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La mayor donación de la historia para frenar las pandemias

Países y organizaciones filantrópicas se comprometen a aportar 14.000 millones de dólares en los próximos tres años para luchar contra el sida, la malaria y la tuberculosis

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, escucha a Amanda Dushime, embajadora de buena voluntad de la ONG Grandir Ensemble, durante la sexta conferencia de resposición del Fondo Mundial, en Lyon.
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, escucha a Amanda Dushime, embajadora de buena voluntad de la ONG Grandir Ensemble, durante la sexta conferencia de resposición del Fondo Mundial, en Lyon. AP

El mundo ha aumentado la lucha contra el sida, la malaria y la tuberculosis. El Fondo Mundial contra las tres grandes pandemias de la humanidad (que cada año matan a casi tres millones de personas) ha terminado su sexta conferencia de reposición en Lyon con el objetivo de mínimos que se había marcado: 14.000 millones (algo más de 12.700 millones de euros), que servirán a esta institución multilateral para salvar 16 millones de vidas y prevenir 234 millones de infecciones hasta 2023.

La conferencia se celebra cada tres años para recaudar dinero de los Estados (sobre todo) y de algunas instituciones privadas y fundaciones filantrópicas y canalizarlo a programas de lucha contra las tres enfermedades en los países endémicos. El Fondo es la herramienta de las Naciones Unidas para conseguir una de las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible: terminar con estas tres pandemias en 2030.

Desde que se creó en 2002, calcula que ha salvado 32 millones de vidas y ha sido clave en los grandes éxitos de la salud global en los primeros tres lustros del siglo. Desde entonces, las muertes por sida se han reducido en un 56%, gracias sobre todo a los antirretrovirales; las causadas por malaria han descendido en un 46% con la combinación de redes antimosquitos, control de insectos y suministro de tratamientos; los fallecimientos por tuberculosis han bajado un 22%, en buena parte por los diagnósticos tempranos y los antibióticos.

Pero lo que parecía una caída imparable de las tres pandemias se ha frenado en los últimos dos o tres años. Como advertía la Fundación Bill y Melinda Gates en uno de sus informes, la inercia per sé no acabará con las enfermedades; los progresos se pueden revertir si el compromiso no se refuerza. Y esto ha sucedido: los países no han aumentado fondos, la resistencia a algunos medicamentos está complicando la lucha contra las infecciones y los conflictos hacen más difícil llegar y tratar a los pacientes.

Por eso, alcanzar la cifra de 14.000 millones, un 15% más de lo que se logró en la última conferencia de reposición, era clave para continuar el camino que se ha andado. Con el presidente Emmanuel Macron como anfitrión (el encuentro se ha celebrado en Lyon), el formato se parecía al de una telemaratón de recaudación de fondos para una causa benéfica. Pero los donantes no eran telespectadores, sino jefes de Estado y ministros de países de todo el mundo.

Algunos países no llegaron a ese incremento del 15% necesario. Macron se dedicó a reprenderles desde el estrado (de forma desenfadada): “Australia, Japón y Noruega son importantes donantes, pero pueden hacer más”. También llamó a los países petroleros con “posibilidades financieras” a sumarse a la lucha. “No quiero que nadie se vaya de esta habitación hasta que hayamos alcanzado los 14.000 millones”, decía Macron al inicio de la jornada. “Id y buscar el dinero en las próximas tres horas, no tenemos otra opción”.

Estados Unidos es el mayor donante con 4.170 millones de euros, seguido de Reino Unido (1.555), Francia (1.230) y Alemania (1.000). España aporta 100 millones

Finalmente, varios mandatarios anunciaron aportaciones adicionales (Irlanda, Nueva Zelanda, Australia, Luxemburgo, Armenia, entre otros). Otros se sumaron por primera vez, como Emiratos Árabes y Catar. En la clausura todavía no se alcanzaban los 14.000, así que Francia comprometió 60 millones extra y la Fundación Bill y Melinda Gates, otros tantos. Aunque finalmente se quedaron a 80 millones de la cifra redonda, tanto Gates como Macron y el cantante Bono se comprometieron a recabar 100 más en unos meses.

Los acuerdos, se iban forjando entre bambalinas para que la conferencia no acabase en un fracaso. Los principales donantes ya habían anunciado aumentos en su donación, liderados por Estados Unidos, con 4.170 millones de euros, Reino Unido (1.555 millones), Francia (1.230 millones) y Alemania (1.000 millones). España, a través del presidente Pedro Sánchez, ya había anunciado hacía unos días que se reincorporaba al Fondo Mundial después de ocho años de ausencia con 100 millones de euros para los próximos tres años.

La ministra de Sanidad, María Luisa Carcedo, fue la encargada de hacer el anuncio oficial en Lyon: “Queremos participar en la lucha global para combatir estas tres enfermedades que afectan particularmente a las poblaciones más vulnerables de los países más desfavorecidos”. Además del compromiso financiero, España ha ofrecido trabajar mano a mano con el Fondo para contribuir al acceso universal a la salud. “Creemos que [el sistema sanitario español] podría ser un buen ejemplo para la implementación en los países socios”.

Carcedo, en declaraciones a EL PAÍS, resaltaba la importancia de volver a este organismo multilateral, en primer lugar porque las enfermedades tienen cada vez menos fronteras: el desplazamiento de personas y mercancías las traslada a lugares no endémicos y el cambio climático está cambiando patrones en los vectores que las transmiten. “Y, desde el punto de vista de la salud, salvar 16 millones de vidas es un objetivo que merece la pena”, subrayaba. La ministra se ha reunido con Peter Sands, director ejecutivo del Fondo Mundial, para trazar estas líneas de cooperación, en la que España aspira a que los países avancen en sus sistemas nacionales de salud. “Así se aseguraría que pueden suministrar los tratamientos y no depender de ayudas”, reflexionaba Carcedo

Estos fondos que ahora se comprometen se irán donando desde 2020 a 2022. El Fondo Mundial hace un llamamiento a los países implementadores para que hagan sus propuestas en la lucha contra las tres pandemias y el fortalecimiento de sus sistemas de salud. Françoise Vanni, directora de relaciones internacionales de la institución, lo explicaba así en una entrevista a este periódico: “Les asignamos los montos, en función de su carga epidemiológica y sus capacidades financieras. Cada país sabe con cuántos recursos puede contar gracias a criterios muy establecidos. Basándose en eso, todos los socios se reúnen y discuten sobre cómo quieren seguir luchando contra las tres enfermedades. Ahí está el ministerio de salud, la sociedad civil, los diferentes actores, que participan de manera transparente e inclusiva. Elaboran una propuesta y un grupo de expertos independientes la analizan. Entonces hacemos un programa a tres años con todo el acompañamiento que nosotros ofrecemos, digamos, las guías que damos a los países, que son los que al final deciden. Todos los programas van a ser diferentes, pero asesoramos en lo que nos parecen clave”.

El organismo ve estas donaciones como una inversión, tanto para los países donantes, como para los receptores. Calcula que por cada euro aportado se ahorran 19. Y no solo se trata de salud. En palabras de Peter Sands, pronunciadas en la clausura de la conferencia, “para derrotar al sida, la tuberculosis y la malaria tenemos que reforzar los sistemas de salud, hemos de terminar con las violaciones de derechos humanos y promover la igualdad de género”. El director del Fondo Global aseguró que para conseguir su mandato, también se construyen “sociedades mejores, más justas y equitativas”.

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