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La inquietante exposición que celebra los 100 años del psicoanálisis en la casa museo de Freud

La casa museo de Sigmund Freud de Londres acoge 'The enigma of the hour', una muestra que explora la asociación entre sus teorías y el arte contemporáneo junto a obras de Paloma Varga Weisz, Simon Moretti, Linder o Daniel Silver

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'Man, bent', de Paloma Varga Weisz (2019). Leña, alfombra (200 x 70 x 70 cm). |

Durante la anexión nazi de Austria en 1938, el fundador del Psicoanálisis decidió huir hasta Londres e instalarse en el barrio de Hampstead, en una casa ahora convertida en museo, cuya visita sigue causando impresión. Su despacho permanece tal y como él lo dejó en el momento de su muerte (recurrió a la eutanasia, incapaz de soportar el dolor que le producía un cáncer de mandíbula); sus icónicas gafas redondas descansan sobre los papeles de su escritorio y su silla giratoria aparece apartada, como si acabara de levantarse.

Quienes se pasen por allí antes del 4 de agosto se llevarán un sobresalto aún mayor. Junto a la mesa, sobre la alfombra, yace un maniquí articulado de tamaño natural, postrado como si acabara de sufrir un ataque. Aquí y allá asaltan bustos con cabezas sin rostro, una efigie femenina con seis pechos o cuadros que mezclan a modo de collage estatuas egipcias con fotogramas de películas de Pasolini. El motivo no es otro que la exposición que alberga para celebrar el centenario del International Journal of Psychanalisis (IJP), la biblia de esta teoría.

El año pasado, la editora jefa de la publicación, Dana Birksted-Breen, encargó a los artistas Simon Moretti y Goshka Macuga, nominada al premio Turner en 2008, que comisariaran una exposición para conmemorar el aniversario. Moretti y Macuga se sumergieron durante meses en los archivos de la revista de la Sociedad Británica del Psicoanálisis y del Museo Freud para, a partir de su investigación, poder seleccionar con criterio las obras que formarían parte de la muestra y crear otras nuevas. El resultado es esta exhibición que lleva por título The enigma of the hour (el enigma de la hora). "Nos apropiamos del título de una pintura de Giorgio de Chirico", explica Simon Moretti, "un contemporáneo de Freud que estaba muy interesado en temas como el inconsciente y los sueños".

La delgada línea entre el sueño y la creación

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'The enigma of the hour', Giorgio de Chirico (1911). La arquitectura y las islas de los espacios urbanos se reflejan en la obra del artista metafísico italiano bajo la luz dorada [la del atardecer] de la que Nietzsche hablaba en su obra. Sin embargo, los relojes de sus pinturas marcan una hora mucho más temprana.

Hay una larga tradición de diálogo entre las teorías del psicoanálisis y el arte. "El estado mental del psicoanalista es interesante si se compara con el estado mental del artista, utilizando la asociación libre o la noción bioniana [del psicoanalista británico William Bion] de ensueño. El psicoanalista francés Michel de M’Uzan, que estudió los estados de ánimo tanto del psicoanalista como del artista, habló de una 'agitación creativa y de cambios en la identidad", sostiene Dana Birksted-Breen, quien nos recuerda que "el logotipo de la revista internacional, con Edipo y la Esfinge, y que Freud eligió para las diversas publicaciones que inició, proviene de un cuadro de Ingres".

Varias de las obras de la exposición tienen un marcado aire surrealista. "El surrealismo es el movimiento que a menudo se asocia más con el psicoanálisis", dice Moretti. "Creo que si miramos más lejos nos damos cuenta de que, de hecho, sus ideas han influido en muchos otros movimientos artísticos. El inconsciente siempre desempeña un papel fundamental en el proceso creativo. Los artistas trabajan con la materia prima de sus propios conflictos inconscientes a través de los materiales artísticos. El artista, para Freud, se caracteriza por la flexibilidad con la que maneja la represión: convierte sus deseos y fantasías más personales en arte a través de una transformación".

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'Nobilissima Visione II', de Linder (2011). Fotomontaje de 26 x 21 cm. |

Los conceptos del psicoanálisis también se han empleado para interpretar el arte contemporáneo, aunque, como advierte Birksted-Breen, "nunca se debe confundir la práctica clínica con la interpretación del arte: no se puede psicoanalizar una obra de arte como si fuera un paciente en el diván. Las obras de arte solo pueden evocar estados y experiencias en el espectador”.

Entre las obras más impactantes que se agolpan en el Museo Freud está Man, bent (2019), el maniquí creado por Paloma Varga Weisz. "Como si fuera un intermediario entre la persona y el objeto, esta figura articulada de tamaño natural, y tallada en madera, recuerda al modelo anatómico de madera articulado, capaz de asumir varias posiciones y roles, al servicio del artista. Entre un maniquí y el retrato de un hombre real con rasgos altamente detallados, esta figura ambigua ocupa de manera inquietante el espacio entre una persona y un objeto relacionado con el concepto de Freud de lo increíble.

De la misma autora es Lazlo’s dream (2018), la escultura de 62 centímetros de alto de una mujer con seis mamas. El programa de la exposición la describe como "una melancólica y extraña figura quimérica [que] recuerda algunos de los primeros esfuerzos creativos del hombre. Principalmente humana, pero con las orejas y las múltiples ubres de un perro u otro pequeño mamífero, también evoca una invención del mito o el folclore. El hecho de que esta figura haya sido convocada por un sueño atestigua la presencia perdurable de la metamorfosis en nuestras iconografías culturales y personales, una metáfora adecuada para la miríada".

Del complejo de Edipo al ocultismo de Cocteau

Una de las obras concebidas por Moretti para la exposición es Untitled (Oedipus Rex-The infernal machine) #1 (2019), un collage con fotografías y fotogramas que "atestiguan la ubicuidad cultural perdurable del tema de Edipo, esencial en la teoría de Freud del complejo de Edipo y más allá. Varias traducciones estéticas del tema de Edipo se yuxtaponen con imágenes de Edipo Rey de Pasolini y La máquina infernal de Cocteau. Los recuerdos personales y culturales colisionan en esta imagen que también nos recuerda el concepto de Freud de arqueología de la mente, la excavación como metáfora para desenterrar el pasado en relación con la memoria y el inconsciente", dice el autor.

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'Untitled (Oedipus Rex-The Infernal Machine) #1', de Simon Moretti (2019). 95 x 76 cm. |

Nobilissima visione II (2011), de Linder, es un fotomontaje que superpone imágenes extraídas de dos libros de los años veinte que representan, en opinión de Simon Moretti, "narraciones oníricas, dioramas oníricos de la muerte poblados por bailarines, animales y objetos naturales. Bailarines de ballet, leones, conchas, osos y antílopes presentan fantásticas narraciones de sueños que se relacionan con las ideas de Freud".

En el rellano inferior, al pie de las escaleras, el visitante se topa con After Bath Mannequins 2 (2018), de Daniel Silver, una escultura de mármol y ónice de un torso con cabeza sin rostro. Su aspecto combina lo áspero y lo suave, lo que aporta "un contraste entre lo pulido y lo no transformable, el residuo; la roca biológica de Freud", dice Birksted-Breen.

Esta exposición solo podría haber tenido lugar en el Museo Freud. Según sus responsables, el escenario ha determinado el tono de las obras, que se completan con una vitrina con valioso material histórico del IJP. Como señala Dana Birksted-Breen, "la mezcla de las exhibiciones permanentes de la colección de Freud con la exposición actual genera la sensación de movimiento que transmite un ensueño". A la salida, elegir entre una pinta en el bar de la esquina o tumbarse en un diván ya es cosa suya.

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