstenga. Arrimadas considera un éxito de Ciudadanos que no se haya subido el IRPF a las clases medias. El PNV se adelantó y arrancó al Gobierno la promesa de mantener la bonificación al diésel, una medida que también exigía Cs. La fractura entre los cuatro diputados que permanecen fieles a Carles Puigdemont y los cuatro del PDeCAT, a menos de tres meses de las elecciones catalanas del 14 de febrero, amplía el abanico de opciones.

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