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Asilvestrar la ciudad

Barcelona convierte azoteas y terrados en espacios verdes salvajes en un proyecto, al que llaman 'rewilding' que tiene la ambición de extenderse por casi 5.000 metros cuadrados de terreno urbano

El Terrat d'en Xifré acogerá 5.000 metros cuadrados asilvestrados.
El Terrat d'en Xifré acogerá 5.000 metros cuadrados asilvestrados.

Rewilding es el acto de convertir en salvaje un espacio que ha dejado de serlo por la acción constructiva del ser humano. La definición está colgada en la página web de MataAltaStudio y como si fuera un mantra aplican el concepto a cada uno de los pasos que dan para reverdecer espacios urbanos. ¿Y qué lugar nos queda por convertir en salvaje entre tanto edificio? ¿Quizás su cabeza? ¿El terrado?

Así nace el Terrat d’en Xifré, una cubierta de seis edificios en el centro de la ciudad de Barcelona que se está convirtiendo en un prado silvestre y salvaje. Es un proyecto que tiene la ambición de asilvestrar casi 5.000 metros cuadrados de ciudad. Su creador, Sergio Carratalá, tenía muy claro que quería traer el campo a la urbe, así que mantuvo el sistema de pendientes pronunciadas de la cubierta para evacuar el agua de lluvia, trituró sobrantes de la construcción antigua y los convirtió en gravilla roja, para proponer un camino entre el verde que acabará dibujando a su paso el zapato humano. Lanzó semillas y plantó especies mediterráneas que sobreviven casi sin mantenimiento y construyó un banco ondulante al final del camino donde descansar y hasta trabajar, porque dispone de conexión eléctrica.

El Terrat d'en Xifré es un ejemplo del 'rewilding', que empieza a sonar con fuerza en Barcelona.
El Terrat d'en Xifré es un ejemplo del 'rewilding', que empieza a sonar con fuerza en Barcelona.

En el Museo de Ciencias Naturales de Barcelona apuestan también por la cubierta silvestre y salvaje. En su Terrado Vivo quieren reproducir las plantas y la vida que existían en ese lugar antes de que los humanos lo cementáramos. Sí, de nuevo es Rewilding urbano, un prado mediterráneo de 7.100 metros cuadrados para conocer el tipo de flora y fauna que crecía aquí antes de la industrialización y la expansión urbana. Instalaron un sustrato de entre 15 y 20 centímetros y una vegetación que vivirá en buenas condiciones ambientales, sin mantenimiento, lo más silvestre posible, con la idea de que se pueda replicar en otros edificios de la ciudad. Hay un acuífero, porque estamos cerca de zonas donde existían bosques de ribera. Seguro que aquí había muchas lagunas con mezcla de agua salada y agua dulce.

El Museo de Ciencias Naturales de Barcelona intenta reproducir en su azotea la población vegetal que antaño ocupaba su terreno
El Museo de Ciencias Naturales de Barcelona intenta reproducir en su azotea la población vegetal que antaño ocupaba su terreno

Los primeros vecinos en disfrutar de estos prados urbanos no son humanos. Para las dos experiencias ha sido fantástico comprobar con qué rapidez el lugar se ha llenado de insectos y fauna diversa, muchos pájaros y algunos peces y anfibios en zona acuática. En la cubierta del Museo han instalado un  Hotel de Insectos, conscientes que muchos de ellos lo tienen difícil para sobrevivir en la ciudad. A Sergio Carratalá le gusta más definirlo como Hábitat para Insectos, una ayuda para que las especies solitarias colonicen más rápido el lugar.

El único crecimiento posible es el de la naturaleza y no el de la industria

El campo está naciendo de nuevo en la ciudad. Al Terrat d’En Xifré le faltan seis islas de la manzana por asilvestrar, al Terrado Vivo del Museo De Ciencias Naturales le quedan espacios que las plantas van conquistando poco a poco, a su ritmo. No vais a encontrar en ninguno de los dos casos grandes flores, grandes diseños ornamentales de jardines exóticos. Debemos cambiar el chip y pasar a la vida silvestre. Ahora renaturalizar es una urgencia, una herramienta de toma de decisiones para discutir un futuro posible, quizás el único que nos queda. En este año de multicrisis el Rewilding está sobre la mesa. Sergio sabe que ahora mismo hay soluciones que proponen un desarrollismo sin decrecimiento y está convencido que el único crecimiento posible es el de la naturaleza y no el de la industria.

Caminar hacia esa renaturalización es también la única oportunidad que ven las biólogas Raquel y Montse en la cubierta del Museo de Ciencias Naturales. Renaturalizar la ciudad como espacio de oportunidades porque si lo es para los otros seres vivos, lo será para los humanos. Necesitamos más Rewilding urbano.

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