Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Combatir el calor en casa (sin aire acondicionado) es posible

Una guía de trucos caseros para hacer que los meses más cálidos sean un poco más llevaderos

Combatir el calor en casa (sin aire acondicionado) es posible

Con o sin ola de calor, conseguir que nuestra casa se mantenga a una temperatura razonablemente baja en verano es una tarea ardua y continua. Si no contamos con aire acondicionado, se convierte en algo así como la búsqueda del Santo Grial, en versión sudorosa. Pero este no es un problema nuevo; generación tras generación, nuestros predecesores se han encontrado con meses de bochorno en los que era necesario utilizar la inventiva popular para conseguir pasar el verano de la mejor manera posible. Muchos de esos consejos se mantienen vigentes hoy en día, a los que se van sumando otros nuevos. Siguiendo estos consejos podremos robar unos cuantos grados de temperatura al ambiente.

Aprovecha las horas de baja temperatura

Cuando el sol se esconde y, si tenemos suerte, surge algo de brisa, es el momento perfecto para abrir ventanas y dejar que el calor acumulado se reemplace por aire fresco. La noche y las primeras horas de la mañana son, obviamente, los periodos más adecuados, pero si además podemos conseguir que se cree corriente entre varias habitaciones de la casa, lograremos unas horas más de respiro.

Prepara el entorno para el verano

Si cuando aprieta el calor no vestimos igual que cuando las temperaturas están bajo cero, ¿Por qué no hacemos lo mismo con nuestra casa? El verano es la época en la que tenemos que sustituir elementos y materiales de la decoración por otros más frescos y preparados para el bochorno imperante. Es el momento, por tanto, de guardar alfombras y cortinas gruesas, y sustituirlas por materiales más frescos y de tonos claros. También en la ropa de cama, sustituyendo tejidos gruesos por otros más livianos como el lino.

Las plantas nos ayudan a mantener una temperatura más suave en nuestra casa.
Las plantas nos ayudan a mantener una temperatura más suave en nuestra casa.

Las plantas son tus aliadas

Para lograr absorber el calor y hacer que el entorno sea un poco más fresco, nada mejor que nuestras amigas vegetales. Una enredadera en un balcón, por ejemplo, resguardará nuestra pared de los rayos solares. En el interior, plantas como el helecho nos ayudan a mantener una temperatura más uniforme y a purificar el aire.

Cambia las luces de casa

Las bombillas convencionales desprenden calor, además de consumir gran parte de la energía en esa función que, en verano, debemos evitar a toda costa. Las bombillas LED, además de un considerable ahorro de energía, no contribuirán a aumentar una temperatura ya de por sí alta. En especial, en lugares como el dormitorio, en el que necesitamos que los grados no aumenten para poder conciliar el sueño.

Encuentra la persiana perfecta

Las ventanas son un elemento clave en nuestra batalla contra el calor. A través de ellas recibimos gran parte de la temperatura que entra en nuestro hogar (hasta un 30%) y, también gracias a ellas podemos resguardarnos de él. Contar con unas persianas que nos protejan durante las horas de más sol es fundamental, pero algunas nos ayudarán más que otras. Las persianas VELUX de última generación pueden conseguir reducir la temperatura de una habitación hasta en un 92%. A un mayor aislamiento le añaden una oscuridad total para que la protección sea mayor, además de resultar igualmente útiles en invierno para mantener el calor dentro de casa.

Las persianas son una herramienta clave para hacer que la temperatura de nuestro hogar sea más fresca.
Las persianas son una herramienta clave para hacer que la temperatura de nuestro hogar sea más fresca.

Evita utilizar electrodomésticos innecesariamente

Muchas veces, dejamos aparatos encendidos o en reposo durante buena parte del día, algo que contribuye a generar calor. Televisores y ordenadores conectados y funcionando no hacen sino aumentar la temperatura, además de generar un gasto energético innecesario. Desconecta los aparatos cuando no los estés usando y racionaliza su uso. Por ejemplo, al cargar un teléfono móvil durante más tiempo del que realmente necesitas. Tu entorno te lo agradecerá.