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Viviendas ecológicas diseñadas para quien las habita y para el planeta

Una ingeniera egipcia construye edificaciones con un sistema tradicional que mejora la eficiencia y el ahorro y que ha beneficiado ya a más de 1.000 personas

Radwa Rostom en pleno proceso de construcción tradicional.
Radwa Rostom en pleno proceso de construcción tradicional.

Cuando Radwa Rostom era estudiante de ingeniería civil en la Universidad Ain Shams, en El Cairo (Egipto), solía participar en actividades solidarias en el barrio Ezbet Abu Qarn. Cuando se graduó, pensó: "Quiero proporcionar algo más que comida". Y diseñó un proyecto para mejorar la calidad de vida de los hogares locales a través de la construcción y rehabilitación de viviendas asequibles.

Apenas terminó sus estudios, la joven buscó adquirir las habilidades técnicas necesarias para poner en práctica sus ideas en empresas de ingeniería ambiental. Trabajó para una consultoría, una compañía de energía solar y una de construcción belga que opera principalmente en áreas afectadas por la desertificación. Pronto, Radwa Rostom se dio cuenta de que tendría que comenzar su propio emprendimiento para alcanzar sus objetivos, y lanzó su iniciativa de renovación de viviendas en 2015. Al año siguiente, fundó Hand Over, una empresa social egipcia que integra la construcción con el desarrollo comunitario.

En 2019, la empresa  fue nominada para el Premio Aga Khan de Arquitectura. "Muchas firmas diseñan y construyen grandes apartamentos, aeropuertos y edificios utilizando métodos tradicionales, a los que solo puede acceder una determinada categoría de personas", señala la empresaria. "Mi sueño siempre ha sido diferente; quería construir viviendas humanas para poblaciones marginales, usando materiales ecológicos", explica.

Muchas firmas diseñan grandes apartamentos, aeropuertos y edificios a los que solo puede acceder una determinada categoría de personas, mi sueño siempre ha sido construir viviendas humanas

La joven adoptó un antiguo método que expertos ambientales han actualizado recientemente, conocido como construcción con tierra cruda, que utiliza materiales locales y respetuosos del medio ambiente como grava, lodo, arena y pequeñas cantidades de cemento. Hand Over emplea este sistema para construir casas y edificios comunitarios (escuelas, hospitales) en estilos arquitectónicos egipcios antiguos o tradicionales, como el de las bóvedas nubias de ladrillo de barro. Esta técnica es más segura y un 25% más barata que los métodos de construcción modernos. Además, minimiza el calor y la humedad dentro de un edificio para que los residentes consuman menos energía, reduciendo las emisiones de CO2 en hasta un 30% y promoviendo un mejor ambiente para la salud durante todo el año.

El primer proyecto de Hand Over se llevó a cabo en el barrio de Ezbet Abu Qarn. La compañía identificó a las familias más desfavorecidas y a las viviendas que necesitaban reconstrucción. "Muchas personas se negaban porque tenían miedo", cuenta Radwa Rostom, "porque las casas parecían simples, e inusuales." Una familia, sin embargo, accedió a transformar su hogar. "Era imposible vivir en mi casa; en invierno entraban las serpientes y la lluvia. Así que acepté el proyecto de inmediato”, recuerda su propietario, Ahmed Abdul Raada. "Tardaron un año en reconstruirla y, mientras tanto, alquilaron un apartamento cercano para mí y mis tres hijos”. Tres años después, la casa todavía está en buenas condiciones, asegura. "Si tocas las paredes, están frías, a pesar de que hace 40 grados afuera".

Algunos de los trabajadores de Hand Over en plena faena.
Algunos de los trabajadores de Hand Over en plena faena.

A continuación, la empresa se embarcó en la construcción de una clínica en la remota aldea de Wadi Gharba, en el sur de Sinaí, en colaboración con una ONG llamada Catherine Exists. Varios jóvenes médicos se ofrecieron como voluntarios para trabajar y vivir en el pueblo junto con los constructores que colaboran habitualmente con Hand Over. Radwa Rostom también vivió en el área durante más de cuatro meses.

Hand Over trabaja regularmente con ONG locales y voluntarios. Este fue también el caso para el tercer proyecto de la compañía: una escuela para 300 estudiantes en Abu Ghadan, una aldea a 80 kilómetros de El Cairo, construida el año pasado en asociación con la asociación Man Ahyaha. Desde sus comienzos, la empresa capacita a estudiantes en arquitectura e ingeniería civil para que trabajen como voluntarios con las comunidades locales utilizando el método de construcción de lodo. Según sus estimaciones, este trabajo ya han beneficiado a más de 1.000 personas, entre estudiantes y hogares desfavorecidos.

Viviendas ecológicas diseñadas para quien las habita y para el planeta

Este artículo se publica como parte de 7.700 millones, una iniciativa internacional y colaborativa que reúne a 15 medios de comunicación para centrarse en soluciones en favor de la inclusión social, económica y ciudadana. Se pueden leer todos aquí.

El arquitecto Abdullah Mekkawi se unió al equipo después de asistir a uno de los talleres de capacitación de la compañía. Ahora es supervisor. "Para mí, es más que solo ganar un salario; gano algo, pero también doy algo", dice. "Nuestro método reduce la necesidad de aire acondicionado, ventilación o calefacción tanto en verano como en invierno, minimizando así el consumo de electricidad", explica el arquitecto. "Por ejemplo, las paredes de la escuela normalmente tendrían 12 centímetros de espesor; nosotros los hicimos de 40".

Actualmente, Hand Over trabaja en su cuarto proyecto: la construcción de edificios administrativos y oficinas de servicios en el protectorado de Abu Galum en Dahab, en el sur de Sinaí.

Este reportaje fue originalmente publicado en Al-Masry Al-Youm.

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