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TRIBUNA i

Lo que la revolución tecnológica puede hacer contra la violencia de género

La lucha contra las agresiones puede encontrar un nuevo aliado en el Blockchain. En América Latina y el Caribe la infraestructura está lista para ser usada de forma gratuita y abre oportunidades

“Mi papá me pega cuando viene tomado (borracho)”, dijo María. Soltó esas palabras con un hilo de voz, sin rabia y sin afán de denuncia, pero con el lastre de una vergüenza que no le dejaba levantar la mirada y que hacía temblar su voz infantil. Evaluábamos un proyecto de desarrollo en Chiapas, México, y se sinceró ante nosotros, unos extraños. Han transcurrido unos años desde aquella confesión y, sin embargo, realidades como la de María no han dejado de ser frecuentes ni son hechos aislados. La violencia de género sigue siendo un problema de enormes dimensiones que enfrenta a mujeres y niñas no solo a situaciones de riesgo físico, sino de exclusión económica y social.

Los estudios recientes indican que entre un 10 y un 30% de las mujeres y niñas de América Latina y el Caribe han sufrido violencia física por parte de sus compañeros o familiares, y entre un 30 y un 70% han recibido maltrato psicológico. Según un análisis del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el coste de la violencia de género en términos del PIB de esta región triplica el correspondiente a Francia, Canadá y Alemania. Pero más allá del coste económico o de los daños físicos, la violencia de género conlleva indefensión, estigma y aislamiento social.

La revolución tecnológica digital está llamada a jugar un papel trascendental en este ámbito. Mientras se ha destacado el impacto negativo de la tecnología en el agravamiento de ciertas conductas machistas como el ciberacoso, el sexting o las grabaciones de conductas violentas, con mucha repercusión mediática, estamos presenciando el desarrollo de aplicaciones muy interesantes para la geolocalización y la alerta temprana de situaciones de vulnerabilidad de las víctimas. Junto a ellas, la tecnología de blockchain puede convertirse en un arma formidable para empoderar a las víctimas.

Blockchain (cadena de bloques) es un protocolo digital que permite establecer un registro documental inalterable. Lo consigue de forma barata y sencilla, y resulta casi imposible modificarlo o piratearlo sin que salten inmediatamente las alarmas. Esta capacidad ha dado lugar a que nuevas aplicaciones usen internet para documentar y establecer, con un registro de tiempo, la autoría de todos los acontecimientos o comportamientos.

Esta tecnología permite afrontar tres consecuencias de la violencia de género: la indefensión, el estigma y el aislamiento. El registro de comportamientos indeseados o violentos, con prueba de tiempo, con imágenes o grabaciones de audio. Estas pruebas tienen el potencial de abrir todo un campo de utilización con calidad de prueba y validez legal para facilitar declaraciones o procesos de carácter civil o penal en casos de violencia de género, lo que permite mermar la situación de indefensión.

Entre un 10 y un 30% de las mujeres y niñas de América Latina y el Caribe han sufrido violencia física por parte de sus compañeros o familiares

El desarrollo de aplicaciones de la tecnología blockchain con impacto en inclusión social es una de las prioridades del BID Lab, el laboratorio de innovación del Grupo del Banco Interamericano de Desarrollo. Desde hace un año, el BID Lab ha liderado la formación de una alianza global para el desarrollo de este ecosistema en América Latina y el Caribe, más conocida por el nombre de LACChain.

En el marco de esta alianza e inspirados por los avances de la red Alastria en España (una red realizada de forma colaborativa y voluntaria entre varios de sus socios y para el servicio de todos), hemos habilitado una infraestructura gratuita para el desarrollo de aplicaciones de la tecnología con impacto en inclusión. Esta red de pruebas, al conseguir de una manera sencilla que el desarrollo de proyectos sea más barato, menos incierto e inmediatamente escalable, está siendo utilizada por un gran número de entidades de América Latina y el Caribe.

Como parte de este esfuerzo, acabamos de lanzar una herramienta gratuita y al alcance de todos que permite el registro documental con prueba de tiempo denominada LACChain Notarizer. De la misma manera que ya existen aplicaciones para documentar online accidentes automovilísticos con el fin ejercer las reclamaciones ante las compañías aseguradoras, esta herramienta podría ser utilizada para que víctimas de abusos documenten situaciones de vulnerabilidad o episodios de violencia.

En segundo lugar, sobre la base de esta tecnología podemos hoy acabar con la estigmatización de las víctimas mediante procesos de identificación que respeten su privacidad y en los que ellas mismas pueden elegir los datos personales que quieren compartir en cada momento del proceso. Por último, se abre el camino para acabar con el aislamiento de la víctima mediante la programación de procesos automatizados, llamados contratos inteligentes, que permiten detonar en tiempo real protocolos de actuación en seguridad preventiva, asistencia temprana y protocolos de atención, como órdenes de alejamiento, mantenimiento de acceso a cuentas bancarias o atención postraumática, todo ello en función de datos objetivos de niveles de vulnerabilidad y de forma completamente anónima.

Desde un punto de vista estrictamente tecnológico, blockchain está listo. En el ámbito de la violencia de género, solo falta que las empresas tecnológicas aprovechen la oportunidad de negocio que supone el desarrollo de aplicaciones específicas para combatirla y hagan de ello una realidad comercial. Por ello, BID Lab, que como laboratorio de innovación lleva más de 20 años fomentando el desarrollo de emprendimientos en la región, acaba de lanzar, en colaboración con la Fundación Everis, un reto para emprendedores con el fin de captar las mejores ideas y acelerar los mejores emprendimientos para llevar al mercado una solución de este tipo.

Los ganadores se beneficiarán de un proceso de aceleración integral por parte de los miembros de la alianza LACChain y podrán recibir financiación por parte del BID Lab. Herramientas así nos permitirían volver a entrevistar a María y decirle: “Bájate esta aplicación y, si te ocurre de nuevo, úsala, que las cosas pueden empezar a cambiar”.

Alejandro Pardo Vegezzi es especialista principal en el BID Lab y líder de LACChain.

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