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El documental que ha cambiado (a mejor) miles de vidas

‘Après demain’ retrata la (feliz) onda expansiva de la película ‘Mañana’

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Contaba yo hace ya tres años en este blog que la película Mañana (Demain, en el original francés) estaba arrasando en las taquillas en Francia. De hecho esta road-movie ecológica fue ya un éxito clamoroso antes mismo de que empezara el rodaje. Éxito porque batió el record de recaudación de financiación participativa. A través de Kisskissbank los directores de la película consiguieron recaudar casi la cifra astronómica de 450.000 euros, donados por más de 10.260 personas. El dinero llegó a mansalva antes del rodaje. Siguió lloviendo el dinero durante el rodaje, que supuso la visita a más de 30 países, y siguió lloviendo el dinero después por el consabido éxito de público (1.200.000 espectadores en Francia) y por el aplauso de la crítica también. No es nota a pie de página que Demain ganó el César al mejor documental en el 2015.

El éxito no se acaba, como podríamos imaginar, con su breve vida de exhibición en las salas de cine. La onda expansiva de la película sigue cosechando éxitos, pero de otro tipo. Y es esta otra historia la que cuenta el documental Après demain (Después de Mañana, en español), que se estrena en España el próximo 25 de octubre en el Instituto Francés de Madrid en el marco del Another way film festival. Al día siguiente, el 26 de octubre, se proyectará de nuevo, en este caso en Cineteca Madrid y siempre en versión original subtitulada.

Para el francés aparcar el coche en casa es un acto casi de rebelión contra la patria

La película Mañana aglutinó a muchos donantes, a mucho ciudadano de a pie, y a buena parte de la crítica. Y lo fantástico es comprobar que la simple proyección de la película cambió para siempre la vida de miles de personas. Cuando la ficción se cuela en la realidad. Mañana contaba la historia de un nuevo futuro posible, a partir del testimonio de ciudadanos anónimos que han cambiado sus prácticas de consumo a pequeña escala, sin grandes algarabías pero con mucho convencimiento y mucha perseverancia.

Los directores de este segundo documental, Après demain, Cyril Dion y Laure Noualhat, han descubierto no sin algo de asombro que el ejemplo que mostraron en la pantalla ha cundido y muchas personas en Francia se han sumado a la onda expansiva. Après demain es otra road movie ecológica pero de presupuesto y alcance más limitado. La cámara nos pasea por diferentes escenarios franceses y si cruza la frontera es para ir a lo sumo a visitar a los vecinos belgas.

El colectivo 'Facteur graine' agrupa a trabajadores de Correos (la Poste) que participan en el programa Parisculteurs.
El colectivo 'Facteur graine' agrupa a trabajadores de Correos (la Poste) que participan en el programa Parisculteurs.

En Vienne (Francia) descubren los directores que 2 meses después de la proyección de la película 250 personas se reunieron, animadas por el espíritu esperanzador del documental, y decidieron lanzar talleres en la ciudad. ¿Su intención? Aplicar las buenas ideas de la película al caso concreto de su comunidad. Así que ni cortos ni perezosos instalaron jardineras de comida a compartir a imagen y semejanza de los Incredible edible (Increíbles y comestibles, en inglés); se propusieron lanzar una moneda local; presionaron para conseguir vías exclusivas para los ciclistas. Vienne no es una excepción a la regla. Desde el estreno de la película se han multiplicado las iniciativas de los incroyables comestibles en Francia. Basta con consultar el mapamundi de las experiencias registradas en su pagina web para darse cuenta de que Francia es líder mundial junto con Gran Bretaña.

Après demain retrata también los esfuerzos de París por hacer ‘reverdecer’ la ciudad a través de la plataforma colaborativa Végétalisons Paris (Vegetalicemos París, en español), de la que ya hablé en el post París: sobre el asfalto crece el campo. Y también explica la campaña Parisculteurs, una iniciativa del Ayuntamiento de París para poner en contacto a empresas públicas y privadas por igual con asociaciones dispuestas a vegetalizar sus terrados. Se proponen llegar a las 100 hectáreas en el 2020. No sólo los terrados son terreno propicio a la agricultura. París está inventándose granjas urbanas en párkings subterráneos y plantando huertas bajo el metro aéreo.

Después del estreno de Mañana, más de 1.000 proyectos se lanzaron y se compartieron en la página web del documental
Después del estreno de Mañana, más de 1.000 proyectos se lanzaron y se compartieron en la página web del documental

A pesar de este impulso ecológico parisino, en gran parte orquestado desde el equipo municipal, la gran capital verde de Francia es en realidad Grenoble. La capital de los Alpes es la primera ciudad de más de 500.000 habitantes que ha votado por un alcalde verde. Tan verde que va al trabajo en bicicleta, lo que, según cuenta él en la película, sorprendió un poco al principio al personal municipal porque estaban acostumbrados a su antecesor, quien se desplazaba hasta el trabajo en coche con chófer y escoltas.

El documental concluye después de tanto periplo que las iniciativas más exitosas y duraderas son aquellas que consiguen aunar los esfuerzos de tres colectivos: la clase política, los emprendedores privados y la ciudadanía. En Grenoble se da esa feliz coincidencia, y ello ha permitido avanzar a ritmo de crucero si se tiene en cuenta el contexto francés.

La alcaldía de Grenoble ha suprimido la publicidad en el espacio público, ha instaurado un presupuesto participativo, ha conseguido que los edificios municipales estén alimentados en un 100% por energías renovables, ha apostado por el tranvía, por el coche compartido y ha devuelto el espacio público al peatón y a la bicicleta. De lo dicho al hecho no hay trecho: han creado una autopista para las bicicletas que conecta los municipios de la conurbación. Resultado de todo ello: 1 persona de cada 6 va al trabajo en bicicleta. Y eso no es un cambio. Eso es un milagro. Para el francés aparcar el coche en casa es un acto casi de rebelión contra la patria. Soy francés, luego conduzco.

En fin, el documental insufla esperanza y el convencimiento de que es posible el cambio porque otros lo están haciendo ya posible. Y muchos y diferentes están reconduciendo el rumbo: empresas privadas, incluso multinacionales como Danone; políticos de estatura, como alcaldes de metrópolis, y miles y miles de ciudadanos, como explica la película. Después del estreno de Mañana, más de 1.000 proyectos se lanzaron y se compartieron en la página web del documental. La pregunta que deberíamos formularnos nosotros hoy es: ¿estamos dispuestos nosotros también a vivir el cambio y no sólo a observarlo cómodamente repantingados en nuestra butaca de cine?

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