Los expertos temen el impacto del coronavirus en la proyección exterior de España

Un análisis de Elcano advierte de fallos en la seguridad nacional por la falta de suministros sanitarios

Hamacas vacías en las playas de Corralejo (Fuerteventura), este miércoles.
Hamacas vacías en las playas de Corralejo (Fuerteventura), este miércoles.Carlos de Saá / EFE

La velocidad a la que se suceden los acontecimientos en la era del coronavirus impone una insólita prudencia entre los expertos. Una mesa de análisis convocada este miércoles por el Real Instituto Elcano, uno de los principales laboratorios de ideas en España, constató la incertidumbre que genera esta pandemia. “Todavía estamos en la niebla”, admitió la exministra de Exteriores Ana Palacio. El castigo infligido a actividades como el turismo y la cultura hace presagiar un duro impacto en la proyección exterior de España. Elcano identifica además la falta de suministros sanitarios como una falla de seguridad nacional.

Una enfermedad originada en un mercado local a 10.000 kilómetros de España se ha erigido en una gran amenaza para los ciudadanos. Con esa vaga reformulación del efecto mariposa inicia el Real Instituto Elcano su análisis España en el mundo 2020, un trabajo de periodicidad anual publicado esta semana que estaba llamado a sintetizar retos exteriores como el presupuesto europeo, la inmigración o el cambio climático. Pero la irrupción del coronavirus ha obligado a reconvertir en pocos días ese estudio reposado en una improvisada reflexión sobre los efectos del coronavirus en la esfera mundial.

Con los mismos hechos sobre la mesa, una parte de los analistas vaticina un escenario y otra parte, exactamente el contrario. “Algunos pronósticos hablan de un prolongado destrozo económico, mientras otros dibujan más bien una breve recesión seguida de fuerte rebote. Hay quien opina que todo esto fortalecerá al Estado-nación y quien, en cambio, ve una gran oportunidad para la gobernanza post-Westfaliana”, constata Charles Powell, director de Elcano, en las conclusiones del trabajo. Las dicotomías no acaban ahí. Las incógnitas sobre el papel de China —con un aura reforzada o desdibujada tras la crisis— y el futuro de la Unión Europea, con un papel reforzado o menguante, se suman a la lista de interrogantes.

Aunque el impacto resulte difícil de calibrar, hay una industria que probablemente tardará en recuperarse más que el resto. Se trata del turismo, que aporta un 12% al producto interior bruto español. “Hasta que haya una vacuna el turismo, particularmente importante para España, sí que se va a resentir”, vaticinó Federico Steinberg, investigador principal de Elcano, en una charla organizada por videoconferencia con ponentes que intervenían desde sus casas. Este fue el primer sector en replegarse por la amenaza del virus. En febrero, antes de que se restringieran oficialmente los movimientos entre países, los visados que pidieron los extranjeros para entrar en España cayeron un 15% respecto al mismo mes del año anterior, según datos del Ministerio de Exteriores.

Visto desde otro prisma —el migratorio—, el cierre casi absoluto de fronteras reducirá las llegadas irregulares a España, que ya cayeron alrededor de un 50% el año pasado por la colaboración de Marruecos. “Es seguro que la pandemia del coronavirus, que en el corto plazo supone el cierre de fronteras y en el medio conlleva un importante deterioro económico, reducirá los movimientos migratorios a lo largo del año”, pronostica el think tank, que apunta a una “situación de peligro” en segmentos de la agricultura muy dependientes de la mano de obra migrante como la fresa de Huelva.

Respecto a la seguridad nacional, el análisis de Elcano detecta una falla importante en materia sanitaria. “La falta de una reserva suficiente de material sanitario y los problemas para conseguir rápidamente la adquisición de productos en una situación de mercado internacional muy competitiva y agresiva —por no hablar de las dificultades para su posible fabricación en España— son dos ejemplos de fallos que afectan no solo al sistema de salud sino también al de seguridad nacional”, alerta el estudio.

Los expertos coinciden en señalar que la crisis marcará, para bien o para mal, el futuro de la integración europea. Ignacio Molina, coordinador del documento de Elcano, quiso expresar “cierto optimismo” sobre un proyecto que acumula “un decenio largo encadenando crisis”, a pesar de que España se ha sumado a las críticas por la titubeante reacción de la UE. Aun así, Molina dejó claro que la pandemia ha golpeado precisamente dos flancos en los que el club comunitario apenas tiene competencias: la sanidad y la movilidad en los países europeos. Por eso la respuesta ha venido inicialmente de los Estados, con un nuevo impulso al viejo concepto de Estado-nación, para más tarde procurar una coordinación —de momento fallida— en la búsqueda de recetas comunes.

Más allá de Europa, Carlos Malamud, experto en América Latina, expresó inquietud sobre el impacto del virus en esa región del mundo. El “estado deficitario de los sistemas de salud” latinoamericanos los hace especialmente vulnerables, con Venezuela en una situación crítica por la emergencia humanitaria que ya vivía antes de la pandemia.

Sin referentes claros en la historia que sirvan para aventurar las consecuencias, los analistas auguran una reflexión “sobre el avance tal vez demasiado desordenado de la globalización”. Respecto a uno de sus principales actores, Estados Unidos, la exministra Palacio confía en “la capacidad de resurgir” de este país, “con la sociedad muy por delante de sus instituciones”.

La ambivalencia de China

Casi al tiempo que trascendían las invectivas hacia España de Holanda, socio fundador de la UE, por pedir cooperación europea ante la crisis, las imágenes de aviones con material sanitario procedentes de China o de Turquía y con destino a Madrid se abrían paso ante la opinión pública española. Con todas las trampas que ofrecen esas instantáneas descontextualizadas —países comunitarios como la República Checa también han enviado suministros y cuando China sufría los embates de la crisis la ayuda hizo el camino inverso, desde la UE hacia China—, la potencia de esos símbolos es enorme.

El análisis de Elcano constata que España es, junto a Italia, uno de los objetivos principales en la estrategia china de mostrar solidaridad hacia países occidentales. Pese a valorar el gesto, el texto advierte: “Hay que ser conscientes de que Pekín podría querer usar la vulnerabilidad de los países europeos más afectados por esta crisis, combinada con el desinterés de Trump hacia sus aliados y la lenta reacción de Bruselas, para intentar atraérselos en su rivalidad con Estados Unidos”.

Mario Esteban, experto en Asia de este think tank, añade: “Es muy positiva esa cooperación sanitaria que han realizado, pero existe preocupación por el uso que se está haciendo en China de la desinformación, con la divulgación de teorías conspirativas”. El investigador aludía, sin mencionarlas, a ciertas hipótesis que han prendido en el país asiático de que el virus fue introducido en Wuhan por militares estadounidenses. Esteban insta también a reflexionar sobre el impacto que ha tenido en todo el mundo “la falta de transparencia” que mostró Pekín sobre la magnitud de la enfermedad.

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