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Es reparación, no abrir heridas

Dejando de lado la historiografía franquista asumida por el Tribunal Supremo en su auto del 4 de junio de 2019, cuya consecuencia es el exterminio de la memoria de Azaña, cabe decir que la exhumación de los restos del dictador supone una reparación simbólica para las víctimas franquistas: tanto las directas (sujeto pasivo del delito) como las indirectas (familiares), incluso para el colectivo (pueblo español). Esto es conforme a los estándares internacionales de derechos humanos, jurisprudencia de organismos internacionales yuna Relatoría Especial sobre la reparación y garantías de no repetición de la ONU. El Estado español tiene una deuda contraída con las víctimas del franquismo. Una sociedad debe afrontar su pasado para construir el futuro sobre la garantía de no repetición.

Carlos Gil Gandía. Murcia

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