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¿Tienes tiempo para ayudar?

‘Timetohelp’ es una iniciativa 100% altruista que pone en contacto voluntarios con personas necesitadas de cualquier lugar del mundo

Entre los voluntarios, hay desde abogados hasta psicólogos pasando por músicos y profesores.
Entre los voluntarios, hay desde abogados hasta psicólogos pasando por músicos y profesores.

La idea empezó a fraguarse hace poco más de un mes y se dieron a conocer hace tan sólo dos semanas. Timetohelp (Tiempo para ayudar, en inglés) es una iniciativa 100% altruista y que tiene por objetivo ayudar a ayudar. Que cualquier persona pueda poner sus conocimientos y sus competencias al servicio de otros, sin tener que salir de casa, y sin restricciones de fronteras. Y todo gratis. De hecho, la plataforma nace en España pero ya se han apuntado personas en San Francisco y en Nueva York gracias al boca oreja entre amigos.

Los impulsores son varias personas de Barcelona, Málaga y París. Jaume Suñol, un emprendedor apasionado por las start-up y la innovación es quien ha desarrollado la web y quien tuvo la idea inicial. Confinado en casa se dijo que debía hacer algo para que las personas pudieran ayudarse a pesar del aislamiento.

Desde el principio tuvo claro que quería crear algo que rompiera fronteras, que no se centrara sólo en una comunidad autónoma o en un país, sino que pudiera traspasar territorios, ya que la ayuda puede venir de cualquier persona del mundo si sabes pedirla o encontrarla.

Están haciendo la promoción como pueden, sin redes sociales ni vídeos. En principio es un proyecto que va destinado única y exclusivamente a la crisis de la covid-19, pero están contentos porque aunque disponen de pocos recursos, han llegado ya a mucha gente. Van recibiendo emails de personas que han encontrado ayuda a través de la plataforma y que les escriben simplemente para agradecérselo.

En estas dos semanas que lleva en funcionamiento la plataforma se han inscrito ya 120 personas para ayudar

En estas dos (casi tres semanas) de vida se han inscrito ya 120 personas para ayudar, y se han registrado en total un poco más de 200 personas. La cifra incluye a los voluntarios y a las personas que se han registrado para solicitar ayuda. Cada semana se han generado entre 15 y 30 contactos para recibir o prestar ayudas. El perfil del donante es variopinto y cualquiera puede ser voluntario. “Todos tenemos algo en lo que sabemos ayudar, y todos tenemos más tiempo en casa ahora para hacerlo", me cuenta la responsable de comunicación, Raquel Priego.

Hay todo tipo de perfiles entre los voluntarios: desde abogados y psicólogos hasta músicos que se ofrecen a alegrarte la tarde y te cantan canciones, si es tu cumpleaños por ejemplo y estás confinado. Es el caso de Txesco, del barrio de Sant Pau de Barcelona, quien también canta los sábados desde su balcón para sus vecinos. Hay pediatras como Eva, que lleva toda la vida colaborando con ONGs y haciendo medicina en campos de refugiados. Ahora que no puede salir de su casa, está recibiendo muchas llamadas de padres primerizos, que la contactan por diarreas, llantos por posibles cólicos, etc.

Eva, pediatra, ha pasado de ayudar a ONG a responder a las consultas en línea de padres primerizos
Eva, pediatra, ha pasado de ayudar a ONG a responder a las consultas en línea de padres primerizos

Otro ejemplo de voluntarios es Mireia, especialista en Marketing Digital y webs, quien ha ayudado a Mar, de Mollet del Vallés, a digitalizar su academia de extraescolares. Mar tuvo que hacer un ERTE y se encontró con que, a pesar de tener web, no la tenía preparada para poder hacer clases en remoto de manera que los alumnos pudieran seguirlas desde casa.

Mireia ha puesto sus conocimientos de marketing digital al servicio de Mar, propietaria de una academia de extraescolares
Mireia ha puesto sus conocimientos de marketing digital al servicio de Mar, propietaria de una academia de extraescolares

Y, por último, otro caso diferente es el de Lucía, madre periodista, quien ha buscado en la plataforma alguien que pudiera darle clases de mates a su hija, y ha encontrado a Francesc, ingeniero de Barcelona. Ya llevan cuatro clases y suma y sigue.

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