Emprendedores

El ‘alodo’ como respuesta al neocolonialismo

El activista Kemi Seba inaugura el Centro Panaf en Cotonú (Benín) para promocionar productos locales con visión panafricana

Kemi Seba en el Centro Panaf.
Kemi Seba en el Centro Panaf.MARP

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Made in Benin es una sección minoritaria que nos encontramos en muchos supermercados benineses, trazando la línea entre lo extranjero y lo local. El símbolo de una marginación contra la que luchan todos los productores nacionales que acusan el “bajo consumo de productos benineses, por la creencia de que lo que viene de fuera es mejor”, según explica Michael Marius Akplogan, de la empresa Afrika Nature. Un desprecio a lo local por parte de consumidores y grandes superficies que hacen contratos diferentes para productos importados y locales: “Para poder exponer nuestros productos en supermercados firmamos contratos de depósito-venta, es decir, exponen nuestros productos sin pagar los pedidos, y una vez que los han vendido, deciden pagarnos por ellos, cosa que no siempre ocurre” añade Akplogan.

Artículos de baja calidad, importados principalmente de Europa y Asia, con bajos precios y compleja trazabilidad, ocupan la primera línea de estantes en tiendas y supermercados benineses, obligando a la mercancía local a mendigar una balda donde exponerse. Se trata de una invasión que cruza fronteras sin ser vista como una amenaza. Sin embargo, no todo está perdido. Voces como la del popular opositor a este colonialismo económico, el beninés Kemi Seba, denuncian esta discriminación hacia los bienes autóctonos, pero se niega a continuar en esta lucha sin ofrecer alternativas. "El anticolonialismo no es una finalidad en sí misma, necesitamos en primer lugar construir por nosotros mismos antes de oponernos a lo que hacen los demás”, afirma.

El Centro Panaf nace para reivindicar la riqueza de la cultura y productos africanos

Con ese fin, el pasado mayo creó el Centro Panaf, una galería comercial ubicada en pleno centro de Cotonú (capital económica de Benín), nacida con la máxima de reivindicar la riqueza de la cultura y productos africanos. Para ello, trabaja con “agricultores, productores, emprendedores… que hacen de todo por valorizar el patrimonio endógeno y que a menudo son discriminados y dejados de lado por las multinacionales y las grandes empresas.”

Aún con su corto recorrido, ya se puede disfrutar en este centro de la más auténtica esencia africana, con cosméticos y productos gastronómicos de toda África Occidental. También potencia el arte a través de su boutique de moda y sus exposiciones temporales. “El africano vive con el arte, con su creatividad. Hay muchísimos artistas en África, pero les falta confianza en sí mismos, porque piensan que lo que hacen es marginal, mientras que el arte es lo que hace vivir a su país” explica Etuma Ayissi, directora del centro. Decenas de personas ya se acercan cada día a empaparse un poco más de su cultura en este espacio panafricanista, aunque Ayissi reconoce la dificultad de atraer a la clase más humilde, relatando que “a veces entrar en un sitio chic les da hasta miedo, ya que todo el mundo está acostumbrado a comer en los maquis [restaurantes locales] de la calle”, a pesar de que el centro ajusta los precios a la capacidad adquisitiva de sus clientes, encontrando comidas desde 500 francos CFA (0,85 euros).

Este proyecto está inspirado en la filosofía del alodo (ayuda mutua en fon, idioma del sur de Benín). El alodo es la filosofía que guía las acciones de su ONG: Urgencias Panafricanistas, y la define como una fusión del patriotismo panafricanista y el socialismo endógeno africano (en contraposición al comunismo marxista). “No tengo nada contra Karl Marx, pero creo que cada pueblo tiene su propia realidad endógena y hay que ser capaz de tenerlo en cuenta” afirma el activista.

"Allí dónde la mayoría de los supermercados se aprovechan de su posición privilegiada, nosotros pagamos siempre por adelantado"

De tal manera, Seba denuncia que el socialismo africano existía antes de la colonización, y que ha sido la influencia neocolonialista, controlando los grandes capitales africanos, quién “ha terminado por limpiar el cerebro de parte de la población empujando a la gente al individualismo, barriendo el tejido social de solidaridad que allí estaba establecido.” En defensa del alodo, el Centro Panaf prioriza su fin social: “Allí dónde la mayoría de los supermercados se aprovechan de su posición privilegiada, nosotros pagamos siempre por adelantado” asumiendo el riesgo del mercado, “para darles confianza y también para felicitarles por su trabajo” valora. Yarou Bao Bio de Yabaseri Sarl, productor de Parakou (ciudad del norte de Benín), explica que “es la primera vez que alguien asume el riesgo de pagarnos directamente los productos, lo cual nos anima a esforzarnos para mejorar su calidad e higiene. El centro Panaf es una solución.”

La iniciativa ya piensa en expandirse y prevé la apertura de nuevas salas, incluida una biblioteca panafricanista, y una nueva sede en Níger a principios de 2020. Su objetivo es abrir un nuevo centro por año hasta estar presentes en toda África, acoger más productos de calidad, aumentar las ofertas de comercio y demostrar que se puede desarrollar una economía panafricana viable y competitiva.

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