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Sánchez critica las “polémicas artificiales” por el apoyo de Bildu a los Presupuestos en una carta a la militancia

“La lucha antiterrorista nada tienen que ver con las cuentas”, afirma el presidente del Gobierno

Pedro Sánchez y Carmen Calvo este miércoles a su llegada a la sesión de control en el Congreso.
Pedro Sánchez y Carmen Calvo este miércoles a su llegada a la sesión de control en el Congreso.Emilio Naranjo / EFE

Pedro Sánchez defendió este jueves en una carta a la militancia del PSOE “el alcance histórico” de unos Presupuestos “indispensables”, en un intento de cauterizar el desgaste por el apoyo de EH Bildu a las cuentas y el empeño de Unidas Podemos en reforzar su espacio con propuestas unilaterales, como la enmienda antidesahucios con ERC y abertzales y la petición de un referéndum en el Sáhara Occidental. Sánchez tildó de “polémicas artificiales” las críticas del PP mientras en La Moncloa y Ferraz se mentalizan para unas semanas muy duras. Ni la oposición ni el socio minoritario del Gobierno darán tregua hasta que haya Presupuestos.

Nadie pensaba que sería fácil. Pero la intensidad de los ataques recibidos en las dos últimas semanas, sobre todo por el respaldo de EH Bildu a los Presupuestos, y la falta de tregua de Pablo Iglesias en un momento tan delicado, han llevado a Sánchez a recordar a la militancia la trascendencia de que se aprueben las cuentas públicas. Las vigentes, prorrogadas desde 2018, se aprobaron en un contexto muy distinto, de expansión económica. Sin unos nuevos Presupuestos será imposible capear la crisis que azota España. Además, los peldaños de salida están torcidos: el déficit batirá récords y desbordará las previsiones del Gobierno, según el FMI. Bruselas también recela.

“Nuestra misión no es sencilla. Habrás comprobado al conversar con vecinos, compañeros y amigos que todos estos avances sociales que comportan los nuevos Presupuestos ocupan poco espacio en el debate público. La atención se desvía hacia asuntos del pasado, como la lucha antiterrorista, que nada tienen que ver con los Presupuestos ni figuran por fortuna desde hace años entre los problemas de España”, expone el presidente del Gobierno en la misiva a las bases. En la carta, de cuatro páginas, no cita ni una vez a EH Bildu, como hizo en las sesiones de control del Senado y el Congreso de esta semana. Sánchez confía en pasar así página. Lo contrario, entienden en La Moncloa, sería hacerle el juego a Pablo Casado, al que Sánchez acusa de trumpismo.

La satisfacción del Gobierno por haber conseguido el mayor respaldo a una tramitación presupuestaria (198 votos frente a 150) pronto quedó anulada por la tormenta política que originó la sintonía con la izquierda abertzale. Un acercamiento —en La Moncloa y en Ferraz insisten en que no se puede hablar de pacto— que ha provocado un hondo malestar entre algunos barones y dirigentes históricos del PSOE, y que se agravó por la ostentación que Iglesias hizo de la aproximación con Arnaldo Otegi.

En el PSOE ya es una tradición que algunos de los reproches más furibundos procedan de fuego amigo, y la posición del socio de Gobierno no pone las cosas fáciles. El vicepresidente segundo y secretario general de Podemos llegó a celebrar que de esta forma EH Bildu se integraría “en la dirección del Estado”. Esto es, que sería un socio clave del Ejecutivo en detrimento de Ciudadanos, como prefieren sectores del PSOE y del Gobierno. Pero lo que más llegó a preocupar en la dirección de PSOE fue el rechazo que pudiese generar entre sus militantes y votantes más fieles.

Sánchez resolvió dirigirse a la militancia socialista viendo la seriedad de las turbulencias. “Los Presupuestos son tan indispensables y su orientación es tan indiscutible que los adversarios del Gobierno evitan hablar de ellos y desvían la atención hacia noticias inventadas”, esgrime Sánchez en el escrito. Tampoco ayudó la enmienda antidesahucios que Iglesias negoció por su cuenta con ERC y EH Bildu. Otra decisión unilateral de Unidas Podemos que ha indignado a los socialistas.

El líder del PSOE remarca que su objetivo es que los Presupuestos “nazcan de una unión tan amplia como sea posible”. “Contamos con un respaldo parlamentario que pretende extenderse cuanto sea posible y no excluye a nadie (...) Todos los apoyos son precisos”. Sánchez insiste en este mensaje pese a la realidad de vetos cruzados como el de Iglesias a Ciudadanos y los de Inés Arrimadas con ERC a tres meses de las elecciones catalanas. “Nuestro país necesita salir adelante con el concurso de todos. No hay excusa que justifique desentenderse de este esfuerzo y menos aún oponerse a él”, concluye.

Sánchez vincula la reacción del PP con el “populismo reaccionario que acaba de recibir una estrepitosa derrota en Estados Unidos”, en alusión a Donald Trump. “Lo hemos visto en Estados Unidos y lo vemos en España. Se difunden acusaciones falsas y llamativas, fake news; se promueve el odio y la polarización; se niega legitimidad a los resultados electorales, y se escamotean sus consecuencias en el ámbito del Poder Judicial, en el Tribunal Constitucional o en cualesquiera de los demás órganos constitucionales”, reprocha Sánchez. El apoyo de EH Bildu a las cuentas hace inviable, según Casado, un acuerdo entre el PP y el PSOE para renovar órganos como el Consejo General del Poder Judicial, que en diciembre cumplirá dos años de interinidad. Otras instituciones pendientes de renovación son el Tribunal Constitucional, el Consejo de RTVE y el Defensor del Pueblo.

La última carta, en la crisis real de agosto

Pedro Sánchez se juega la legislatura en las próximas semanas. Su futuro depende de los Presupuestos. Aunque el escenario era el previsible, con el PP a la contra, los frentes se le acumulan. Cuando no es la crisis migratoria en Canarias es la bronca por la ley Celaá. De ahí la importancia de la carta a la militancia. Un hábito que el PSOE se reserva para contadas ocasiones, cuando siente que debe fijar su posición. La anterior vez en que Sánchez escribió a las bases fue el 6 de agosto, a raíz de la salida de Juan Carlos I a Emiratos Árabes tras la polémica por su fortuna. Sánchez reivindicó la Monarquía parlamentaria como un elemento esencial del pacto constitucional que no se puede “trocear y seleccionar a capricho” y con el que los socialistas son leales “de principio a fin”.

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