Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Si las pioneras hubieran sido hombres

Una exposición fotográfica con Mireia Belmonte, Ainhoa Arteta o Ana Rosa Quintana como protagonistas reflexiona sobre la importancia del género a la hora de triunfar

Ana Rosa Quintana posa delante de de su retrato, caracterizada como hombre en el Auditorio del Santander, en Madrid.

Es un ejercicio de imaginación llevado a la fotografía y basado en una pregunta sencilla: ¿es el éxito una cuestión de género? Entrado el siglo XXI, parece fácil contestar que no. Que triunfar es independiente al género e, incluso, a la condición social o la edad. Sin embargo, puede que más de una mujer que ha roto el techo de cristal en su ámbito arqueara una ceja con esa conclusión y observara que, siendo hombre, todo le habría sido más fácil.

Esa reflexión la propone ahora una exposición de fotografías en las que aparecen 14 de esas mujeres como protagonistas. Algunas de ellas son bien conocidas para el gran público; otras, de neurocirujanas a directivas o policías, tienen un perfil menos popular, pero todas ellas han sido pioneras y triunfadoras en su campo. Sin embargo, en las imágenes es difícil reconocerlas: aparecen caracterizadas como hombres. Bigotes, barbas, cejas pobladas, corbatas y camisas (con bustos vendados debajo, en algunos casos) buscan dar una imagen de cómo habrían sido sus rostros, y ellas mismas en caso de ser, precisamente, ellos.

La nadadora Mireia Belmonte, caracterizada para la exposición y en un retrato actual.
La nadadora Mireia Belmonte, caracterizada para la exposición y en un retrato actual.

La exhibición también muestra el poder de la indumentaria a la hora de lograr convertir a alguien, transformarle, mostrar una imagen y la contraria. También de cómo arrugas o canas son algo mucho más permitido en los hombres que en las mujeres, donde hoy día parecen seguir penadas por una sociedad que constriñe a la fémina en busca de una imagen estandarizada. Así, la periodista Ana Rosa Quintana aparece caracterizada con pajarita, gran gabardina marrón y sombrero, además de con bigote, mientras que la nadadora Mireia Belmonte se muestra con gruesas cejas y patillas y una ligera barba. Destaca también el tupé y el bigote entrecano de Silvia Ortas, la primera controladora aérea de España; la melena blanca de Maite Barrera, consultora y empresaria; o los largos y poblados bigotes (acompañados de un par de poderosos cuernos) de Pepa Muñoz, cocinera y propietaria del restaurante madrileño El Qüenco de Pepa.

Además de ellas aparecen retratadas en la exposición perfiles de mujeres de muy distinta edad y ámbito profesional, de la tecnología al arte: la cantante lírica Ainhoa Arteta, la periodista Gloria Lomana, la ingeniera aeroespacial Ainhoa Cid, la emprendedora Laura Lozano, la inspectora jefe de policía Paloma Heredia o la investigadora Charo Ortín.

La cantante Ainhoa Arteta, caracterizada para la exposición y en un retrato actual.
La cantante Ainhoa Arteta, caracterizada para la exposición y en un retrato actual.

Esta exposición, llamada Protagonistas del año, ha llevado más de cuatro meses de preparación, tal y como explica Marina Peña, directora de marketing del Banco Santander España, que la organiza dentro de su iniciativa Generación 81, en referencia a 1981, año en el que se alcanzó la igualdad financiera entre hombres y mujeres. “Queríamos visualizar el progreso de la mujer en esta era, mucho mayor que en anteriores. Tenemos el compromiso de mostrar modelos sólidos y buscamos romper los estereotipos de género. Que ver así a las mujeres ayude a otras a ser lo que quieran ser”, reflexionaba durante la presentación de la muestra, ayer martes. Las fotografías podrán verse en la sede madrileña del mismo banco del 10 de junio al 26 de julio.

La cocinera Pepa Muñoz, de El Qüenco de Pepa, caracterizada para la exposición y en un retrato actual.
La cocinera Pepa Muñoz, de El Qüenco de Pepa, caracterizada para la exposición y en un retrato actual.

La encargada de realizar los retratos ha sido la fotógrafa Teresa Peyrí, que ayer paseaba por la muestra abrazando emocionada a las irreconocibles retratadas y acompañada de Carlos Nieves, el encargado de su caracterización mediante bigotes y fajas. “Me llamaban 'El Torturador”, ríe Nieves sobre aquellas sesiones que duraron, cuentan, entre cuatro y cinco horas. “Han tenido todas mucha paciencia, y mucho sentido del humor. Tienen un diez como modelos”, reconoce Peyrí. Con más de tres décadas de retratos a sus espaldas, la fotógrafa asegura que esta ha sido una de las sesiones en las que más ha disfrutado haciendo su trabajo. Y, también, aportando su grano de arena a la todavía necesaria reflexión

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >