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TRIBUNA i

Una oportunidad para acelerar el cambio hacia un desarrollo sostenible

Tenemos que garantizar una transición ecológica justa capaz de reducir las emisiones y de garantizar modelos de movilidad, producción, consumo y acceso a la energía

Una manifestación contra el cambio climático en Roma hace unas semanas.
Una manifestación contra el cambio climático en Roma hace unas semanas. AFP

Una de las grandes incógnitas de la próxima Cumbre del Clima organizada por las Naciones Unidas (COP25), es conocer cómo conseguirá llegar por fin Greta Thunberg, la popular joven activista, sin utilizar aviones que aumentan las emisiones contaminantes. Este hecho simboliza bien los retos a los que nos enfrentamos como país y como ciudadanos globales ante la inminente cita que tenemos con nuestro futuro inmediato.

Lo es por varias razones: en primer lugar, porque el liderazgo de esta adolescente sueca nos recuerda que nuestros hijos e hijas tienen derecho a un futuro con opciones que solo será posible si nosotros, la generación de sus padres y abuelos, tomamos las medidas necesarias, urgentes y disruptivas para cambiar el rumbo de un modelo económico, social y ambiental insostenible. De no hacerlo, podemos comprometer seriamente su futuro. Hablamos de la necesidad de un pacto generacional, como suele recordar el experto José Esquinas en las reuniones del consejo asesor de REDS (Red Española para el Desarrollo Sostenible) donde se ha discutido en numerosas ocasiones sobre la necesidad de crear un comité del defensor del futuro de los jóvenes.

En segundo lugar, lo es también porque el reto de Greta de llegar a la COP25 implica la necesidad de cambiar sus planes (ya estaba rumbo a Chile antes del cambio de sede) y de hacerlo renunciando a la vía más sencilla y más contaminante: coger un avión. Esto nos recuerda el necesario cambio de comportamiento político y ciudadano al que estamos convocados. Se trata de garantizar una transición ecológica justa capaz de reducir las emisiones y de garantizar modelos de movilidad, producción, consumo, acceso a la energía... totalmente sostenibles. Y todo ello sin permitir que los ciudadanos más vulnerables lo sean más todavía por no haber encontrado a tiempo vías alternativas a sus empleos y miedos de vida actuales.

Y por último, lo es por supuesto porque lo de Greta Thunberg es una llamada de atención a quienes deben tomar decisiones después de esa cumbre mundial para cumplir con los compromisos del Acuerdo de París, un acuerdo por el clima sellado en 2015 capaz de sentar las bases, los objetivos, los presupuestos y los indicadores de seguimiento que garanticen controlar la subida de la temperatura global del planeta y dejar una herencia justa a las generaciones venideras.

No son pocos los retos a los que se enfrenta esta COP25, máxime cuando los países más relevantes y más responsables para hacer posible el cambio, como EE UU se han bajado del compromiso

No son pocos los retos a los que se enfrenta esta COP25, máxime cuando los países más relevantes y más responsables para hacer posible el cambio, como EE UU se han bajado del compromiso. Esta no es solo una obligación ética, sino la salida inteligente a un modelo de sociedad que genera desigualdad, despilfarra recursos y compromete el futuro.

En esta apuesta, la Unión Europea es clave. Es el tiempo de Europa y la UE debe liderar la apuesta por los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), así como la consecución de un nuevo Green Deal, tal como recordaba la presidenta del grupo socialista, Iratxe García, hace unos días en un desayuno informativo. Europa debe hacer mucho más. Así queda reflejado en el informe Europe Sustainable Development Report 2019, publicado recientemente por la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN), cuya antena en España es REDS. El estudio señala que el camino emprendido hasta ahora no es suficiente. Es necesario acelerar el compromiso y los instrumentos que hagan viable sus cumplimento. La COP25 en la que esperamos que Greta consiga su objetivo, es un buen momento para demostrarlo. Y por cierto, la nueva legislatura que ahora arranca, es un buen escenario para convertir el pacto verde europeo en una política de Estado análoga a lo que fueron en su día los pactos de la Moncloa.

Leire Pajín es presidenta de la Red Española para el Desarrollo Sostenible (REDS).

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