Espío a tortugas apareándose con muñecos sexuales impresos en 3D

Un investigador estudia el comportamiento salvaje de los quelonios con nuevas tecnologías

tortugas fuera del agua captadas durante el estudio en Canadá.
tortugas fuera del agua captadas durante el estudio en Canadá.Grégory Bulté

Soy un voyeur de tortugas. Grabo la vida privada de las tortugas con cámaras ocultas y he llegado incluso a subir a Internet algunos fragmentos picantes. Esta peculiar inclinación mía forma parte de mi trabajo como ecólogo comportamental de quelonios.

Espío a las tortugas para documentar y entender cómo hacen más tortugas. Esto puede parecer una cosa sencilla teniendo en cuenta la lentitud de los sujetos, pero ¿hasta qué punto es difícil espiar a tortugas? Pues más difícil de lo que parece, pero también más interesante. Y gracias a aparatos baratos como cámaras e impresoras 3D, cada vez resulta más barato y divertido.

En los documentales y en los medios de comunicación a menudo se muestra a las tortugas haciendo una de estas dos cosas: o pasando perezosamente los días de verano tomando el sol sobre un tronco o sorteando penosamente los coches para alcanzar un lugar seguro donde enterrar sus huevos. Estos comportamientos son esenciales para el negocio de la fabricación de bebés de tortuga y ya sabemos bastante acerca de ellos.

Pero de lo que sabemos menos son de los entresijos del cortejo y el apareamiento: de lo que ocurre bajo la turbia superficie de lagos, ríos, estanques, pantanos, marismas y otros entornos acuáticos.

Las cámaras sumergibles baratas están mejorando nuestra manera de trabajar. Los ecólogos animales han acogido de buen grado estos juguetitos porque les permiten echar una ojeada durante un tiempo prolongado y molestando solo lo justo a sus sujetos de estudio favoritos.

El autor del estudio, con su tortuga impresa en 3D.
El autor del estudio, con su tortuga impresa en 3D.

La impresión en 3D también nos abre nuevas e interesantes vías para el estudio del comportamiento animal sobre el terreno. Ahora somos capaces de producir, rápidamente y sin mucho coste, señuelos en forma de animal con una anatomía realista. Hemos empezado a usar estas nuevas herramientas para arrojar algo de luz en los hábitos de apareamiento de la tortuga mapa del norte, que está en la lista de especies en peligro de extinción en Canadá.

Lo más sorprendente de las tortugas mapa es la gran diferencia de tamaño entre machos y hembras. Una hembra adulta grande puede superar los tres kilos, mientras que un macho buenorro llegará con suerte a pesar 350 gramos.

Esta asimetría de tamaños es el resultado de dos hechos. El primero, que las tortugas mapa macho no pelean entre sí, que es el comportamiento clave que justifica la corpulencia en los animales. Y es que en muchas especies, cuando dos machos encuentran a la vez a una hembra receptiva, las cosas se ponen feas entre ellos, si no es que corre la sangre. Lo normal es que el macho más grande salga vencedor y pase sus genes de gran macho a la siguiente generación. Pero en las tortugas mapa no. Sus machos diminutos no se ven alterados por sus rivales.

El segundo factor es la correlación entre el tampoco de una madre y el de sus crías. Las madres grandes ponen huevos también grandes. Y de ellos nacen bebés grandes. Esos bebés grandes tienen más posibilidades de superar los primeros días de vida que los pequeños. Por eso la selección natural ha favorecido a las hembras de gran tamaño.

Dos tortugas adultas, en la que se aprecia la diferencia de tamaños entre las tortugas macho (el más pequeño) y las hembra.
Dos tortugas adultas, en la que se aprecia la diferencia de tamaños entre las tortugas macho (el más pequeño) y las hembra.Grégory Bulté

Que los machos sean conscientes de esto o no es algo que teníamos que descubrir con nuestras cámaras y nuestras muñecas de tortugas impresas en 3D de varios tamaños. Nuestra predicción era sencilla. Si un macho normal se topa con muchas hembras de varios tamaños (como ocurre por los peculiares hábitos de hibernación de esta especie) y no puede aparearse con todas ellas, optará por las hembras más grandes.

Cada otoño las tortugas mapa se reúnen en puntos específicos de lagos y ríos, y allí pasan el invierno, tranquilamente, en el fondo. Estas zonas de hibernación también sirven para el apareamiento. Las tortugas copulan cuando llegan a esos lugares comunitarios a partir de otoño, y se echan una siestecita de cinco meses (que se parece a algo como esto).

Y cuando por fin llega la primavera, se aparean de nuevo. Cientos de tortugas pueden juntarse en estos lugares comunitarios, y eso hace inconcebible para muchos machos que puedan aparearse con todas las hembras presentes. Durante un corto tiempo, nos encontramos con un puñado de tortugas libidinosas concentradas en un mismo punto. Y eso es un sueño hecho realidad para un ecólogo comportamental de quelonios, como yo.

Para verificar nuestras predicciones, imprimimos unos señuelos con forma de tortuga mapa hembra y los colocamos por parejas en dos de esos puntos de concentración. Esos señuelos eran totalmente idénticos en todo, salvo en su tamaño. Uno era del tamaño medio de una hembra, y el segundo era un poco más pequeño que la mayor hembra que hemos encontrado en nuestros estudios de población.

Luego montamos a la desigual pareja en un dispositivo en el que también habíamos colocado una cámara, y lo sumergimos todo en el fondo de un lago a primera hora del día para sacarlo al final de la jornada. Repetimos la operación a lo largo de nueve días, con dos parejas de señuelos.

La respuesta de los machos salvajes era clara: preferían las hembras grandes. Los señuelos más grandes recibieron casi el doble de visitas de machos y cinco veces más intentos de apareamiento que los pequeños.

Este vídeo muestra cómo es un intento de apareamiento (se reproduce acelerado y le hemos añadido acompañamiento musical).

Las cámaras nos abren una ventana a la vida privada y subacuática de los animales. Gracias a estos dispositivos y a otras tecnologías, como los escáneres e impresoras en 3D, podemos comprobar nuestras hipótesis y predicciones, o simplemente observar lo que hacen los animales.

Mientras analizábamos los vídeos de nuestros experimentos, vimos varios fenómenos que no conocíamos, como el de una tortuga hembra que parecía chillarle a uno de los señuelos o a un somorgujo atacando a un señuelo macho. Puede que sean solo anécdotas ahora mismo, pero quizá den más de sí.

La omnipresencia y el bajo precio de las cámaras nos brindarán, sin duda, muchas observaciones interesantes sobre los animales acuáticos, las tortugas entre ellos. Y puede que algunos influyan en nuestro modo de concebir el comportamiento animal, y otros simplemente no den pistas intrigantes de un mundo bastante inexplorado.

Grégory Bulté es instructor, ecólogo y biólogo evolutivo en la Universidad de Carleton

The Conversation

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