Sánchez ralentiza la mesa de diálogo por las diferencias entre los socios del Govern

ERC cree que Sánchez pone excusas para no reunirse y pide la comparecencia de Marlaska por el espionaje a Torrent

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con el líder del Ejecutivo catalán, Quim Torra, en febrero.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con el líder del Ejecutivo catalán, Quim Torra, en febrero.ALBERT GEA (EL PAÍS)

La reunión entre el Gobierno central y el Ejecutivo catalán, a través de la mesa de diálogo creada en el mes de febrero, no tiene aún fecha de celebración. La intención anunciada fue que esos encuentros iban a ser mensuales pero la pandemia paralizó esa y otras muchas iniciativas. La previsión era que se celebrara antes del fin del mes de julio pero el Gobierno central no ve ahora mismo que se den las condiciones “ante las discrepancias entre los miembros del Ejecutivo catalán”, ha dicho la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, refiriéndose a Junts per Catalunya y ERC. El espionaje sufrido por el presidente del presidente del Parlament, Roger Torrent, a través de un programa que solo está disponible para Gobiernos, no ayuda a apaciguar el clima político. ERC ha solicitado la comparecencia urgente del ministro del Interior, Fernando Grande –Marlaska.

Primero, la pandemia y, después, las elecciones autonómicas vascas y gallegas. Después, se confiaba en que se pudiera celebrar la reunión bilateral entre el Gobierno central y el catalán. Pero ahora el Ejecutivo de Pedro Sánchez no cree que en estos momentos se den las condiciones para esa reunión. “Sí, hay que hacerla”, ha señalado en RNE la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, pero ha pedido que para ello los partidos independentistas que gobiernan Cataluña presenten una agenda común.

“El Gobierno de Cataluña tiene dos partidos diferentes, uno de ellos está en la tesitura de sentarse pronto, pero hay pronunciamientos del otro partido no afín a esta posición; cuando parezca que haya acuerdo, nosotros nos sentaremos”, ha señalado Calvo. No ha sido más explícita pero, en principio, JxCat y el propio presidente de la Generalitat, Quim Torra, sería más reticente que ERC a facilitar la reunión con planteamientos de temas aceptables para todas las partes. Hoy por hoy, el Gobierno ralentiza la reunión al demandar del Ejecutivo catalán que se ponga internamente de acuerdo. El Ejecutivo asegura que el conflicto catalán hay que abordarlo pero cuando se den las condiciones, insiste.

En vídeo, la vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo, asegura que el Ejecutivo se sentará en la mesa de diálogo.EP | RNE

No ayuda a que haya un diálogo fluido el espionaje que ha podido sufrir el presidente del parlamento catalán, Roger Torrent, avanzado por EL PAÍS. Ese tipo de ataque cibernético, con un programa espía, solo puede realizarse a través de los gobiernos y los cuerpos de seguridad por lo que ERC ha exigido la urgente comparecencia del ministro del Interior, Fernando Grande –Marlaska. Para el grupo republicano esa acción contra Torrent se ha realizado a través de “estructuras gubernamentales”.

Pese a la rotundidad con la que Roger Torrent señala al “Estado español” como el responsable del espionaje, en ERC no quieren mezclar las cosas e insiste en la necesidad de reunir el foro de diálogo. “Nos sentamos a negociar teniendo presos políticos, exiliados y con la represión en marcha. De hecho, con una persona represaliada (Josep María Jové, investigado por la organización del 1-O) en la mesa mirando al Gobierno. Estamos en la mesa de negociación para resolver el conflicto político y acabar precisamente con la represión”, defienden desde la dirección de los republicanos.

Para ERC, el Gobierno central no ha parado de dar “excusas” para evitar reunir la mesa. Teóricamente esperaban una llamada para fijar la fecha tras las elecciones vascas y gallegas, algo que de momento no ha ocurrido. Y tienen la sensación de que el argumento esgrimido por la vicepresidenta, de que es mejor dejar que haya unos comicios en Cataluña para reprender las conversaciones ante los continuos choques de los socios, es otra disculpa más. “Se pueden hacer gestos, algo telemático, pero no han querido”, lamentan desde la dirección de ERC.

Pese a que el president Quim Torra llegó a poner como condición para reunirse que se incluyera en el orden del día la elección de la fecha para el referéndum, la posición oficial del Gobierno catalán va más en la línea de lo que plantea ERC. La portavoz del Ejecutivo catalán, Meritxell Budó, ha asegurado este martes que es el Gobierno quien pone las excusas para no reunirse, si bien ha aceptado que el actual escenario de rebrotes hace más difícil fijar una fecha.

“Es el Gobierno del PSOE y de Unidas Podemos el que tiene que decir si se quiere que se retome el diálogo o no”, ha dicho Budó. “Si hay una cosa que tenemos clara los dos socios del Govern es que en la mesa se tiene que hablar de autodeterminación y amnistía. Eso sí lo compartimos al 100% Junts per Catalunya y ERC”, ha añadido la portavoz para salir a las críticas de Calvo. El Ejecutivo catalán ha pedido ir a fondo en la investigación sobre quién espía a Torrent pero ha evitado comprar su argumento de que es el Estado español quien está detrás. Hasta que no se esclarezca, ha dicho Budó, no se pueden tomar según que decisiones,

Con todo, es cierto que los deseos de Esquerra por reunir la mesa son mucho más intensos que los de Junts per Catalunya. La semana pasada, en el Parlament, los republicanos vieron como tanto Torra como sus socios del Govern se descolgaban del foro que se pactó con los socialistas. ERC intentó enmendar un texto de Junts, añadiendo un llamamiento a reunir la mesa lo antes posible y la formación del expresidente Carles Puigdemont lo rechazó. ERC necesita la foto de la reunión antes de las elecciones para sellar su relato de ser la fuerza que ha obligado al Gobierno a negociar. Junts, al contrario, necesita fijar la idea de la confrontación.

Según una investigación de EL PAÍS y The Guardian, el teléfono móvil del presidente del Parlament fue objetivo de un programa espía en 2019, Pegasus, cuyo desarrollo corresponde a la empresa israelí NSO y al mismo solo tienen acceso gobiernos y cuerpos de seguridad para actuar contra el terrorismo y el crimen organizado.

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