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Salma de Marruecos veranea en un yate que cuesta 550.000 euros por semana

La princesa, supuestamente divorciada del rey de Marruecos desde hace más de un año, ha iniciado el verano en las islas griegas junto a su hijo mayor, el príncipe heredero

Imagen de la cubierta del yate Serenity.
Imagen de la cubierta del yate Serenity.

La princesa Salma de Marruecos, de 41 años, aterrizó el sábado 6 de julio con su hijo Hassan, de 16 años, en la isla griega de Skiathos. La princesa y el príncipe heredero se hospedan en el yate Serenity, según publicó la prensa griega el pasado martes. El alquiler de esta embarcación cuesta un mínimo de 550.000 euros por semana, según consta en una página especializada YachtCharterFleet. El yate fue construido en 2004 y reformado en 2017. Puede acoger a 30 huéspedes y 31 tripulantes y posee una piscina en cubierta, un gimnasio, un jacuzzi, una sala de cine, un gran comedor así como diferentes terrazas en la cubierta, con ambientes preparados para activididades profesionales, si así lo requieren sus ocupantes, como zonas más lúdicas para los momentos de descanso. La mayoría de los camarotes de la embarcación tienen terraza propia y entre los servicios cuenta con uno de masaje. 

Uno de los salones dentro del barco 'Serenity'. ampliar foto
Uno de los salones dentro del barco 'Serenity'.

La noticia llega solo unos días después de conocer que el rey Mohamed VI de Marruecos se ha convertido en el nuevo propietario de otro gran yate. El barco, llamado Badis 1, es uno de los 10 yates de vela más grandes del mundo. La embarcación, que actualmente está atracada en Casablanca, tiene 70 metros de largo por 13 de ancho y, aunque no se especifica su valor exacto, sí se sabe que su anterior propietario pagó por él entre 60 y 90 millones de euros.

La princesa Salma vive desde hace casi dos años separada del rey Mohamed VI. En marzo de 2018, la revista ¡Hola! publicó que el matrimonio se había separado, pero el Palacio Real marroquí nunca ha confirmado ni desmentido la noticia. Un mes antes de esta noticia, ya se habían disparado en Marruecos las especulaciones sobre la ruptura matrimonial, debido a la ausencia de la princesa marroquí en la operación de corazón a la que se sometió el monarca en una clínica parisina a causa de una arritmia cardíaca.

La sala de cine dentro del yate 'Serenity' y, a la derecha, uno de los camarotes principales. ampliar foto
La sala de cine dentro del yate 'Serenity' y, a la derecha, uno de los camarotes principales.

La noticia de la intervención médica fue difundida por la agencia oficial MAP. En ella se veía a Mohamed VI sonriente en la cama rodeado de sus tres hermanas, las princesas Hasna, Mariam y Asma, de su hermano, Mulay Rachid, y de sus dos hijos, el heredero Mulay Hassan, y la princesa Lalla Jadiya, de 12 años.

Entonces, la web sensacionalista, Le Crapouillot Marocain, arremetió de forma anónima contra Salma de Marruecos. Dicho tabloide acusaba a la princesa marroquí de poseer un carácter “colérico y agresivo”, con “grandes dosis de narcisismo”, un “ego desmesurado” y “una preocupación desproporcionada” por su imagen. El anónimo indicaba que la princesa discutía con los miembros de la familia real, con el entorno del soberano y con el personal que tiene a su servicio, “a pesar de las llamadas al orden recurrentes de su esposo”.

La princesa Lalla Salma en su visita al centro oncológico de Beni Mellal, en abril.
La princesa Lalla Salma en su visita al centro oncológico de Beni Mellal, en abril.

Desde entonces, Salma Bennani, su nombre anterior a casarse con Mohamed VI, permaneció durante muchos meses oculta de la vida pública. En el verano de 2018, Meriem Said, una periodista marroquí que trabaja para el canal panárabe MBC, aseguró haberse cruzado con la princesa, acompañada por sus dos hijos, en el municipio italiano de Portofino, pero no había constancia gráfica del encuentro. Finalmente, el pasado abril, después de más de un año desaparecida, trascendieron a la prensa dos imágenes de ella. En la primera se la veía junto a su hija, la princesa Jadiya, en la multitudinaria plaza de Yemaa el Fna, en Marrakech. Y en la segunda, visitaba el centro oncológico de la localidad de Beni Melal, en el centro del país.

La pregunta que se plantean ahora algunos medios parisinos relacionados con la prensa del corazón—ya que la prensa marroquí no suele tratar estos temas— es por qué la princesa Jadiya no ha acudido junto a su madre y su hermano a las islas griegas.

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