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Pescado de acuicultura para una alimentación saludable y sostenible

Elemento fundamental de una dieta equilibrada, el pescado y otras especies de mares y ríos aportan ácidos grasos, proteínas y minerales. Su cultivo de manera controlada ayuda a cubrir esas necesidades alimentarias sin agotar nuestros recursos naturales.

Buena parte de los productos necesarios para una dieta equilibrada proceden de mares y ríos. Los ácidos grasos, las proteínas o los minerales que aportan pescados, mariscos o algas son fundamentales para mantener un estilo de vida sano, y han formado parte de nuestra alimentación básica desde hace milenios. Sin embargo, el crecimiento de la población mundial ha provocado que las reservas naturales de estas especies no puedan abastecer a toda la población. Según el informe Sofia 2022 de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO en sus siglas en inglés), el consumo per cápita mundial de productos acuáticos ha pasado de 9 kilos en 1961 a 20,2 en 2020, lo que supone un crecimiento anual de un 3%, casi el doble del ritmo de crecimiento de la población mundial, establecido en un 1,6% anual.

Proveer de estos alimentos esenciales para la dieta sin agotar las reservas es el objetivo de la acuicultura, una práctica que produce estos organismos acuáticos de manera controlada en su propio hábitat. Con milenios de antigüedad, la acuicultura ha sofisticado sus métodos y, en la actualidad, produce más de la mitad de alimentos que proceden de mares y ríos. En 2020, se generaron 122,6 millones de toneladas de alimento gracias a ella, superando a la pesca de extracción (91,4 millones de toneladas). A su importancia para preservar los recursos naturales se une, además, su escasa huella ambiental, al ser una producción de proximidad.

Los beneficios de los productos de la acuicultura

Las 580 especies acuáticas que se cultivan actualmente en todo el mundo poseen las mismas cualidades nutricionales que las que son extraídas mediante la pesca tradicional. “Puede haber pequeñas diferencias de composición según el lugar en el que se produzcan, como sucede con otros productos alimentarios, pero el conjunto de macro y micronutrientes es equivalente”, explica Rosaura Leis, profesora pediatría de la Universidad de Santiago de Compostela y especialista en nutrición. “Tanto los pescados de acuicultura como los de extracción aportan los mismos ácidos grasos Omega 3, proteínas, minerales y vitaminas, y por tanto son igualmente saludables”.

Leis señala que la recomendación de consumo de especies acuáticas se encuentra “entre tres y cuatro raciones a la semana”. “La población general ya empieza a ser consciente de la importancia de los ácidos grasos saludables”, apunta. “Están relacionados con la salud cardiovascular, disminuyen el riesgo de infarto o incluso de reinfarto y, en el caso de los niños, son muy importantes para el desarrollo cerebral y de la retina”. No obstante, también destaca otros nutrientes que proporcionan pescados, mariscos y algas. “Tienen proteínas de alto interés biológico, importantes para la etapa de la infancia y adolescencia, que son periodos de crecimiento, y es muy importante para mantener la calidad de vida y la funcionalidad en las personas mayores. Aportan vitaminas y minerales, como el yodo, o el selenio. Son un alimento completo que forma parte de las pirámides nutricionales tanto mediterránea como atlántica, y que han ayudado a que tengamos una de las poblaciones más longevas del mundo”.

Variedad y sostenibilidad

En esa recomendación de tres a cuatro raciones semanales, según la profesora Rosaura Leis, se incluyen todo tipo de especies acuáticas. “Tanto el pescado como los moluscos, los crustáceos y las algas aportan estos nutrientes, ya sean de mar o de río”, detalla. “Esta gran variedad de productos nos hacen que, sin ser repetitivos, podamos cumplir esas recomendaciones nutricionales. La dieta debe ser variada, diversificada para que no haya interacciones entre estos nutrientes, y adecuada a nuestra edad, estado de salud o grado de actividad física. El tener una oferta tan variada nos ayuda a tener una oferta variada”.

España, que en 2020 fue el mayor productor en volumen del sector acuícola de la Unión Europea, con un 27% del total, cuenta con una gran variedad de especies, desde pescados de mar a moluscos o crustáceos, y especies de río. “La acuicultura nos ofrece productos saludables y nos ayuda a poder cumplir, con una población elevada, con las recomendaciones nutricionales”, añade Rosaura Leis, que destaca el carácter sostenible de esta práctica. “Las últimas investigaciones demuestran que tienen una baja huella de carbono e hídrica (el volumen total de agua dulce utilizado en su producción). En el caso del pescado, su huella hídrica está en torno a solo un 1%”, concluye.

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