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De ‘Historias del Kronen’ a ‘Élite’: una sola escena sexual que explica cómo hemos cambiado los españoles

La transformación experimentada por la sociedad española en materia de libertad sexual se puede medir comparando la relación entre dos jóvenes en estas dos cintas

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Dos de los personajes de 'Elite' en uno de los capítulos de la segunda temporada, que se acaba de estrenar.

El pasado viernes 6 de septiembre Netflix estrenó la segunda temporada de Élite, serie española producida por esa plataforma de streaming cuyo éxito internacional ha sido semejante al de La casa de papel. De hecho, la nueva temporada no corre riesgos y vuelve a explotar la misma fórmula: angustia adolescente, conflictos de clase, fiesta, amistad, romances, fiesta, lujo, ostentación, fiesta, estupefacientes, sexo, fiesta...

Sin importar que al día siguiente haya que estar en clase a las ocho en punto, los chicos y chicas de Las Encinas apuran las noches bailando en una discoteca de moda, confesando asesinatos, ocultándolos, bebiendo, recorriendo la ciudad transportando droga para una Graciela Rojas cañí, consumiéndola y, cómo no, practicando sexo. De hecho, en el capítulo dos de esta nueva temporada, después de una de esas salidas hasta las tantas, tres de los personajes, Guzmán (interpretado por Miguel Bernardeau), Polo (Álvaro Rico) y Ander (Arón Piper) se van juntos a dormir a casa de uno de ellos.

Casi 25 años separan una escena de masturbación de dos hombres de otra. Lo que en 'Historias del Kronen' era frío y oscuro, en 'Élite' es cálido y bello

Una vez allí, Guzmán –que desde el asesinato de su hermana Marina en la primera temporada está emocionalmente devastado, bebe con exceso y consume cocaína– casi no se puede mantener en pie y los amigos le llevan a rastras a la cama. Mientras lo acuestan, Guzmán les pide que duerman los tres juntos, "como cuando eran pequeños", y tanto Ander –abiertamente gay– como Polo –que ha mantenido relaciones con chicas, chicos, ha tenido parejas abiertas y ha practicado tríos– acceden a la petición de su amigo. Cuando Guzmán se queda dormido, Polo y Ander comienzan a charlar de manera cómplice y acaban la noche masturbándose mutuamente.

Dos décadas antes de que Élite estrenase su primera temporada, llegó a las pantallas españolas Historias del Kronen. Dirigida por Montxo Armendáriz, la película estaba basada en la novela homónima de José Ángel Mañas e interpretada por Juan Diego Botto y Jordi Mollà, actores que protagonizaron una escena que en esencia era igual a la del segundo capítulo de Élite, pero diametralmente opuesta en la forma de plantearla.

Si bien Carlos y Roberto, los personajes a los que daban vida Botto y Mollà, también se masturbaban uno a otro, a diferencia de lo que sucede en la serie de Netflix, la acción se desarrollaba en un escenario poco acogedor, la actitud de ambos era violenta, carente de emotividad y con crueles reproches: cuando Mollà pretendía besar a Botto, este le espeta: “Eso es de julandrones”.

“A nivel formal, es evidente que la aproximación es radicalmente distinta. Armendáriz utiliza tonos azules para provocar sensación inquietante y de frialdad. De hecho, esos azules junto al juego de oscuridades, aporta un aire casi de terror al conjunto: va a ocurrir algo malo, algo que huele a muerte”, explica Francesc Miró, crítico de cine de eldiario.es, que llama la atención sobre que “incluso los cuerpos tienen ya un tono pálido y mortecino”. Sin embargo, destaca Miró, “Ramón Salazar en Élite opta por aproximarse a esos cuerpos jóvenes y desnudos desde colores cálidos que acentúan la belleza de la piel de los chavales. Su vida, su calidez y sus ganas de tocarse”.

Antes del estreno de Historias del Kronen en 1995, el cine español ya había tratado el tema de las sexualidades no normativas. Eduardo Fuembuena, experto en teoría audiovisual y biógrafo de Eloy de la Iglesia, recuerda cómo en Arrebato (Iván Zulueta, 1979) aunque “no hay una masturbación, ni siquiera un beso, se expresa mucho más homoerotismo y compañerismo bien entendido entre Sirgado y Pedro que entre los dos muchachos de la secuencia de Élite”.

Un momento de la escena tan comentada del segundo capítulo de la segunda temporada de 'Élite'. En vídeo, hablan los protagonistas de la serie.

En todo caso y a pesar de esa aproximación por parte de Zulueta, es en la obra de Eloy de la Iglesia, y posteriormente en la de Pedro Almodóvar, donde esas representaciones de la homosexualidad son más evidentes y honestas. Como recuerda Fuembuena, “es un tema que se toca constantemente en el cine de Eloy porque le concernía como elemento en activo que era dentro de una sociedad represora. Él contaba lo que pasaba y le pasaba y se contaba en sus películas sin ningún pudor”. En el caso de Historias del Kronen, sin embargo, “dudo que les interesase algo el tema, salvo como elemento para cubrir la cuota de tremendismo y sinsentido inherente al homosexual reprimido, representado por el personaje de Carlos [Juan Diego Botto]”, concluye Fuembuena.

Tras el éxito de Historias del Kronenque llegó a exhibirse en el Festival de Cannes y superar en taquilla a producciones estadounidenses– el cine español siguió abordando el tema de las relaciones no heteronormativas de un modo un tanto irregular. Tan pronto aparecían productos respetuosos como Krámpack (Cesc Gay, 2000), en la que Fernando Ramallo y Jordi Vilches protagonizaban una escena de homoerotismo sin alarmismos, como llegaba una nueva entrega de Torrente (Santiago Segura, 1998-2014) con su: “¿Nos hacemos unas pajillas? Sin mariconadas, ¿eh?”.

Por eso, que una de las series españolas más populares (Élite) y producida por una de las mayores plataformas de contenidos a escala mundial (Netflix) se aparte del chiste fácil y del tono grueso a la hora de abordar las relaciones sexuales no heteronormativas, aunque parezca mentira, es noticia.

“Estaría bien que una persona joven viera ambas escenas para que se sintiera más cómodo en la segunda, entendiera la importancia de normalizar todas esas cosas y supiera qué sucede cuando no se respeta la diversidad sexual”

Celia Blanco, especialista en temas sexuales

“No debemos olvidar que estamos en una época en que, debido a la proliferación de plataformas, es necesario llamar la atención del público de alguna manera y la sexualidad sigue siendo un reclamo importante”, apunta Miguel Vagalume, sexólogo y activista, miembro de escuelasexologica.com  e impulsor de la plataforma. “Digo sexualidad y no relaciones sexuales explícitas porque lo que antes se conseguía con escenas de sexo convencional ahora se consigue incluyendo cuestiones polémicas de sexualidad no convencional”, sigue explicando Vagalume. Y señala cómo ese espacio que tiene el homoerotismo en la segunda temporada de Élite, en la primera lo ocupaban las relaciones abiertas o el poliamor. “De todos modos", continúa, "es innegable que las series y películas siempre han sido un buen soporte para normalizar cuestiones sociales polémicas o poco conocidas, como la menstruación en Verano azul o el sida en Farmacia de guardia”.

Para Celia Blanco, periodista responsable del blog de EL PAÍS Mordiscos y tacones y conductora del programa de la cadena SER Contigo dentro “es evidente que hay un cambio social, especialmente en lo que se refiere a esa normatividad que nos han impuesto basada en la heterosexualidad y el cisgénero, que implica que todos tenemos que haber sido heterosexuales y haber nacido con el sexo que nos corresponde”.

La situación actual que describe Blanco es muy diferente de la que ella misma vivió cuando se estrenó Historias del Kronen. “Estaba en la universidad y no recuerdo que nadie de mi clase supiera que yo era bisexual salvo las mujeres con las que había tenido historias. Seguramente mis amigas no me hubieran pegado por serlo, pero alguna sí que me hubiera cuestionado y, en esa época, no estábamos preparados para que nos cuestionasen porque nadie nos había enseñado a defender una opción sexual que se saliese de la heteronorma”. Ahora, en su opinión, la población está más abierta a “explorar, a saber y probar”, porque está harta de esa imposición que obliga a que en el sexo “tengamos que saberlo todo, rápido y de modo efectivo”.

Juan Diego Botto y Jordi Mollà, en 'Historias del Kronen'.
Juan Diego Botto y Jordi Mollà, en 'Historias del Kronen'.

Entre esa población de la que habla Blanco, también se encuentran los profesionales del sector audiovisual que, según Francesc Miró, tienen gran responsabilidad en esta nueva forma de abordar la diversidad sexual. “Es evidente que ha habido un cambio de sensibilidad en los realizadores que están detrás de estos productos. Montxo Armendáriz abordaba la sexualidad no normativa primero como una broma, luego desde el dolor, el castigo y la violencia, mientras que Salazar en Élite lo hace desde el puro hedonismo”. Por otra parte, señala Miró, tampoco hay que olvidar el cambio de escenario en el que se desarrollan ambas historias. “En el caso de la peli de Armendáriz la acción transcurría en el Madrid de 1992, una época en la que España se creía el centro del mundo por los Juegos Olímpicos y los jóvenes protagonistas se sentían desamparados, precarios y solos. Los de Élite son jóvenes de hoy, que pertenecen a la clase alta a los que no les falta de nada. Lo que les empuja al hedonismo y la experimentación es justamente el hastío y el aburrimiento”.

El contexto social es un elemento importante que, además de por Miró, es destacado por Miguel Vagalume, quien reflexiona sobre la paradoja que supone que, en plena época de Trump y Bolsonaro, se den situaciones de libertad sexual semejantes a las acontecidas en los años 30 del siglo XX: “Por un lado existen posturas abiertas a la amplísima diversidad de la sexualidad humana y, por otro, esa diversidad convive con discursos que buscan, justamente, imponer un marco muy limitado para entender esa realidad compleja”.

“Ha habido un cambio de sensibilidad en los realizadores. 'Historias del Kronen' abordaba la sexualidad no normativa primero como una broma, luego desde el dolor, el castigo y la violencia, mientras que en 'Élite' se hace desde el puro hedonismo”

Francesc Miró, periodista de cine

A pesar de esos escenarios antagónicos, es un hecho que los jóvenes cada vez son más conscientes de que existen otras opciones sexuales más allá de la heterosexualidad cis y que su vida sentimental no tiene por qué estar constreñida en etiquetas. Según estudios recientes, el número de jóvenes que se consideran puramente heterosexuales se ha reducido considerablemente respecto a años anteriores. Sin embargo, ese cambio social no será suficientemente sólido si no está apoyado desde otros sectores más allá de las series de televisión y las películas. “Sin un marco educativo, esa inmensa cantidad de opciones, neologismos e ideas acaban manteniéndose dentro de los estereotipos. Los medios de comunicación y las redes sociales, necesitados de mensajes cortos, no ayudan profundizar en unos temas de los que creemos saber mucho… hasta que nos damos cuenta de que, eso que sabemos, no solo no termina de encajar, sino que evoluciona según los diferentes momentos vitales”, comenta Miguel Vagalume.

“Es importante poder ver películas como Historias del Kronen explicando que lo que se muestra ocurría en la realidad, igual que se explica que se torturaba en la época franquista o que los cristianos eran arrojados a los leones. Aprender que tus padres o tus lo-que-sea no pudieron manifestar la sexualidad que sentían o su identidad de género no es malo”. Por eso, continua Blanco, “estaría bien que una persona joven viera ambas escenas para que se sintiera más cómodo en la segunda, entendiera la importancia de normalizar todas esas cosas y supiera qué sucede cuando no se respeta la diversidad sexual”.

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