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De “perros taza de té” a “gatos de lujo”: el peligroso negocio de los animales bonitos en Instagram

Tras la reciente polémica protagonizada por el influencer Pelayo Díaz, varios expertos analizan el auge de los criaderos que comercializan perros de ‘lujo’ y el éxito de estos ejemplares en las redes sociales.

Los chihuahua son, por su aspecto y expresividad, uno de los perros más reclamados en criaderos y populares en las redes sociales. Su precio depende de eso que llaman "pedigrí".
Los chihuahua son, por su aspecto y expresividad, uno de los perros más reclamados en criaderos y populares en las redes sociales. Su precio depende de eso que llaman "pedigrí". Getty Images

“Esta mañana nos ha llegado este maravilloso regalo por parte de @LuxuryToyPuppies, que nos escucharon decir en nuestro Instagram lo mucho que nos gustaría tener un pomerania”. Así anunciaba hace unos días Pelayo Díaz, influencer con un millón de seguidores en Instagram, la llegada a su hogar de Vidu, un pequeño cachorro de dos meses. Junto al texto, el asturiano y su marido, Andy McDougall, posaban con el perro en una fotografía en blanco y negro que tenía todos los ingredientes para generar likes. Sin embargo, las críticas no tardaron en empañar el idílico retrato. Numerosos seguidores mostraron su rechazo a que el cachorro fuera un regalo enviado a través de un servicio de mensajería en plena pandemia, así como a la compra de animales en lugar de su adopción.

El revuelto causado por la llegada de Vidu a casa de Pelayo fue tal que el propio criadero, Luxury Toy Puppies, eliminó su cuenta de Instagram y desapareció de la faz de Internet. “Es un buen paso. Han recibido el mensaje ‘no nos gusta lo que hacéis’ y ahora se lo pensarán mucho antes de regalar otro perrito”, opina la actriz y activista Lluvia Rojo

La actriz Lluvia Rojo, conocida por su trabajo en series como Cuéntame cómo pasó, es también una convencida activista animalista. Enfrascada en la lucha por los derechos de los animales desde que era adolescente, considera que la polémica es positiva por reabrir el debate sobre el abandono animal.“Nuestro deber es preguntarnos qué hay detrás de lo que consumimos, o de lo que incitamos a que otros consuman a cambio de dinero o producto, que es lo que hace un influencer. Aunque muchos perros tienen suerte y van a casas donde se les quiere con locura –estoy segura que es el caso de Pelayo–, comprando o aceptando un perro de criadero se apoya un negocio en el que se trata a los animales como esclavos y en el que puede existir maltrato”, explica a ICON. El revuelto causado por la llegada de Vidu a casa de Pelayo fue tal que el propio criadero, Luxury Toy Puppies, eliminó su cuenta de Instagram y desapareció de la faz de Internet. “Es un buen paso. Han recibido el mensaje ‘no nos gusta lo que hacéis’ y ahora se lo pensarán mucho antes de regalar otro perrito”, añade Rojo.

Ignacio Nonell, propietario de la tienda Luxury Pets –situada en el madrileño barrio de Salamanca–, reconoce que se enfadó cuando, a pesar de tener su marca registrada, surgía una web de venta de cachorros con un nombre tan similar al suyo. La coincidencia provocó que, cuando estalló la polémica, el propio Pelayo se pusiera en contacto con él para contarle lo que estaba ocurriendo: “Me quedé en shock cuando recibí su mensaje, pero le aclaré que se confundía de empresa y fue muy amable. En Luxury Toy Puppies ejercen más como brokers: van a los criadores, eligen los cachorros y los ponen a la venta online”. Nonell, que vende desde hace décadas este tipo de perros toy, alega que ellos se aseguran de que sus cachorros procedan de criaderos responsables y estén en perfecto estado de salud, además de seguir su crecimiento durante los seis meses posteriores a la compra. “Soy partidario de adoptar siempre que se pueda, pero nuestros animales no se abandonan porque requieren de una inversión de entre 1.500 y 2000 euros. Quien se gasta eso en un perro tiene que tenerlo muy claro”.

La polémica imagen en la que el influencer Pelayo Díaz posó con un perro enviado por una empresa llamada Luxury Toy Puppies (
La polémica imagen en la que el influencer Pelayo Díaz posó con un perro enviado por una empresa llamada Luxury Toy Puppies ( Getty Images

Antes de que Luxury Toy Puppies borrara de forma fulminante su presencia en redes, muchos tuiteros se aseguraron de dejar constancia de cómo otra conocida prescriptora española, Marta Lozano, también posaba en su perfil con un perrito adquirido por la misma vía. Tras la avalancha de tuits y comentarios contra la práctica de mercadear con los llamados toy dogs (perros juguete), el influencer asturiano decidió publicar un extenso comunicado en su perfil en el que, además de aclarar que “que no está a favor de los criaderos crueles, pero sí de los que se dedican a perpetuar las razas”, pidió disculpas asegurando que tiene la intención inmediata de colaborar con una protectora de animales. Preguntado por esta publicación al respecto de la polémica, declinó hacer declaraciones más allá del comunicado publicado en su perfil de Instagram.

Nacho Paunero, presidente de la protectora El refugio, manifiesta que, “en un país en el que se abandonan más de cien mil cada año, jamás se debería comprar un perro o un gato”. Las protectoras han interrumpido temporalmente las adopciones y el voluntariado para evitar el contacto social y los desplazamientos. “Ahora no es el mejor momento porque es muy difícil valorar si realmente la persona/familia lo quiere por capricho (poder salir a la calle, por ejemplo) o es fruto de una decisión meditada. También porque, al pasar estos días las 24 horas junto al perro, podrían sufrir el conocido como Trastorno de Ansiedad por Separación cuando el dueño vuelva a la normalidad”, dicen desde la Lliga per a la Protecció d'animals i plantes de Barcelona.

Según un estudio de la Fundación Affinity publicado en 2019, hasta un 10% de los abandonos de mascotas se debe a la pérdida de interés por parte de sus dueños. “Si no se regula la venta no se podrá acabar con el abandono. Cualquiera puede abrir hoy una web, vender un perro y nadie controla qué pasa con él. Hay gente criando en naves, en mitad de la montaña y sin veterinario. Es una estafa y eso está ocurriendo en España”, añade Nonell, que asegura que su tienda recibe inspecciones periódicas y apuesta por establecer códigos de crianza responsables.

“He rechazado vender perros a chicas que cuando los han cogido me han preguntado cómo les quedaban”, afirma Ignacio Nonell, propietario de la tienda Luxury Pets. “Se prefieren animales manejables, que puedan vivir en pisos reducidos y con los que se pueda viajar. Pero hay un límite, y los 'tea cup' son perros con raquitismo y con una salud desastrosa”

Pero esta no es la primera vez que personajes conocidos se enfrentan al vituperio público por favorecer la compra de animales. Justin Bieber recibió el pasado año los reproches de la célebre ONG PETA, acusándolo de presumir en redes de dos gatos exóticos por los que habría pagado más de 32.000 euros. Aunque la raza es legal en California, donde vive junto a su esposa Hailey Baldwin, lo cierto es que la compraventa de estos felinos no está permitida en la mayoría de estados. El matrimonio también ha estado en el punto de mira por formar parte de la selecta clientela de Tea Cup Puppies, otra empresa especializada en mascotas tea cup, estremecedor nombre con el que se conoce a las versiones en tamaño taza de té de razas como el yorkshire terrier o chihuahua.

En la web del criadero en cuestión, además de vender este tipo de cachorros popularizados por Paris Hilton, tienen un apartado dedicado a publicitar las celebrities (Julio Iglesias Jr., entre otros) que han adquirido allí a sus ‘perros peluche’. Animales presentados como tal en la cuenta de Instagram de la empresa donde incluso los hacen posar metidos en delicadas tazas de porcelana. Debido a su diminuto tamaño, estos perros suelen sufrir dolores crónicos, dificultades respiratorias, artritis y problemas en los huesos, por lo que el debate sobre la ética de los cruces genéticos que requieren lleva tiempo levantando polvareda.

Junto a esos cachorros diminutos, los bautizados como toy dogs (perros juguete) también han despertado las feroces críticas de los animalistas. Este concepto incluye a las versiones mini de razas como pomerania, caniche o yorkshire terrier, entre otras. En una red social como Instagram, que exhibe un indudable punto de vanidad y ostentación, la sensación general es que la fotogenia de estas mascotas es una clave de su éxito. Rojo ratifica la impresión: “Tu perro no es un objeto, estás cosificándolo. Estás mostrándolo como un símbolo de riqueza, de algo que quieres aparentar. ¡No estás enseñándole a tus seguidores lo bien que te queda tu nueva chaqueta de Gucci!”

Los perritos que caben en una taza, como el de esta foto tomada del Instagram de una empresa que los vende, son, para algunos, bonitos en el exterior. En su interior suelen sufrir dolores crónicos, dificultades respiratorias, artritis y problemas en los huesos.
Los perritos que caben en una taza, como el de esta foto tomada del Instagram de una empresa que los vende, son, para algunos, bonitos en el exterior. En su interior suelen sufrir dolores crónicos, dificultades respiratorias, artritis y problemas en los huesos. Instagram

Muchos incluso los convierten en protagonistas de cuentas de Instagram propias dedicadas a mostrar al mundo lo adorables que son sus perros están ataviados con todo tipo de prendas y accesorios, muchos de ellos firmados por marcas de lujo. El minúsculo Jiffpom, con diez millones de seguidores en Instagram y que incluso ha realizado cameos en videoclips de Katy Perry, es solo un ejemplo del éxito de estos animales con aspecto de peluche, armarios que ya quisieran para sí muchos humanos y poses más estudiadas que las de los influencers más seguidos. “He rechazado vender perros a chicas que cuando los han cogido me han preguntado cómo les quedaban”, afirma Nonell, que achaca al estilo de vida occidental el éxito de los perros pequeños: “Se prefieren animales manejables, que puedan vivir en pisos reducidos y con los que se pueda viajar continuamente, incluso llevarlos en la cabina del avión. Pero hay un límite, y los tea cup son perros con raquitismo y con una salud desastrosa”.

Desde la protectora de Barcelona también expresan su preocupación ante la glamurización no solo de la compra, sino de ciertas razas y tamaños etiquetados por muchas empresas como perros ‘deluxe’, ‘diamond’ y, por supuesto, ‘toy’. “Es muy triste que se trate a los animales como objetos. Sigue habiendo mucha gente que no es consciente de lo que representa tener un animal como compañero de vida”, concluyen. En España es fácil toparse con compañías como nombres como Puppy Diamond, Luxury Scort Cats –especializada en gatos– o las mencionadas Luxury Toy Puppies y Luxury Pets. En contraste, Lluvia Rojo confirma que no hay nada más glamuroso que “salir divina en tus fotos de Instagram con un perrete adoptado y feliz”. Celebrities como Jessica Chastain, Hilary Swank, Clara Lago o Charlize Theron pueden dar fe de sus palabras.

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