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COP25

¿Cómo mitigar el cambio climático desde la ciudad?

Estas son las soluciones que deben aplicar los entornos urbanos para paliar el alarmante aumento global de temperaturas

Una casa suburbana británica se hunde en el río Támesis durante una protesta de Extinction Rebellion para exigir una acción gubernamental más rápida sobre el cambio climático en Londres, Gran Bretaña, el 10 de noviembre de 2019.
Una casa suburbana británica se hunde en el río Támesis durante una protesta de Extinction Rebellion para exigir una acción gubernamental más rápida sobre el cambio climático en Londres, Gran Bretaña, el 10 de noviembre de 2019. REUTERS

La cumbre sobre cambio climático COP25 que se va a celebrar en Madrid va a suponer un espacio para presentar soluciones sobre la crisis climática. Uno de los escenarios donde se va decidir el futuro son las ciudades, donde ya reside el 50% de la población mundial y se espera que para el año 2050 viva el 70%. Una vez suficientemente diagnosticadas las causas de la emergencia climática, se trata de buscar soluciones rápidas y eficaces, lo más baratas posibles y que nos beneficien a todos.

En las ciudades, además de la desigualdad —hecho que ha determinado que la cumbre sobre cambio climático se celebrara en España en vez de en Chile—, la calidad del aire, la movilidad o la gestión de los residuos, nos encontramos con el aumento de las temperaturas... Parte de ello se explica por el fenómeno de la isla de calor que incrementa el calor en el centro de la ciudad por la existencia de amplias zonas impermeabilizadas de cemento, asfalto, edificios que impiden el movimiento del aire, el tráfico, etc. Pero también por la crisis climática que directamente aumenta la temperatura en todo el mundo.

La temperatura en las ciudades españolas ha subido el doble que la media mundial en 50 años

En España, el Observatorio de Sostenibilidad documentó el aumento de las temperatura en las ciudades, donde se detalló la evolución de la temperatura con las series más largas disponibles según los datos oficiales, dentro del informe Descarbonización en España, que tuvo cierta repercusión mediática. La temperatura en las ciudades españolas ha subido el doble que la media mundial en 50 años. Los mayores incrementos de temperatura se han producido en la mitad este del país, con subidas de más de 2ºC. En las áreas urbanas españolas de más de 50.000 habitantes habita casi el 70% de la población, por ello es urgente buscar soluciones para estas áreas donde nos concentramos y donde, además, la doble tendencia —tanto de temperatura como de ciudadanos— en los próximos años es seguir aumentando.

En todas las ciudades los datos son consistentes y comparables y confirman que la percepción que tenemos todos de que cada vez hace más calor es real. El año 2019 ha vuelto a confirmar estas tendencias con el mes de junio mas cálido jamas registrado y las ola de calor en las últimos semanas de junio y julio han marcado varios récord de temperaturas en toda Europa.

Evolución de las temperaturas de los últimos 30 años (un color más rojo indica un aumento de la temperatura).
Evolución de las temperaturas de los últimos 30 años (un color más rojo indica un aumento de la temperatura).

Por todo ello es obligatorio empezar a buscar soluciones para adaptarse a este nuevo escenario de aumento de temperaturas. Grandes ciudades como Londres o Bogotá ya tienen sus estudios y acciones. Por ejemplo, Nueva York ya ha tomado medidas para aumentar su resiliencia y adaptación a tormentas para que no vuelva ser vulnerable como lo fue por la tormenta Sandy en 2012.

A pesar de la gran diversidad de situaciones debido tanto al tamaño de las ciudades como a los ecosistemas que las rodean, se propone a continuación la implementación de varias acciones de mitigación y adaptación al cambio climático, así como un espacio abierto para el intercambio de experiencias. Un lote de medidas que implican, primeramente, una reducción de las emisiones —relacionadas con el propio municipio, con empresas instaladas en el término municipal, o a la movilidad respectiva a redes que no son responsabilidad de la propia ciudad—, así como otras actuaciones que responsabilidad directa de los equipos municipales, sus planificadores y los propios residentes urbanos.

En este segundo sentido se propone las siguientes actuaciones para empezar a realizar de forma inmediata y diseñar planes urgentes de adaptación al cambio climático donde deben involucrarse desde los propios ayuntamientos a empresas o sociedad civil, empezando a paliar los efectos que ya se detectan y que se agravarán los próximos años.

  • El verde como infraestructura: introducción de biodiversidad y aumento de zonas verdes en las ciudades sabiendo que la vegetación es el mejor regulador térmico que podemos tener en la ciudad, con fachadas y azoteas verdes, aumentando las sombras, y con creación de corredores ecológicos inspirados en soluciones basadas en la naturaleza para unir las zonas verdes de dentro de la ciudad con los ecosistemas cercanos a través de restauración de ecosistemas, creación de anillos verdes, desarrollo de humedales, bosquetes, sotos, riberas, creando zonas verdes en solares aunque estén en fase de espera antes de ser urbanizados, creando mallas, corredores y redes de espacios.
  • Introducir el agua en las ciudades: siempre que se pueda, con aumento de fuentes, láminas de agua, haciendo que el suelo sea permeable, mejorando el flujo de agua en la ciudad, haciendo que sean esponjas respecto al agua de lluvia. Asegurando un agua de calidad para los habitantes, mejorando las redes de distribución, reducción de consumos, separando las aguas pluviales de las grises, reutilizando las aguas residuales y depurando el 100% todas las aguas, incluyendo procesos de depuración basados en la naturaleza. Con creación de humedales dentro y en los alrededores de la ciudad y asegurando que los habitantes y sus propiedades sean capaces de laminar inundaciones, creando zonas permeables en parques, en campos de fútbol y trabajando para disminuir el riesgo si se está en zonas sometidas a peligro por inundaciones. En las zonas de costa y en las zonas inundables será necesario el dar un paso atrás. En un escenario de cambio climático, cada vez serán más frecuentes las tormentas catastróficas así como el aumento del nivel del mar, que provocará inundaciones. Retirarse de primera línea no es opcional, es obligatorio...
  • La movilidad debe ser sostenible, descarbonizada, basada en transporte público, frecuente y rápido que complemente el privado, bajo en emisiones y que no comprometa la calidad del aire. Y por ello, la salud de la gente. Con aumento de bicicletas, motos y patinetes eléctricos, coches compartidos y aparcamientos disuasorios que permitan mayor espacio para caminar. Un menor número de coches privados determina un mayor espacio público para zonas verdes y por supuesto, menos calor en el centro de la ciudad.
  • Rediseño de la ciudad para que sea más compacta, creándose zonas peatonales en todas las localidades. Con regeneración de espacios públicos, teniendo en cuenta todos los elementos singulares que existan en la ciudad pero incluyendo la variable del aumento las temperaturas, con creación de sombras, pérgolas, rehabilitando espacios industriales en desuso, elementos singulares históricos, y trabajando con superficies más claras que absorban la radiación solar
  • Tejados solares y balance neto municipal en todos los edificios públicos y campañas de aumento de energía solar y eólica en el municipio, unido a la reforma de la edificación y a la rehabilitación de todo el parque de viviendas. Se debe de colocar una cubierta exterior de placas solares que produzcan energía para la refrigeración (y calefacción) y que a la vez aumenten el aislamiento para adaptarse a los aumentos de las temperaturas, especialmente en las plantas más altas, y en los barrios con construcciones más precarias, que son de los grupos de población con menores recursos económicos, y más vulnerables a la pobreza energética.
  • Además de estas cinco actuaciones, es necesario potenciar una economía circular y colaborativa, con disminución en la producción de residuos, minimizando los envases y embalajes, y por ello de transporte dentro de la ciudad; potenciando la agricultura ecológica (en huertos urbanos, alrededor y dentro de la ciudad) y de proximidad para abastecer guarderías, hospitales o comedores públicos. Además, es obligatoria la alineación de los presupuestos municipales con la adaptación al cambio climático. Los grupos de población más desfavorecidos son los más expuestos a la crisis climática. Efectos tales como la pobreza energética, o las zonas inundables, o las viviendas más precarias, hacen que sea la población más vulnerable, por lo que deberá ser especialmente atendida. Es necesario además aplicar indicadores, lo que no se mide no se puede mejorar y evaluar las políticas para ver si se están haciendo las cosas bien.

La declaración de emergencia climática, como propone el movimiento británico Extinción Rebelión, puede ser una buena señal para iniciar el proceso. Reconocer que tenemos un problema y que debemos abordarlo, supondrá pasar de las palabras a la acción, con objetivos, planes y metas concretos, y con implicación directa de administraciones, empresas y ciudadanos, cada una a su nivel.

Estas soluciones deben de basarse en la ciencia y cuanto más se basen en la naturaleza y en el funcionamiento de los ecosistemas funcionaran mejor y serán más baratas.

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