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Jackson Browne, Jenny Lewis y Jonathan Wilson unen sus voces contra el olvido de Haití

El músico estadounidense reúne a varios artistas internacionales en el álbum benéfico 'Let The Rhyhm: Haiti Song Summit Vol.1' destinado a paliar los daños que aún persisten tras el terremoto de 2010

Artistas participantes en el álbum  'Let The Rhyhm: Haiti Song Summit Vol.1'. Imagen cedida por Artists for Peace and Justice (APJ).
Artistas participantes en el álbum 'Let The Rhyhm: Haiti Song Summit Vol.1'. Imagen cedida por Artists for Peace and Justice (APJ).

Cuando Jackson Browne piso Haití por primera vez, habían pasado cuatro años de una de las peores catástrofes naturales que vivió el mundo y el peor desastre en la historia de aquel país. Un temblor que asoló al corazón de Caribe en 2010 y se saldó con la muerte de 316.000 personas. Visibles aún las consecuencias de aquel seísmo, los daños materiales y emocionales que devastaron al pueblo haitiano mostraron al músico estadounidense una realidad que acabaría marcando al artista, personal y profesionalmente.

“Aunque la tierra tiemble y nuestros cimientos se quiebren, nos reuniremos y los construiremos de nuevo”, cantaba Jackson Browne en Standing In The Breach. Aquella canción, incluida en el disco del mismo nombre y publicada en 2014, era el reflejo de la experiencia que el músico vivió durante su viaje a Haití. El tema sirvió como grito de esperanza para un país que trataba de reconstruirse a sí mismo y se convirtió en el germen de un proyecto que daría como resultado el álbum benéfico que esta semana ha visto la luz: Let The Rhyhm: Haiti Song Summit Vol.1.

Tendrían que pasar varios años y hasta tres viajes de regreso a Haití para dar forma a este disco colectivo en el que destacan nombres como Jonathan Wilson, Jenny Lewis, el cantautor haitiano Paul Beaubrun, el músico senegalés Habib Koité o el guitarrista español Raúl Rodríguez. Un periodo de tiempo que a Browne le sirvió para conocer las raíces y las herencias culturales, de las que también forma parte Estados Unidos.

Como parte de una generación de artistas comprometidos, Browne aspira a que sus trabajos engloben un mismo discurso. Las canciones, quién colabora en ellas, el mapa sonoro que las construye o dónde se graba un disco como este es tan importante como el mensaje que guarda. En este sentido, Let The Rhyhm consigue aunar la esencia de un país como Haití través de la música de la que es heredera y con la que tanto vínculo mantienen países como Estados Unidos, España o Senegal. Esa es la razón por la que el músico estadounidense quiso que artistas de todos estos países entrelazaran sus voces en este proyecto multicultural en el que se funden lenguas que cantan en inglés, criollo, khassonké —idioma del oeste de Mali—, mandinga o español.

Así surgen canciones como Goddess at the Wheel, una celebración de raíces musicales versión de una canción tradicional mandinga llamada Koulandian en la que la guitarra eléctrica del músico maliense Habib Koité se combina elegante con las luminosas cuerdas flamencas del español Raúl Rodríguez. Koité también participa en Under the Supermon, una balada compuesta junto con Jenny Lewis en la que la guitarra acústica se funde con los ritmos africanos.

En ella, la artista americana habla sobre los sentimientos que experimentó durante su primer viaje a Haití tras el terremoto: “Cerré los ojos / sabía que no estaba en casa / Todo el mundo está en el caos / Nadie quiere estar solo bajo la super Luna”. Junto a ella, abriendo el disco Jonathan Wilson, con quien coescribe Lapé, Lanmou una canción con la que rinden tributo a la música vudú haitiana y en la que colaboran varios artistas locales.

La firma de Jackson Browne también aparece en varios de los temas de este álbum colectivo. Una de ellas es Love is Love, un retrato del pueblo haitiano compuesto en uno de sus primeros viajes al país caribeño. "Contiene algunas de mis impresiones inmediatas de Haití, pero especialmente refleja el espíritu que vi en los rostros de aquellas familias, la forma en la que se enfrentan al desafío de reconstruir su país ante múltiples desastres", cuenta Browne en una entrevista concedida a la revista Rolling Stone.

Grabado en colaboración con Artists for Peace and Justice (APJ), un organismo sin ánimo de lucro que ayuda a las comunidades más marcadas por el terremoto de Haití, todo lo recaudado con Let The Rhyhm: Haiti Song Summit Vol.1. será destinado a los proyectos educativos y de salud que desarrolla la APJ. Música contra el olvido. Porque, aunque la devastación que hace diez años se vivió desde el interior de la tierra ya empiece a cicatrizar, ahora toca cerrar las brechas de un seísmo con réplicas sociales y políticas.

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