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Carme Artigas: “Habrá otras oportunidades, pero es complejo que haya otra como esta”

Carme Artigas, secretaria de Estado de Digitalización y de Inteligencia Artificial.

La Secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial asegura que esta crisis es crucial para la modernización de España

Cuenta programas, planes y datos sin parpadear a una velocidad de unas 190 palabras por minuto. Carme Artigas (Vilassar de Mar, 52 años) es ingeniera química, experta en big data e inteligencia artificial (IA), y cofundadora de la empresa Synergic Partners, que Telefónica adquirió posteriormente. Su visión de futuro está avalada por la agenda España Digital 2025 presentada en julio, que pauta las medidas para la transformación digital del país. Gran parte del peso recae sobre la Secretaría de Estado de ­Digitalización e IA, que ella dirige.

En las últimas semanas, su proyecto más visible, la aplicación Radar Covid para detectar la exposición a contagios, ha estado en el punto de mira de ciudadanos y tecnólogos entre elogios al hito innovador que supone y críticas a la falta de transparencia por no publicar el código a la vez que se lanzó la aplicación en julio. La Secretaría de Estado respondió que lo abriría el pasado 9 de septiembre. La entrevista comienza a las 15.30 de ese día, 90 minutos antes de que se libere.

¿Le preocupa la reacción que vaya a tener la comunidad tecnológica y académica?

Ni muchísimo menos, todo lo que hemos comentado de privacidad de la aplicación y de robustez tecnológica se va a poder validar. No tenemos nada que esconder, hemos participado desde el minuto uno en un esfuerzo colaborativo sin precedentes al adoptar DP-3T [un protocolo europeo de código abierto] y alinearnos con todos los Estados miembros para desarrollar, por primera vez, aplicaciones basadas en la privacidad. Estamos encantados de compartir el código.

¿Por qué no se abre en el momento en que se publica la aplicación?

Es la primera vez que la Administración forma parte de un esfuerzo colaborativo europeo, y no había muchos precedentes de abrir códigos de aplicaciones de la Administración digital. Todo esto ha supuesto una innovación y ha creado la necesidad de adaptar procedimientos. Nuestro máximo interés era que fuera un producto terminado, validado técnica y jurídicamente.

Los 3,7 millones de descargas hoy en día [9 de septiembre], ¿están en plazos y objetivos?

Son las descargas que se han conseguido con el 70% del territorio cubierto y sin ningún esfuerzo institucional, ya no por parte de la Administración del Estado, sino de las propias comunidades autónomas, que tienen transferida la sanidad y deben ser las primeras interesadas en promover su uso. Contamos con que ahora va a haber un esfuerzo redoblado, a medida que las comunidades la van implantando. Si estamos en 3,7 millones y tenemos que llegar a 8, creo que tenemos el plazo adecuado para conseguirlo.

Carme Artigas: “Habrá otras oportunidades, pero es complejo que haya otra como esta”

¿Qué ha puesto de manifiesto esta pandemia desde el punto de vista de la digitalización de la sanidad?

Uno de los temas que se pusieron de manifiesto es la dificultad de obtener datos homogéneos entre sistemas dispersos y entre comunidades autónomas. Descubrimos en la pandemia la importancia de los datos para la gestión. Y la necesidad de invertir en crear arquitecturas de datos y plataformas de procesamiento para detectar patrones y encontrar nuevas aplicaciones innovadoras.

Una de las mayores demandas ha sido la atención digital a pacientes.

Desde el principio de la pandemia pusimos la tecnología a disposición de la gestión sanitaria y una de las primeras cosas que hicimos fue la aplicación Asistencia Covid-19, cuyo objetivo era liberar la saturación de los centros de atención telefónica del 112 porque estaban generando una ratio de respuestas menor del 50%. También pusimos en marcha un chatbot para aquellas personas que no sabían bajarse una app pero sabían hablar con sus hijos por WhatsApp. Y estamos convencidos de que ese es el camino, dar muchos canales de atención para que los ciudadanos estén bien informados.

“A España le tocará gastar mucho dinero en muy poco tiempo, y queremos conseguir los objetivos cualitativos y cuantitativos que nos proponemos”


Usted dijo antes de entrar en el Gobierno que había que darle un vuelco a la educación desde la primaria. ¿Cuál es el plan de digitalización inmediato?

Primero, hay 700.000 hogares en España que no pueden proporcionar un ordenador y una conexión a sus hijos para que puedan seguir la teleducación. Y eso es gravísimo. Por eso, durante el estado de alarma levantamos un programa con 260 millones de euros para dotar a 500.000 familias de un ordenador o una tableta con conexión.

¿Cuándo llegarán los equipos?

Este convenio ya está en marcha y hemos firmado prácticamente con todas las comunidades autónomas, que han de hacer sus concursos de licitación. Se resolverá a lo largo del curso escolar. Debemos tener en cuenta el contexto mundial de falta de equipos informáticos, porque la producción en China se paró tres o cuatro meses.

¿Y la formación de profesores y familia?

La segunda gran brecha de la educación es la capacitación del propio profesorado y escuelas. Que tengan medios y habilidades digitales. La tercera es la formación de las familias, está en varios programas. Desde el programa Educa en Digital contemplamos inversión y la capacitación de la ciudadanía española en las redes digitales, lo consideramos urgente, imperioso, porque la nueva alfabetización es la alfabetización digital. Esto lo haremos a través del Plan Nacional de Competencias Digitales, que está en marcha para tenerlo a finales de año.

¿Va a disponer de suficientes recursos para llevar a cabo todos estos planes?

Lo que puedo responder es que el Ministerio de Educación tiene previsto en su presupuesto la dotación que contempla la digitalización de este país. Pero lo más importante va a ser el fondo de recuperación europeo. Ahí es donde vamos a tener una capacidad de inversión importante que de otra manera no nos permitiría abordar las transformaciones que el país necesita.

Ha afirmado que el reto de los fondos de recuperación va a estar en su ejecución. ¿Están diseñados ya el proceso de asignación y todos los planes en los que va a trabajar esta secretaría?

Los proyectos que vamos a presentar a Bruselas para ser financiados son los de la Agenda Digital. Por tanto, la idea de lo que debemos hacer la tenemos muy clara. Y en nuestro diálogo con distintos agentes sociales nadie duda de que las medidas que estamos proponiendo sean las que el país necesita. A España le tocará gastar mucho dinero en muy poco tiempo, y lo que queremos es poder conseguir los objetivos cualitativos y cuantitativos que nos proponemos. Y que ese dinero sirva para hacer las reformas estructurales que el país necesita para adaptarse al siglo XXI.

Carme Artigas: “Habrá otras oportunidades, pero es complejo que haya otra como esta”

¿Es nuestra última oportunidad para ello, como dicen algunos expertos?

Yo no soy tan catastrofista, porque la vida da muchas oportunidades, pero siempre es mejor pillar el tren en el primer vagón que en el último. Seguramente habrá otras oportunidades, pero yo creo que de la envergadura de esta no ha habido ninguna antes y es complejo que pueda haber otra igual.

¿Cómo se va a concretar la colaboración público-privada?

En la ejecución de estos planes, los proyectos tractores son de sectores de alta relevancia para nuestro país: salud digital, turismo inteligente, movilidad sostenible y agroalimentación digital. Y estamos analizando cuáles son los cuellos de botella administrativos con el ciudadano y las pymes, y viendo cómo utilizar técnicas de IA o de automatización de procesos para ser más eficientes y transparentes.

La digitalización de la pyme es uno de los grandes retos. ¿Qué se debe hacer para lograrla?

Es complejo, porque hay más de tres millones de empresas. Necesitan infraestructura para vender online. No requiere por su parte grandes inversiones, pero las debemos ayudar para que den este salto. El otro gran reto es la formación, que puedan contar con personal con estas nuevas habilidades. Y otra parte tiene que ver con el cambio cultural. Necesitamos tener muchísima capilaridad. No se trata de hacer acciones y de aquí a un año ver si hemos tenidos éxito o no. Va a ser muy importante el rol de las cámaras de comercio.

¿Para cuándo la ventanilla única?

La pandemia ha retrasado la puesta en marcha de alguna ley relativa a cambios tecnológicos de la Administración, nos han pedido que retrasemos hasta abril la exigencia de cumplir con estas obligaciones, pero va a buena marcha. El compromiso de la Agenda Digital es que el 50% de los servicios de la Administración digital estén disponibles en el móvil a través de apps, debemos llegar a la proximidad y la personalización.

¿Se van a incorporar nuevos perfiles tecnológicos en la Administración?

Contamos con un cuerpo TIC experto en tecnología de la información del Estado buenísimo, pero nos faltan perfiles distintos, gente del ámbito legal y tecnológico, ciberseguridad, IA… Los tenemos, pero no son suficientes con el peso que esto va a tener.

¿Ve en la automatización del trabajo oportunidades, o destrucción y precarización del empleo?

Aquí no se trata de ser optimista o pesimista desde el punto de vista filosófico, sino de mirar las series históricas y ver datos, y objetivamente cada revolución tecnológica ha generado más empleo del que ha destruido. Y el empleo generado siempre ha sido de mayor calidad. Hemos aprovechado las revoluciones para reducir las jornadas laborales. En la Primera Revolución Industrial pasaron de ser 14 horas a 12, después pasaron de 12 a 8, e igual tenemos que pasar de 8 a 6. No lo sé. Tenemos que ver los cambios para regular el impacto en la sociedad.

¿Y la transición?

“Los beneficios y los costes de los cambios tecnológicos se deben repartir equitativamente entre toda la sociedad. Eso hay que vigilarlo”

Somos esa generación de transición y debemos asegurarnos de que los cambios tecnológicos no suponen una brecha digital en los sectores vulnerables. Y, sobre todo, de que los beneficios y los costes se repartan equitativamente entre toda la sociedad. Ahí debemos estar muy vigilantes.

¿Cómo puede Europa acelerar el desarrollo de la IA y acercarse a Estados Unidos y China?

Creo que el problema es la falta de inversión del sector digital. No hemos sido capaces de generar gigantes digitales. Pero tenemos un valor único: los datos industriales. Con los datos de los sensores que se pueden recoger con el 5G, el edge computing y las ciudades inteligentes, hay una gran oportunidad de generación de valor y de competitividad europea. El 80% de los datos que vamos a consumir en los próximos cinco años aún no se ha generado; por tanto, quizás perdimos el tren primero de los servicios al consumidor, pero aquí hay muchas oportunidades.

La subasta de la banda de 700 MHz para el 5G se hará en el primer trimestre de 2021. Por otro lado, las operadoras también se han visto afectadas por la crisis este año. ¿Puede todo ello suponer un retraso en la implantación?

Yo diría que el compromiso de Europa con el 5G no está bajo riesgo, y mucho menos el de España. La Comisión Europea calcula que las inversiones del 5G van a suponer más de 5.000 millones de euros y generarán 300.000 puestos de trabajo en España. El compromiso de Europa con el 5G no va a descarrilar. España es el país que está poniendo en marcha el mayor número de proyectos pilotos 5G de Europa, más de 24, por lo que no prevemos ningún retraso, más allá del de la licitación como consecuencia de la covid-19. España es líder en fibra y nada nos hace pensar que no podamos ser líderes en 5G.

¿Qué trascendencia tiene para la economía que se dé una mayor incorporación de la mujer al sector de las nuevas tecnologías?

Ninguna sociedad puede prescindir del 50% de su talento, y el mundo digital es un mundo de talento donde los problemas son muy complejos y necesitan soluciones complejas y múltiples inteligencias. No nos podemos permitir el lujo de que la mujer se quede fuera de la transformación digital, la brecha de género es la primera que tenemos que abordar.

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