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Cielos teñidos de rojo, columnas ardientes y paisajes devastados. Retrato de Australia en llamas

Cielos teñidos de rojo, columnas ardientes y paisajes devastados. Retrato de Australia en llamas

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Cielos nocturnos iluminados de rojo. Columnas ardientes. Desesperación y devastación. Parece el retrato de una guerra. La guerra del fuego contra los bosques, contra las personas y contra los animales. Una guerra avivada por un clima cada vez más extremo, con sequías y temperaturas récord. Esta es la mirada de un fotógrafo entre el humo y las llamas de los incendios de Nueva Gales del Sur y Victoria.

  • Un hombre observa desde su jardín el horizonte en llamas causado por el incendio de Green Wattle Creek, al oeste de Sídney.
    1Un hombre observa desde su jardín el horizonte en llamas causado por el incendio de Green Wattle Creek, al oeste de Sídney.
  • El fuego incontrolado se ceba con las copas de los árboles en Yatte Yattah, en el Estado australiano de Nueva Gales del Sur.
    2El fuego incontrolado se ceba con las copas de los árboles en Yatte Yattah, en el Estado australiano de Nueva Gales del Sur.
  • Una casa y un coche devastados por los fuegos en Conjola Park, en el Estado de Nueva Gales del Sur.
    3Una casa y un coche devastados por los fuegos en Conjola Park, en el Estado de Nueva Gales del Sur.
  • Los bomberos tuvieron que abandonar sus camiones cuando el fuego se avivó repentinamente en Green Wattle Creek.
    4Los bomberos tuvieron que abandonar sus camiones cuando el fuego se avivó repentinamente en Green Wattle Creek.
  • Un caballo se arrastra a duras penas entre los troncos calcinados de un bosque de Bago, al oeste de Port Macquarie.
    5Un caballo se arrastra a duras penas entre los troncos calcinados de un bosque de Bago, al oeste de Port Macquarie.
  • Turistas buscan refugio del fuego a orillas del lago Conjola, en la costa sur de Nueva Gales del Sur, mientras los helicópteros recargan agua para luchar contra las llamas.
    6Turistas buscan refugio del fuego a orillas del lago Conjola, en la costa sur de Nueva Gales del Sur, mientras los helicópteros recargan agua para luchar contra las llamas.
  • Las llamas amenazan un cementerio de la localidad de Conjola.
    7Las llamas amenazan un cementerio de la localidad de Conjola.
  • Gaia es el nombre de este Boeing 737 que se emplea en la lucha y prevención de incendios forestales en Nueva Gales del Sur. El avión puede cargar hasta 15.000 litros de agua o retardante de fuego (que es precisamente lo que suelta en esta imagen tomada en Hill Top).
    8Gaia es el nombre de este Boeing 737 que se emplea en la lucha y prevención de incendios forestales en Nueva Gales del Sur. El avión puede cargar hasta 15.000 litros de agua o retardante de fuego (que es precisamente lo que suelta en esta imagen tomada en Hill Top).
  • Bomberos en Balmoral, al suroeste de Sídney.
    9Bomberos en Balmoral, al suroeste de Sídney.
  •  Niños entre los restos de una cama elástica quemada en Conjola Park.  _  Australia vive un infierno sin precedentes estas semanas. Aunque los incendios forestales son frecuentes durante el verano austral, los que arrasan desde noviembre parte de los Estados de Nueva Gales del Sur y Victoria son de los más feroces, devastadores y letales que se recuerdan. A principios de enero habían consumido más de 10 millones de hectáreas de superficie, destruido 2 millares de edificios y matado al menos a 28 personas (con muchos más desaparecidos), además de causar daños descomunales en la fauna. Decenas de miles de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares según avanzaban las columnas de fuego y acorralaban núcleos rurales. Las nubes tóxicas amenazan la calidad del aire en grandes ciudades como Sídney o Melbourne, donde se tuvieron que suspender los entrenamientos para el Open de Australia por el alto nivel de partículas dañinas para la salud suspendidas en el aire. En medio del debate global y nacional sobre el cambio climático —y tras una de las peores sequías en décadas y temperaturas máximas en diciembre—, los incendios forestales han adquirido dimensiones bélicas. Son muchos quienes expresan su preocupación estos días, ya que aún queda por delante otro mes caluroso: febrero. 
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    Niños entre los restos de una cama elástica quemada en Conjola Park.

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    Australia vive un infierno sin precedentes estas semanas. Aunque los incendios forestales son frecuentes durante el verano austral, los que arrasan desde noviembre parte de los Estados de Nueva Gales del Sur y Victoria son de los más feroces, devastadores y letales que se recuerdan. A principios de enero habían consumido más de 10 millones de hectáreas de superficie, destruido 2 millares de edificios y matado al menos a 28 personas (con muchos más desaparecidos), además de causar daños descomunales en la fauna. Decenas de miles de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares según avanzaban las columnas de fuego y acorralaban núcleos rurales. Las nubes tóxicas amenazan la calidad del aire en grandes ciudades como Sídney o Melbourne, donde se tuvieron que suspender los entrenamientos para el Open de Australia por el alto nivel de partículas dañinas para la salud suspendidas en el aire. En medio del debate global y nacional sobre el cambio climático —y tras una de las peores sequías en décadas y temperaturas máximas en diciembre—, los incendios forestales han adquirido dimensiones bélicas. Son muchos quienes expresan su preocupación estos días, ya que aún queda por delante otro mes caluroso: febrero.