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Mastines en tierra de lobos

Mastines en tierra de lobos

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El ganadero Fernando Rodríguez Tábara tiene 21 años y vive en una de las tierras con más densidad lobera de España. Para evitar ataques a sus vacas se ha armado con un escuadrón de perros guardianes

  • El ganadero Fernando Rodríguez Tábara con sus perros en un bosque cercano a su pueblo, Cerdillo de Sanabria, en las montañas del noroeste de la provincia de Zamora.
    1El ganadero Fernando Rodríguez Tábara con sus perros en un bosque cercano a su pueblo, Cerdillo de Sanabria, en las montañas del noroeste de la provincia de Zamora.
  • La jornada que pasamos con Fernando terminó con el ganadero montando a caballo, una de sus aficiones favoritas en su vida en el campo, donde quiere permanecer siempre.
    2La jornada que pasamos con Fernando terminó con el ganadero montando a caballo, una de sus aficiones favoritas en su vida en el campo, donde quiere permanecer siempre.
  • Fernando Rodríguez Tábara, en la entrada de su establo. Allí guarda sus terneros y mete con ellos a los cachorros de mastín desde que tienen unas pocas semanas para que se acostumbren a estar siempre junto a los terneros. Esa será la garantía de que cuando estos perros crezcan y salgan al aire libre sean la presencia amenazante que disuada a los lobos de acercarse a las vacas.
    3Fernando Rodríguez Tábara, en la entrada de su establo. Allí guarda sus terneros y mete con ellos a los cachorros de mastín desde que tienen unas pocas semanas para que se acostumbren a estar siempre junto a los terneros. Esa será la garantía de que cuando estos perros crezcan y salgan al aire libre sean la presencia amenazante que disuada a los lobos de acercarse a las vacas.
  • El joven ganadero, en un prado con dos de sus perros. Fernando le pone a sus mastines nombres curiosos como Pantera, Puigdemont o Extremeña. Mantiene con ellos una relación de afecto pero de calculada distancia, porque los mastines no deben vincularse demasiado a los humanos para que no se rompa su instinto de estar constantemente junto a las vacas.
    4El joven ganadero, en un prado con dos de sus perros. Fernando le pone a sus mastines nombres curiosos como Pantera, Puigdemont o Extremeña. Mantiene con ellos una relación de afecto pero de calculada distancia, porque los mastines no deben vincularse demasiado a los humanos para que no se rompa su instinto de estar constantemente junto a las vacas.
  • Fernando, en uno de sus prados entre perros y vacas. Cuando estábamos con él paseando entre los animales, nos señaló a una gran vaca a la que le faltaba la cola, amputada seguramente por el ataque de un 'Canis lupus signatus', o lobo ibérico.
    5Fernando, en uno de sus prados entre perros y vacas. Cuando estábamos con él paseando entre los animales, nos señaló a una gran vaca a la que le faltaba la cola, amputada seguramente por el ataque de un 'Canis lupus signatus', o lobo ibérico.
  • Detalle del cuello de un perro con un collar de pinchos. A este collar, que supone un seguro ante posibles mordeduras de lobo en la yugular, se le conoce en esta región zamorana como carrancas o carlancas. Suele ser de cuero, y antiguamente se hacía también de metal, chapa o madera.
    6Detalle del cuello de un perro con un collar de pinchos. A este collar, que supone un seguro ante posibles mordeduras de lobo en la yugular, se le conoce en esta región zamorana como carrancas o carlancas. Suele ser de cuero, y antiguamente se hacía también de metal, chapa o madera.
  • El pastor enseña los dientes de un mastín.
    7El pastor enseña los dientes de un mastín.
  • Fernando, en el establo con sus cachorros de mastín. El ganadero nos explicó que no siempre los ejemplares "más puros o más bonitos" son los más efectivos en la lucha contra el lobo. Sus preferidos son los que llama "atigrados", tal vez menos canónicos en su hermosura de mastín o de menor envergadura, pero perfeccionados por él, tras varios cruces y generaciones, para el cuidado del ganado.
    8Fernando, en el establo con sus cachorros de mastín. El ganadero nos explicó que no siempre los ejemplares "más puros o más bonitos" son los más efectivos en la lucha contra el lobo. Sus preferidos son los que llama "atigrados", tal vez menos canónicos en su hermosura de mastín o de menor envergadura, pero perfeccionados por él, tras varios cruces y generaciones, para el cuidado del ganado.
  • La sala de estar de casa de la familia Rodríguez Tábara. Allí viven Pepe Rodríguez, Luis Tábara y su hijo Fernando. En la aldea, Cerdillo de Sanabria, donde hace décadas había más de 50 casas habitadas, ya solo están habitadas la suya y la de una tía de Fernando que vive sola. Zamora es la provincia española que más población ha perdido desde 1999.
    9La sala de estar de casa de la familia Rodríguez Tábara. Allí viven Pepe Rodríguez, Luis Tábara y su hijo Fernando. En la aldea, Cerdillo de Sanabria, donde hace décadas había más de 50 casas habitadas, ya solo están habitadas la suya y la de una tía de Fernando que vive sola. Zamora es la provincia española que más población ha perdido desde 1999.
  • Pepe Rodríguez, padre de Fernando, que ha cuidado ganado desde niño. Él conserva un recuerdo muy malo del cánido, por la cantidad de ovejas y terneras que le mató en el pasado, según cuenta. A diferencia de su hijo Fernando, que tiene una visión más moderna de la posible convivencia de la ganadería extensiva con la conservación del lobo y su provecho ecoturístico, Pepe expresa sin dobleces sus sentimientos: "Me cago en el lobo", nos dijo mientras se fumaba un pitillo.
    10Pepe Rodríguez, padre de Fernando, que ha cuidado ganado desde niño. Él conserva un recuerdo muy malo del cánido, por la cantidad de ovejas y terneras que le mató en el pasado, según cuenta. A diferencia de su hijo Fernando, que tiene una visión más moderna de la posible convivencia de la ganadería extensiva con la conservación del lobo y su provecho ecoturístico, Pepe expresa sin dobleces sus sentimientos: "Me cago en el lobo", nos dijo mientras se fumaba un pitillo.
  • Fernando, en el establo con sus terneros. El joven ganadero ha cogido el testigo de sus padres y se ocupa, con ayuda de ellos, de sacar adelante el negocio con más de 100 vacas. También planea abrir una granja turística para que, según explica, vaya gente de ciudad con sus hijos a conocer los animales del campo y sobre todo el misterioso mundo del lobo, que él tan bien conoce.
    11Fernando, en el establo con sus terneros. El joven ganadero ha cogido el testigo de sus padres y se ocupa, con ayuda de ellos, de sacar adelante el negocio con más de 100 vacas. También planea abrir una granja turística para que, según explica, vaya gente de ciudad con sus hijos a conocer los animales del campo y sobre todo el misterioso mundo del lobo, que él tan bien conoce.