Análisis
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El PNV siempre gana: se adelanta a Bildu y Ciudadanos como negociador clave

Después de lanzar una amenaza, los nacionalistas negociaron todo el jueves y cerraron sus enmiendas con Hacienda

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, conversa con el portavoz del PNV, Aitor Esteban, en los pasillos del Congreso durante un receso de la sesión de control al Ejecutivo.
La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, conversa con el portavoz del PNV, Aitor Esteban, en los pasillos del Congreso durante un receso de la sesión de control al Ejecutivo.Emilio Naranjo / EFE

La política española es un juego complejo que bascula entre izquierda y derecha pero siempre tiene el mismo ganador permanente: el PNV. Si en el fútbol se bromea con la idea de que es un deporte que juegan 11 contra 11 y siempre gana Alemania, en el Congreso son los herederos de Sabino Arana quienes ejercen de alemanes. Los nacionalistas vascos, que siempre están en todas las negociaciones clave ―apuntalaron a González, a Aznar, a Zapatero, a Rajoy y después lo tumbaron para aupar a Sánchez― han vuelto a hacerlo. Después de una dura amenaza de su líder, Andoni Ortuzar, este jueves en la cadena SER, cuando pidió a Pedro Sánchez que diera “un golpe en la mesa” frente al acercamiento de Pablo Iglesias a Bildu, el gran rival del PNV, los nacionalistas se pasaron todo el jueves negociando con Hacienda y este viernes, por sorpresa, han presentado un acuerdo cuya principal novedad es que el Gobierno renuncia al impuesto al diésel. Era algo que también pretendía Ciudadanos, pero el PNV se ha adelantado y lo ha cerrado con el Gobierno.

“No, no hemos hablado con Inés Arrimadas, este era un tema nuestro y el Gobierno lo sabía de antes de presentar los Presupuestos”, ha dicho Aitor Esteban para dejar claro que el asunto del diésel, que afecta a millones de trabajadores y a la industria vasca, lo han negociado ellos.

Pero el golpe de efecto estaba pensado sobre todo frente a Bildu, que compite con el PNV para ser quien negocia con el Gobierno central en nombre de los vascos, algo que llevan haciendo los nacionalistas vascos 40 años y que ahora quiere hacer el grupo de Arnaldo Otegi. Esteban ha hablado de esa posible negociación de Bildu con gran desdén. “Vamos a ver si hay un acuerdo con Bildu dentro de unos días. Arnaldo Otegi dijo que iban a votar a favor y luego vino el desmentido a los pocos días. No sé en qué consiste ese acuerdo con Bildu y si lo hay. Yo vengo a hablar de algo tangible, de lo nuestro”, ha asegurado.

Además de la eliminación del impuesto al diésel, el PNV ha pactado una partida de seis millones de euros para el proyecto de soterramiento de Zorrotza, en Bilbao. El Gobierno se garantiza así el apoyo del PNV a los Presupuestos y se olvida de la vía alternativa que pretendía Pablo Iglesias, esto es la de hacer girar el apoyo en torno a ERC y Bildu, que juntos suman 18 de los 21 escaños que necesita la coalición para alcanzar la mayoría absoluta.

Todo se ha hecho con gran sigilo, al estilo PNV, para lograr mayor impacto y adelantar así a los demás candidatos a socio preferente del Gobierno, no solo a Bildu y Ciudadanos, que son los más perjudicados directamente por este anuncio, sino también a ERC, que aún no ha cerrado su acuerdo y busca elementos clave que pueda arrancar al Gobierno y así poder rentabilizarlos políticamente en Cataluña. Todo parecía muy tenso el jueves, pero era de nuevo una escenificación. El PNV estaba dando un golpe en la mesa para negociar mejor. Después del toque de atención de Ortúzar, en una jornada que Esteban ha definido como “frenética”, se negociaron las enmiendas y se preparó el anuncio del acuerdo a primera hora de la mañana de este viernes. Se ha convocado con tan poco tiempo y en viernes que ni siquiera había periodistas en la rueda de prensa, porque los servicios de la cámara estaban cerrados. La prensa se ha quejado y el PNV ha contestado que eran causas ajenas a su voluntad.

Los Presupuestos se han convertido así en una carrera para ver quién acuerda antes y mejor con el Gobierno, algo impensable hace solo unos meses, cuando parecía que el Ejecutivo tendría problemas serios para sacar adelante las Cuentas. El PNV no ha comprometido totalmente su apoyo, pero el acuerdo está prácticamente acabado. Ahora queda la parte más difícil. Si entrara ERC ya estaría prácticamente hecho, pero el Ejecutivo negocia a la vez con Ciudadanos para buscar un apoyo más amplio y para garantizarse una alternativa por si ERC al final se complicara. Ambos grupos han dejado muy claro que son incompatibles y aún más si entra Bildu en la jugada. Pero La Moncloa quiere tener hasta el final todas las cartas posibles encima de la mesa porque los números podrían ser ajustados en el último momento, como se demostró en la ley de educación el jueves, que fue aprobada por 177 votos, uno solo por encima de la mayoría absoluta, ya que Bildu se quedó fuera del acuerdo ―se fue a la abstención― y también lo hizo Ciudadanos y PDeCAT, otros posibles socios para los Presupuestos.

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