Seis tresmiles fáciles en España y consejos para llegar hasta su cima

Del Monte Perdido, en el Pirineo de Huesca, al pico Veleta, en Sierra Nevada, cumbres en la Península que invitan a subir siempre un poco más lejos

Dos senderistas en el valle de Ordesa, en el Pirineo de Huesca.
Dos senderistas en el valle de Ordesa, en el Pirineo de Huesca.Alamy Stock Photo

En la península Ibérica hay unas 240 montañas que sobrepasan los 3.000 metros. La gran mayoría se encuentran en el Pirineo aragonés, aunque también en el catalán y en Sierra Nevada, en la provincia de Granada. Las seis ascensiones que aquí se proponen se cuentan entre las más fáciles de subir (apenas hay que usar las manos para progresar) a condición de contar con tiempo estable, tener buena forma física y seguir la ruta correcta.

Se incluyen también algunos consejos básicos para quienes se animen a emprender estas aventuras y una pequeña relación de empresas que ofrecen servicio de guías; el precio por ascensión y persona ronda los 200 euros.

Veleta (3.392 metros). Sierra Nevada (Granada)

Vereda de la Estrella, en Sierra Nevada, con los picos Mulhacén y Veleta al fondo.
Vereda de la Estrella, en Sierra Nevada, con los picos Mulhacén y Veleta al fondo. D802-Birgit (Getty Images/imageBROKER RF)

Hasta el año 1995 al pico Veleta, la tercera montaña más alta de la Península, se podía subir en coche. Hoy la carretera está cortada al tráfico particular y en mal estado, pero es una ruta segura para llegar a su cima andando. Sin duda, es el tresmil más fácil de esta lista. Un microbús (671 56 44 07) sale cada día del aparcamiento de la Hoya de la Mora (a 2.550 metros) en la estación de esquí de Sierra Nevada hasta las Posiciones del Veleta (3.105 metros). Desde ahí una corta caminata de hora y media, por asfalto o por sendero, nos dejará en la cumbre, desde donde las vistas sobre otros picos de la cordillera, el valle de Lanjarón y el pueblo de Capileira son magníficas. En el camino, con suerte, se habrán descubierto endemismos como la violeta o el Plantago nivalis (estrella de las nieves), una especie endémica.

El consejo de la guía, Inmaculada Hernández, del Servicio de Interpretación Ambiental de la Zona de Altas Cumbres (SIAC): “Que la gente no venga en chanclas o zapatillas; hay que traer botas, pantalón largo (no mallas, que no protegen en caso de caídas) y ropa de abrigo”.

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Senderistas en el parque nacional de Sierra Nevada (Granada).
Senderistas en el parque nacional de Sierra Nevada (Granada).Alamy Stock Photo

Mulhacén (3.482 metros). Sierra Nevada (Granada)

En la península Ibérica no se puede subir más alto. El Cerro, como llaman coloquialmente al Mulhacén en la zona, es la montaña más alta de Europa, fuera de los Alpes y el Cáucaso, si consideramos El Teide como parte de la orografía africana. Su cara norte es terreno exclusivo de escaladores, pero las laderas sur, suaves aunque prolongadas y pedregosas, permiten un acceso razonablemente sencillo. Desde Capileira, en las Alpujarras, sale un autobús (671 56 44 06) que lleva al Alto del Chorrillo (2.700 metros). Desde ahí puede emprenderse directamente la ascensión por la Loma del Tanto, aunque es mejor hacer noche en el refugio de Poqueira (958 34 33 49) y alcanzar la cumbre al día siguiente siguiendo el valle del río Mulhacén (900 metros de desnivel, de tres a cuatro horas de caminata). En sus alturas espera una excelente atalaya sobre el estrecho de Gibraltar y el norte de Marruecos.

El consejo del guía, Rafael Quintero, guarda del refugio Poqueira: “Atención a los cambios del tiempo y a la ropa; esto es alta montaña, aunque estemos en el sur”.

Garmo Negro (3.051 metros). Valle de Tena (Huesca)

Picos de Argualas, Algas y Garmo Negro, en el valle de Tena, cerca del balneario de Baños de Panticosa (Huesca).
Picos de Argualas, Algas y Garmo Negro, en el valle de Tena, cerca del balneario de Baños de Panticosa (Huesca). Amaia Arozena & Gotzon Iraola (Getty Images)

En aragonés, garmo significa pico o mallo, a veces de difícil acceso. Si le sumamos el adjetivo negro, entonces nos podemos echar a temblar. Sin embargo, la montaña Garmo Negro, un impresionante balcón sobre el balneario de Panticosa, es un gigante benévolo y accesible siempre que esté limpio de nieve. Además, es especialmente apetecible porque se puede conquistar en un solo día. Habremos de seguir para ello el camino de las Majadas de Argualas que parte del balneario (1.630 metros) y alcanza una cuenca glaciar suspendida antes de abordar la ladera final, inclinada pero con senda marcada (1.400 metros de desnivel, cinco horas de subida). Al final, esperan buenas vistas de numerosos tresmiles (Infierno, Balaitus, Frondellas…) y del balneario en el fondo del valle.

El consejo del guía, Javier Garrido, de Aragón Aventura: “Hay que tener cuidado del collado a la cumbre si hay nieve y atención a las tormentas de verano”. Refugios más cercanos: Casa de Piedra (974 48 75 71) y Bachimaña (697 12 69 67).

Monte Perdido (3.348 metros). Parque nacional de Ordesa (Huesca)

Después del Aneto, techo de los Pirineos, Monte Perdido es la montaña emblemática de la cordillera: peligrosa en invierno, abordable en verano. Forma parte del macizo calcáreo más alto de Europa, que podríamos imaginar como un queso de Gruyère, perforado por ríos subterráneos y simas, algunas heladas como la gruta de Casteret. Se puede subir en dos días partiendo de la pradera de Ordesa y haciendo noche en el refugio de Góriz (974 34 12 01) o en un solo día tomando el autobús que sale del pueblo de Nerín (659 53 62 10) y deja en el collado de Ciarracils (2.150 metros). En cualquiera de los dos casos, esperan por delante superar unos 1.200 metros de desnivel y cuatro horas de subida. Unas cadenas, a modo de pasamanos, facilitan la travesía de un muro antes de llegar al lago Helado para remontar después la canal final conocida como Escupidera. Desde lo alto se observa un panorama magnífico sobre los valles de Ordesa y Pineta y las cumbres más importantes de la cadena, incluido el Aneto.

El consejo del guía, Borja Real, de Alpinismo y Algo Más: “Si se quiere dormir en el refugio de Góriz hay que reservar pronto porque este año se ha disparado la ocupación”.

Vallibierna (3.067 metros). Benasque (Huesca)

Un montañero ascendiendo al pico de Vallibierna, en Huesca.
Un montañero ascendiendo al pico de Vallibierna, en Huesca.SALVA GARRIGUES (AGE FOTOSTOCK)

Ya que no incluimos en esta relación el Aneto por su dificultad técnica, sí merece la pena incluir el pico Vallibierna, que es el mejor mirador de la cara sur del gigante y de la mayor parte de las cumbres que lo acompañan: Maladeta, Coronas, Tempestades, Margalida y Russell, entre otros. Puede subirse desde el puente de Coronas, en el valle de Vallibierna (autobús desde Benasque hasta este punto, 974 21 07 00) en unas cinco horas de caminata y 1.200 metros de desnivel, o desde el refugio Cap de Llauset (974 12 04 00), a 2.425 metros, en la Ribagorza, 650 metros de desnivel y unas 3,5 horas de marcha. Llegados al pico, descubriremos que solo unos metros nos separan de otro tresmil, el pico Culebras; sin embargo, la travesía conocida como Paso del Caballo es expuesta y se sale del ámbito de esta recopilación por sus exigencias.

El consejo del guía, Martín Grudzien, guarda del refugio Cap de Llauset: “Quienes sufran de vértigo pueden quedarse en la antecima, que ya es una cota de 3.000 metros, y se evitan así pasar la cresta final hasta la cumbre, un poco vertiginosa”.

Punta Alta de Comalesbienes (3.014 metros). Parque nacional de Aigüestortes (Lleida)

Refugio Ventosa i Calvel, junto al Estany Negre, en el parque nacional de Aigüestortes (Lleida).
Refugio Ventosa i Calvel, junto al Estany Negre, en el parque nacional de Aigüestortes (Lleida).Alamy Stock Photo

Aunque ningún tresmil del Pirineo catalán es fácil del todo, Punta Alta de Comalesbienes es, quizá, el más asequible y seguro, pues una parte del recorrido transcurre siguiendo la gran travesía conocida como Los Carros de Foc, muy concurrida en verano, y siempre con la proximidad del refugio Ventosa i Calvel (973 29 70 90) junto al singular Estany Negre. Lo habitual es emplear dos jornadas; una primera para subir desde la presa de Cavallers, en el valle de Boí, hasta el refugio (2,5 horas de marcha) y la segunda para llegar a la cima y bajar (800 metros de desnivel, 3,4 horas de subida). Por el camino se pasa por los lagos de Colieto y de la Roca hasta alcanzar el Coll Arenós y la canal que lleva a la cumbre, único tramo en el que será necesario utilizar alguna vez las manos. Buenas vistas sobre las murallas de los picos Besiberri y sobre una gran extensión del parque nacional.

El consejo del guía, Juan Carlos Vizcaíno, de Vivaks Guies de Muntanya: “La canal final parece inclinada, pero se sube bien; elegir preferiblemente los hitos de la derecha para remontarla”.

Guía práctica

Unos consejos que conviene tener en cuenta

  • Adecuar el objetivo a nuestra preparación física.
  • Informarse en los refugios de las condiciones de la ruta y consultar la previsión del tiempo.
  • Utilizar botas de montaña (no zapatillas de trekking), aunque no sean rígidas, y pantalón largo así como otra ropa que proteja del sol, el frío y la lluvia. Un silbato ocupa poco y puede servir para pedir ayuda.
  • En las subidas, apoyar toda la planta del pie; en las bajadas, inclinar el torso hacia adelante.
  • Los GPS y las aplicaciones de móvil no sustituyen a los mapas, que han de estudiarse antes de emprender la excursión.
  • Federarse para tener un seguro.


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