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Madrid, verde y azul

Un 'Green new deal', como se plantea en otros lugares, podría servir para reenfocar nuestro sistema económico

Asistentes a la cumbre del clima celebrada hace un año en Katowice (Polonia), la COP24.
Asistentes a la cumbre del clima celebrada hace un año en Katowice (Polonia), la COP24. GETTY

Dentro de unos días una marea verde recorrerá las calles de la capital española. Y no por la educación. Serán los miles de personas —se calcula que 25.000— que acudirán a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el cambio climático, la llamada COP25, y entre las que estará la adolescente más influyente del mundo: Greta Thunberg.

Ante la renuncia a celebrarla de un Chile acosado por los disturbios, el Gobierno español se ofreció a acoger la mayor cita anual en la lucha por salvar el planeta. Una osada apuesta, por el poco tiempo de maniobra, pero un golpe de efecto para atraer la atención global sobre nuestro país en un tema que, salvo llamativas excepciones, cuenta ya con el respaldo general.

No es la primera vez que España se lanza a algo así de arriesgado: en la memoria no lejana está la Conferencia de Paz de Madrid de 1991, que sentó juntos a israelíes y palestinos; un éxito de organización y de impacto para nuestra acción exterior.

Ojalá la COP sirva también para movilizar más a la sociedad española. Una sociedad que considera que el cambio climático es la mayor amenaza para el mundo y que declara una conciencia medioambiental similar a la de otros países occidentales, pero que es poco consciente de su propia responsabilidad, según revela un reciente estudio del Real Instituto Elcano. Mientras en otros países europeos los partidos verdes ocupan cada vez un lugar más prominente, en España no hay ninguno con un mínimo peso en el panorama político. Inmersos en nuestro ensimismamiento particular, la cuestión medioambiental queda relegada en el debate público.

Pero la COP25 va a teñir Madrid también de azul, el color de Naciones Unidas. En un momento en el que el multilateralismo parece de capa caída, la capital española se convertirá por unos días en el centro del mayor esfuerzo concertado por atajar la principal amenaza global. Pese a que algunos solo ven este ejercicio en función de lo que va a costar, o de lo que va a dejar, en términos económicos, demuestra el compromiso decidido de España, independientemente del color del Gobierno, con el sistema multilateral.

Las Cumbres del Clima son además una muestra “informal” de hacia dónde debería apuntar un futuro del multilateralismo en el que participen no solo los Estados, sino todo tipo de actores, como empresas, ONG, expertos, universidades…

Y como consecuencia, esta gran cita debería servir asimismo para poner la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en el radar de la sociedad española. Los ODS pueden servir de guía para trazar una forma de vida más sostenible. Un Green New Deal, como se plantea en otros lugares, podría servir para reenfocar nuestro sistema económico. ¿Por qué no? De momento, deseamos todo el éxito a la COP25 de Madrid.

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