Crisis coronavirus

La epidemia enfría la relación entre PNV y PSOE

Los nacionalistas vascos cargan contra la gestión del Ejecutivo y su imposición sobre las autonomías

El lehendakari, Iñigo Urkullu, durante una reunión del comité técnico vasco sobre la emergencia del coronavirus. En vídeo, declaraciones de Josu Erkoreka, portavoz del Gobierno vasco.EFE (VÍDEO: EUROPA PRESS)

El coronavirus ha infectado el buen entendimiento entre el Partido Nacionalista Vasco (PNV) y el PSOE en los últimos meses, que incluyó el apoyo para la moción de censura de junio de 2018 y la investidura de Pedro Sánchez en diciembre pasado. El lehendakari, Iñigo Urkullu, ha criticado duramente las decisiones del Gobierno central para hacer frente a la pandemia por sentir que se le retiraban competencias autonómicas sin consultársele. El apoyo de los nacionalistas al Ejecutivo en el Congreso, no obstante, no corre peligro por la lealtad ante la crisis que prometen los vascos pese a que aseguran que las relaciones entre ambos son “mejorables”.

La emergencia sanitaria ha cumplido el vaticinio que el portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban, pronunció cuando apoyó a Sánchez en enero: “Ninguno puede prever las circunstancias sobrevenidas que vayan a suceder”. La Covid-19 ha cruzado esa delgada línea roja cinematográfica que citó Esteban en la Cámara cuando aún podía estrecharse las manos con el presidente del Gobierno. La enfermedad ha cumplido el augurio de que llegarían “presiones internas, dudas y miedos” entre socios: el lehendakari, Iñigo Urkullu, ha criticado reiteradamente cómo ha actuado la Administración por entender insuficiente el peso de las autonomías en la gestión de la epidemia. El portavoz del PNV ha destacado, asimismo, que “nadie” los ha llamado para trabajar esos nuevos “Pactos de la Moncloa” con los que Sánchez persigue la unidad política.

La acusación más gruesa la pronunció el portavoz del Gobierno vasco, Josu Erkoreta, al comparar la declaración del estado de alarma con un “155 no anunciado”, en referencia al artículo de la Constitución por el que el Ejecutivo puede atribuirse las competencias autonómicas y con el que se intervino el autogobierno de Cataluña en 2017. Este argumento lo esgrimió también el presidente catalán, Quim Torra. El lehendakari, pese a estas diferencias, asegura su presencia telemática en las citas con Sánchez y sus homólogos regionales. Fuentes de la Ejecutiva nacional del PNV recalcan su “lealtad” pero expresan su sorpresa “por lo poco que el PSOE está mimando” a los socios que lo auparon a La Moncloa.

Urkullu, durante este mes de confinamiento, ha clamado por la ausencia de “certezas” respecto a los suministros sanitarios, la evolución del brote y el registro de casos, cómo desescalar la cuarentena y el estado de la industria. El presidente vasco tildó de “excesiva y desleal” la hibernación laboral decretada entre el 30 de marzo y el pasado lunes, y que afectó especialmente a la industria, sector que acumula el 10% del tejido español y supone una cuarta parte del PIB vasco. El lehendakari considera que debilitaba al productor local ante la competencia europea.

La comunicación de las resoluciones centrales tampoco gusta en Euskadi. Urkullu considera que las “decisiones consumadas” se proyectan a los presidentes autonómicos de forma unilateral. Los encuentros dominicales son un “foro creado para el lucimiento de Sánchez de las decisiones tomadas de antemano y que se filtran a los medios”, según fuentes del PNV, que los definen como “propaganda con la cortesía de dejar hablar a los presidentes”.

El socialismo vasco, por medio de su líder y candidata a las elecciones autonómicas aplazadas, Idoia Mendia, ha reclamado al PNV que “rebaje el tono” ante los “reproches de brocha gorda” de los que se desmarcaron raudamente. Las ejecutivas de ambos grupos se reunieron telemáticamente este martes para analizar la situación generada por la Covid-19. Este intercambio dialéctico se produce entre los integrantes de la coalición que dirige el territorio vasco y que, según los sondeos, hubiera podido continuar de haberse mantenido los comicios del 5 de abril.

El rostro del PNV en Madrid, Aitor Esteban, ha proyectado un discurso más comedido que defiende “un diálogo más fluido” hacia las comunidades. Esteban aseguró el lunes que no le constaba “absolutamente nada” sobre los nuevos Pactos de la Moncloa para unificar a los partidos ante la crisis. El diputado prefirió evitar el apellido de “La Moncloa” y dijo desconocer cómo se trabajará en ellos porque “no hemos tenido ni una llamada”. La ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, anunció este martes que los contactos comenzarán el jueves.

La eventual aprobación de los Presupuestos, donde el rol de los nacionalismos periféricos cobra todavía más relieve, planea sobre este panorama. Esteban ha sostenido que el problema sanitario convierte en secundarias las conversaciones sobre las cuentas, de las que asegura no saber nada, pero avista que si Sánchez no logra que prosperen, aparecerá una “crisis gubernamental” que podría traducirse en elecciones. “No sería el escenario más ideal”, según el representante nacionalista.

Apoyo en Madrid

Las tiranteces entre el PNV y el PSOE, coinciden ambos, no dañarán al apoyo de los nacionalistas a Sánchez en el Congreso. Fuentes de la formación vasca reiteran su “lealtad” hacia el Gobierno y recalcan que “la oposición de PP y Vox sería nefasta para el país que dicen defender”: no abandonarán a Sánchez por conocer decisiones “mediante filtraciones”. “Somos serios y responsables, el sentirnos infravalorados no marcará nuestro criterio”, sentencian. El portavoz del Gobierno vasco, Josu Erkoreka, afirmó ayer que Urkullu “seguirá colaborando, más allá de discrepancias o coincidencias”. Erkoreka precisó que el “tono crítico” del mandatario vasco ha sido similar al de otros dirigentes regionales del PSOE, informa Mikel Ormazabal.

Idioa Mendia, líder de los socialistas vascos, comprende que existan “diferencias” pero valora que ambos grupos, aliados en Euskadi y en España, trabajan juntos. Mendia sostiene que el PSOE tiene “la mano tendida” y respalda el “autogobierno vasco y la capacidad para responder, de forma coordinada, ante este reto”. La consejera de Trabajo, la socialista María Jesús San José, admitió que “algunas consideraciones no se consensuaron, pero no quiero desvelar las deliberaciones del consejo de Gobierno”.

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