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Sin escrutinio

El pacto con ERC exige una comparecencia de Sánchez

ERC PSOE
Reunión entre PSOE y ERC para negociar la investidura de Pedro Sánchez. EUROPA PRESS

El Consell Nacional de Esquerra Republicana de Catalunya se reunirá este jueves para ratificar o rechazar el documento negociado por su dirección con el Partido Socialista tras las elecciones del pasado 10 de noviembre, en el que se plasman los compromisos de este último a cambio de una abstención que permita la investidura de Pedro Sánchez. Tras celebrarse la votación en el Consell de ERC, la dirección socialista ha anunciado que informará del contenido del documento a la ejecutiva del partido, despejando a continuación el camino para celebrar la sesión de investidura a partir de esta misma semana.

En esta vertiginosa secuencia política destaca la ausencia de cualquier referencia a un trámite inexcusablemente debido a los ciudadanos por parte del candidato socialista, tras ocho meses de interinidad. Su decisión de conducir las negociaciones con ERC manteniendo una hermética reserva sobre su contenido le exige ahora comparecer públicamente para explicarlo con exhaustividad. Esta comparecencia, urgente y obligada, es tanto más necesaria por cuanto los extremos del acuerdo que han trascendido suscitan interrogantes cuya respuesta no puede confiarse a la mera publicación del documento. Tampoco dejarse para después de la investidura, so pena de provocar una grave disonancia entre la confianza institucional que el candidato llegue a obtener de la Cámara y la desafección política que pudieran suscitar sus compromisos para conseguirla una vez conocidos.

El documento suscrito por el Partido Socialista y ERC no es un programa de gobierno, sino un compromiso recíproco por el que esta última fuerza acepta facilitar la investidura a cambio de que, una vez formado el Ejecutivo, se adopten medidas relacionadas con la crisis territorial en Cataluña que no serán públicas hasta este jueves. La distinción, expresamente establecida por ambos partidos para posibilitar el acuerdo, no es irrelevante, puesto que podría dejar sin escrutinio decisiones políticas capaces de marcar una impronta trascendental en el futuro del país, si Sánchez no comparece para explicarlas. Al no formar parte del programa con el que el candidato se presenta a la investidura, el Congreso no tendrá ocasión de debatirlas formalmente ni de votarlas de manera específica. Y no sería concebible que el Partido Socialista remitiera la explicación del compromiso con ERC a la sesión de investidura a sabiendas de que lo que se va a tratar ahí es otra cosa. En concreto, el programa de gobierno acordado con Unidas Podemos.

No facilitará la ingente tarea que espera a un eventual Ejecutivo de Pedro Sánchez proyectar la idea de que su respaldo parlamentario no responde solo al hecho de haber articulado una mayoría en torno a ese programa, sino también a compromisos cuya verdadera sustancia no consta en él. Sobre todo cuando otros compromisos para sumar apoyos adicionales, como el suscrito con el PNV, remiten a los cerrados con ERC en un juego de espejos en el que, al final, todas las figuras aparecen borrosas. El tiempo para que el candidato socialista las clarifique es, sin duda, ajustado, porque a una parsimonia de meses le ha sucedido una precipitación de horas. En cualquier caso, no tan ajustado como para que no pueda hacerlo, y más tomando en consideración lo mucho que su estrategia para ser investido pone en juego.

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