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Los pediatras ponen en marcha un registro nacional de niños afectados por la covid-19

El objetivo es conocer el impacto real del coronavirus en menores de 17 años. La iniciativa ha sido desarrollada por la Asociación Española de Pediatría

Un centenar de niños y niñas de Ciudad Real disfrutan de actividades matinales.
Un centenar de niños y niñas de Ciudad Real disfrutan de actividades matinales. AYUNTAMIENTO DE CIUDAD REAL

Conocer el impacto real de la covid-19 en la población pediátrica, este el objetivo que se ha marcado la Asociación de Pediatría Española (AEP). La iniciativa propone crear un registro nacional de menores afectados por el coronavirus sobre la base de la red EPICO, coordinada por el Hospital Universitario12 de Octubre de Madrid, que ha recogido datos desde marzo de 2020 y que se transformará en EPICO-AEP. El objetivo es implicar a todos los hospitales pediátricos de España.

El estudio, que comenzará en septiembre y tendrá carácter retroactivo, se denomina Estudio de las infecciones por el nuevo Coronavirus (SARS-CoV-2) e influencia de los factores genéticos del huésped en población pediátrica, y permitirá, mediante el registro nacional de casos, implementar actuaciones y protocolos nacionales preventivos, de diagnóstico y clínicos que aseguren las medidas más adecuadas, según informa la AEP en un comunicado. La medida se anunció ayer lunes, de 20 de julio, en una carta abierta elaborada por los cerca de 14.000 expertos que ejercen en España.

Según explica en ella la doctora María José Mellado, presidenta de la AEP, “este registro es el máximo exponente de la participación multidisciplinar y plurigeográfica que ha conseguido aunar la AEP durante esta epidemia”. En esta misma misiva, los pediatras apuntan a las especialidades pediátricas como una fortaleza que ha permitido hacer frente a la epidemia y prioriza las intervenciones que tendrán un impacto decisivo a largo plazo en la salud infantil, tales como la educación para la salud.

“El registro EPICO-AEP nos permite crear un mapa de conocimiento fiel de cómo se comporta la infección por SARS-CoV-2 en menores de 17 años”, añade la presidenta. “Es un paso de gigante en la nueva forma de entender la responsabilidad y soporte de los pediatras para la salud de los niños y de impulsar la investigación clínica y traslacional –instrumento clave para la generación de conocimiento científico con potencial impacto en la práctica clínica–, que hasta ahora nunca se había planteado en la asociación”, subraya la doctora Mellado.

Para los expertos el registro propuesto por la AEP tiene “muy buena pinta”. “Es un registro de pacientes, que se hará ya con conocimiento del tema (al principio se hicieron investigaciones apresuradas, lo mejor que se podía, pero sin el diseño adecuado) y, además, dará mucha información”, explica Miguel Marcos, médico internista y profesor titular de la Universidad de Salamanca. “Es decir”, prosigue Marcos, “sobre lo que se ha hecho al principio, ahora se mejora y se adquiere más información y de más calidad”. “Afortunadamente en niños el efecto de la covid-19 es muy bajo, casi de cero (lamentablemente, hay algún niño afectado, que inicialmente no se había descrito) Y aquí estará. "Este registro es similar a los que se están haciendo en otras sociedades como la Sociedad Española de Medicina Interna”, concluye Marcos.

Por su parte, Manuel Antonio Fernández Fernández, médico conocido como El Neuropediatra, asegura que, desde su perspectiva, "el trabajo de la AEP en este tema está siendo digno de reconocimiento". "Mientras durante esta pandemia", prosigue el experto, "los niños han sido apartados de los focos de interés político y sanitario en las altas esferas, como meros vectores de riesgo de transmisión". Y los pediatras han tenido que enfrentarse a la repercusión de la covid-19 en las diferentes presentaciones y edades teniendo además "que, en muchos casos, reconvertirse en internistas para atender a pacientes de cualquier edad, tanto adultos como ancianos", añade.

En su opinión, el registro nacional de pacientes pediátricos afectados por la covid-19 está siendo una magnífica herramienta para que tanto los propios pediatras como el resto de los agentes implicados en la gestión de esta crisis, incluidas las familias, "pero pasando inexorablemente por la clase política, cuenten con una información científica veraz, clara y transparente con la que afrontar mejor nuevos rebrotes de esta enfermedad, así como otros posibles futuros periodos de pandemia".

“Durante el periodo de confinamiento de esta crisis, muchos profesionales de otras especialidades han puesto en valor el papel del pediatra como especialista todoterreno de alto nivel, pero también se ha hecho patente la necesidad de formalizar una situación de hecho que ya se alarga décadas, que es el reconocimiento de las subespecialidades pediátricas", añade. "A pesar de contar con todos los requisitos para ser oficialmente reconocidas", continúa Fernández, "siguen hoy por hoy en un limbo legal para nada aconsejable". "Y hay pediatras especializados en cuidados intensivos, en cuidados intensivos neonatales, neurología... y casi las especialidades de adultos. Va siendo hora de legislar sobre los hechos y la realidad”, termina el experto.

Prioridad: la educación sanitaria poblacional

Los expertos de AEP inciden en la importancia de la educación sanitaria como elemento clave “para combatir cualquier tipo de pandemia, como la que vivimos”. Realzando la importancia del uso de las mascarillas, la limpieza de manos y mantener la distancia de seguridad.

Desde la AEP abogan como punto clave por “una educación sanitaria exquisita para toda la población que haga responsables a familias, profesionales, educadores, sociedad, instituciones y gobernantes”. De hecho, consideran la educación sanitaria poblacional como elemental “para combatir cualquier tipo de pandemia que pueda suceder o de hecho suceda en todo el mundo. La covid-19 ha sido el ejemplo para mostrar cual importante es la prevención (educación) y el tratamiento (ciencia) en nuestro mundo”.

A este respecto, y haciendo referencia a la situación actual, apuntan a los educadores para que “sean en gran medida los artífices de inculcar educación para la salud y medidas de prevención en los centros de enseñanza. Son ellos los responsables de coordinar esta etapa de re-escolarización que tenemos que acometer con la “nueva normalidad”, en la que los centros, guiados por las normativas, arbitrarán las medidas para que, siendo una parte de la educación la no presencial, ello no repercuta ni en el aprendizaje programado, ni en la riqueza de las relaciones psicosociales y se preserve el papel esencial de la escuela en el desarrollo de los escolares”.

En este contexto, la AEP también ha querido reconocer el sacrificio realizado por la población infantil y juvenil durante el confinamiento, y el mérito de las familias que han sido capaces de aplicar las recomendaciones científicas en ese día a día. “Las actuaciones mantenidas en el núcleo familiar han hecho posible que los niños y jóvenes se hayan sentido partícipes del éxito de vencer a esta epidemia”.

La evidencia científica del efecto del coronavirus en los niños y adolescentes ha constatado que estos no son supercontagiadores, pero que sí se infectan, al igual que los adultos, siendo más patente cuanta más edad tiene el menor. Un último estudio, que se ha publicado enEmerging Infectious Diseasesy que ha analizado a 65.000 personas de Corea del Sur, ha concluido que abrir las escuelas en septiembre para la vuelta al cole podría aumentar el riesgo de contagio masivo, especialmente a partir de los 10 años, donde los niños actúan como contagiadores idénticos que los adultos.

Síntomas más frecuentes de la covid-19 en población infantil y juvenil

La preocupación por los efectos de la covid-19 ha aumentado a raíz de la proliferación de varios rebrotes en las últimas semanas y en los que los niños se han visto implicados. Pero los expertos mandan un mensaje de tranquilidad. La mayoría de los menores que se han infectado por coronavirus han tenido síntomas leves con “fiebres o cuadros respiratorios (...), síntomas gastrointestinales y algunos cutáneos. No se han hecho suficientes test en asintomáticos como para saber si hay muchos niños con esta característica, aunque los datos publicados sí lo avalan”, sostenía a este medio Cristina Calvo Rey, experta de la Asociación Española de Pediatría (AEP) en materia de coronavirus. "Los casos más graves han sido neumonías y cuadros de dificultad respiratoria que han precisado hospitalización”, según la pediatra, “y en algún caso infrecuente, han necesitado atención en cuidados intensivos. En los casos más graves, se puede dar el síndrome inflamatorio sistémico. Al principio se pensó que eran casos de enfermedad de Kawasaki atípicos. Ambas patologías se confunden porque comparten algunos síntomas, sobre todo la fiebre y las manchas en la piel, y en algunos casos la conjuntivitis”, añadía la experta.

Hay declarados más de 1.400 casos de infección –cifra que seguramente ha aumentado en las últimas semanas– por coronavirus en niños en España. Aunque no tengo una cifra exacta, quizás haya unos 50 casos de este síndrome en nuestro país. Y todos han evolucionado favorablemente”, incide Calvo. “La enfermedad podría ser mortal. Pero no ha sido así en España (y muy infrecuentemente en otros países). Si el diagnóstico se hace pronto y se pone el tratamiento adecuado, la evolución es buena”, terminaba Calvo.

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