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HABLA SOLGAR

Cinco maneras de mejorar el sistema inmunológico desde casa

Existen nutrientes que nos ayudan a mantener nuestro nivel de defensas en orden; si la dieta equilibrada no basta, tendremos que echar mano de complementos alimenticios

La ciencia nos ha aportado, a lo largo de la historia, grandes avances médicos que nos han ayudado a defendernos de patógenos externos. Pero la solución a nuestros problemas de salud no se puede cargar siempre en el mismo lado, y el ser humano debe protegerse también a través de su propio sistema defensivo natural que, en el ciclo evolutivo del hombre, le ha permitido superar y adaptarse a circunstancias extremas. Estas barreras naturales, ya sean mecánicas o químicas, bloquean la inesperada aparición de microbios y otros patógenos extraños y facilitan la respuesta inmune. Desde la epidermis, como primera barrera física de protección, a las membranas mucosas gastrointestinales, respiratorias, urinarias o reproductoras que secretan moco, evitan que las cavidades se sequen y atrapan microbios. Las lágrimas, la saliva, el jugo gástrico o las glándulas sebáceas son, todas ellas, barreras que el ser humano utiliza para protegerse.

Pero para que este sistema inmune funcione, es necesario conseguir un buen mantenimiento en base a los nutrientes que ingerimos. La alimentación es la gasolina para que todo articule según lo previsto. Decía el escritor estadounidense Noah Gordon que “el saber es nuestro único poder; tu única protección”; y con esta sentencia imploraba a aumentar el conocimiento de lo que comemos, como sabia manera de mejorar nuestras defensas y salir triunfantes ante situaciones inmunodeprimidas. En una buena alimentación está la llave para sentirnos más fuertes, más sanos y con mayor esperanza de vida. Es necesario tener una provisión de nutrientes todo el año y conseguir un equilibro nutricional de vitaminas y minerales si queremos tener un estado físico y psicológico poderoso; para ello hay que prestar atención a estos cinco escudos naturales:

1. La primera línea de defensa: vitamina C. Necesaria para mantener el sistema inmunológico, se obtiene de cítricos como el kiwi, el limón, la fresa, la naranja o el caqui, así como de vegetales como el pimiento. Al procesar los alimentos, la vitamina C se suele destruir más que cualquier otro nutriente y el organismo no es capaz de almacenarla, por lo que es importante mantener sus niveles para mejorar el sistema inmune. Se debe tomar a diario y, si hay carencia, se puede acudir a productos de consagradas casas de complementos alimenticios como Solgar®.

Su vitamina C patentada, Ester-C® Plus, que permanece más tiempo en el organismo que la vitamina C normal, (hasta 24 h.), contribuye a la función normal del sistema inmune. Además, favorece la salud de la piel y de las articulaciones, protege las células del estrés oxidativo y reduce el cansancio y la fatiga, entre más de 300 funciones corporales.

2. El sol también puede ser tu aliado. Existen diversos estudios epidemiológicos que aseguran que ciertas enfermedades inciden más o menos en aquellas zonas de la tierra donde hay menos sol. Esto se debe a la vitamina D, la llamada vitamina del sol, necesaria tras su metabolismo para el mantenimiento de la salud de huesos y dientes. Existen algunos alimentos que también aportan una pequeña cantidad de este nutriente, como el hígado de bacalao o la yema del huevo, pero es la exposición solar de donde nuestro organismo obtiene la mayor parte. Entre 15 y 25 minutos de exposición son suficientes para que esta vitamina sintetice pero, en ciertas épocas del año, es necesario tomar algún suplemento. Solgar® tiene Vitamina D3 de fácil absorción, que “es una buena forma de recargar las reservas, especialmente durante los meses de invierno”.

3. El mediador de nuestro cuerpo: el zinc. Además de contribuir a la función del sistema inmunitario, favorece el metabolismo de los carbohidratos, la función cognitiva, la fertilidad y la reproducción, el mantenimiento del cabello, la piel y las uñas… las propiedades del zinc como nutriente son muchas y variadas. Es el protector silencioso, el mediador de la inmunidad de nuestro cuerpo que se encuentra carnes rojas, huevos y marisco, así como en algunas legumbres y cereales. Si hay carestía de él en nuestra dieta, existen complementos alimenticios que ayudan a su equilibrio.

4. El gran olvidado: el retinol. El hígado de bacalao, la leche, la yema de huevo y pescados grasos como las sardinas o los arenques tienen retinol o vitamina A, otro nutriente esencial para mantener el sistema inmunológico en perfecto estado. Más de mil millones de personas tienen niveles muy bajos de esta vitamina, por eso, además de añadir estos alimentos a tu dieta, a veces es necesario complementar con algún producto que sirva para recargar las reservas. Solgar® tiene Aceite de hígado de bacalao en cápsulas que nos aportan retinol para nuestra piel y mucosas, esas primeras barreras defensivas que son tan importantes.

5. El escudo frente a todo: el agua. Para mantener el sistema inmunológico a raya, además de los citados nutrientes, también es necesario vigilar otras vitaminas como la B6, B12, el ácido fólico y otros minerales como el selenio, el hierro y el cobre. Pero hay dos hábitos sencillos que ayudan en este equilibro de nuestras defensas, y tienen que ver con el agua. Beber en abundancia nos ayudará a estar hidratados y luchar contra patologías, pero también es la medida más efectiva para protegernos de la proliferación de gérmenes cuando nos lavamos las manos frecuentemente.

Los complementos alimenticios no deben utilizarse como sustitutos de una dieta equilibrada y variada y un estilo de vida saludable.

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